Entrevista con Joaquín Padilla de Legado de una Tragedia. Séptima obra del proyecto de óperas rock-metal más importante que ha existido en la historia de este país, Legado de una Tragedia. Con Lovecraft mantiene el altísimo nivel de sus anteriores obras, y para ello llamamos al artífice de todas ellas, Joaquín Padilla, que siempre deja reflexiones muy interesantes sobre la música y la vida.
Joaquín Padilla: «Cuando has escuchado a Tyketto, a Firehouse, a Danger Danger o bandas así, aunque yo componga otro tipo de música, está ahí, como la necesidad de que las melodías influyan mucho»
Puedes verla en vídeo en el siguiente enlace:
P: Buenas tardes Joaquín, soy Edu de Rockinspain. Nos conocemos ya de unos cuantos años, teniendo estas charlas desde Legado de una Tragedia 3, unas desde tu estudio y otras como este caso por vídeollamada. Lo primero, ¿Cómo estás?
Bueno, la verdad es que estoy radiante. La verdad es que ha sido un disco que lo he hecho muy rápidamente. Ha sido muy laborioso, he corrido mucho para tenerlo porque tenía muchas ganas de hacerlo. Y normalmente acabo reventado, cuando acabo los discos, siempre digo: «No voy a hacer más» (risas). Y esta vez he acabado reventado, pero estoy muy entusiasmado y la acogida ha sido tan maravillosa… Para mí, es el disco que mejor acogida ha tenido de toda la saga. El público está tan entregado, los chavales no dejan de escribirme por redes y por Instagram, y las cosas que dicen son tan bonitas… Las reseñas están siendo tan positivas que estoy muy feliz, la verdad.
P: Qué bien, cuánto me alegro. Y si miramos además que es tu séptimo disco ,si quitamos el intervalo entre el primero y el segundo, me sale que en 11 años has grabado 6 discos, o sea, menos de un disco cada 2 años, que es una auténtica locura para el trabajo que lleva.
Discos que además no son discos de canciones normales, habituales de 5 minutos con temáticas variadas, sino que requieren de una investigación. Y sí, eso demuestra el compromiso que tengo con el proyecto, el amor que siento por el proyecto y lo que me aporta a nivel energético y espiritual. Estos discos, que para mí son un regalo, me permiten dejar este legado dentro del mundo del rock y del metal de este país. Y la verdad es que sí, cogí carrerilla… Entre el primero y el segundo, estuvimos a punto de abandonar el proyecto completamente, por culpa del sello discográfico del primer disco que engañó a un montón de bandas y, a mitad de recién salido, la discográfica cerró y nos dejó a todos sin disco, sin promo, sin nada. Y me harté. Y estuve 4 años hasta que, por una casualidad del destino —que yo creo mucho en las causalidades, no en las casualidades—, alguien me mandó un vídeo de “Gato Negro” de Youtube que alguien había puesto, no sé, había hecho algo, una pintura, lo que fuera, y vi la salvajada de comentarios que tenía de «¿cuándo va a continuar?», «qué pasada, estamos deseando», que dije: «A lo mejor la gente no tiene la culpa de que haya seres indeseables dentro de la industria», y me animé. Y hasta hoy he intentado sacar discos cada muy poquito tiempo.
P: No es que te lo marques tú como objetivo ni con prisas, pero es que se te sale la música por los poros.
Es una pulsión. Me apetece mucho, las temáticas, siempre hay músicos con los que me has currado y quieres currar, o gente con la que has currado mucho y te apetece seguir. Me gusta mucho investigar en los riffs de guitarra o investigar en las orquestaciones, las armonías, las historias. Es muy divertido. Ya te digo que a mí no me gusta mucho el fútbol, no voy a ver partidos de fútbol ni los veo en la tele ni practico ni nada. Pues entonces, el tiempo que la gente gasta en ver al Madrid o al Atlético o al Barça o al Valencia, o al que sea, yo lo gasto haciendo óperas. O la peña va a jugar al pádel y a tomarse una cerveza, y yo, pues, estoy en casa, en el estudio encerrado.
P: Eso quería comentarte porque de verdad que no sé cómo te puedes organizar para componer ópera rock cada 2 años, tener un trabajo en televisión, dar conciertos en solitario, entrelazados con Chus, leer muchísimos libros, escuchar muchísima música y dedicar tiempo a la familia.
Pues mira, hay muchas claves para ello. El primero es el entusiasmo, el tener muchas ganas de hacer cosas, de vivirlo con una pasión especial y amar lo que haces. Lo cual hace que tú saques tiempo de debajo de las piedras. En segundo lugar, que “Legado de la Tragedia” para mí es 24/7. Entonces, yo, por ejemplo, cojo el coche y me voy a buscar a mi hija al colegio y en el camino me estoy escuchando un podcast de los templarios, o estoy escuchando un audiolibro de Goya, o estoy escuchando el último disco de ‘Hypocrisy’ porque me gusta mucho el sonido que tienen las guitarras, y estoy analizando lo que sea. Cuando saco al perro, aprovecho para mandar notas de audio a los músicos. Es 24/7.
Esto, por un lado. Luego tengo la suerte de tener una familia, tanto Chus, mi mujer, que también es artista, como mi hija, que entienden lo que es mi pasión y siempre me apoyan y están ahí. Yo intento dedicarles el máximo tiempo posible, pero es así. Y luego quitándotelo de otras cosas. Quiero decirte, prácticamente nunca salgo de fiesta. Puedo quedar alguna vez a cenar con algunos amigos y tal, pero son las menos. No voy al fútbol. No juego al pádel. No voy al gimnasio. Lo que yo, realmente, te podría decir que mi ocio es la música. Es mi trabajo, pero también es mi ocio. Es decir, yo, si Chus un día como hoy se va al teatro —que está haciendo Los Chicos del Coro aquí en el Teatro La Latina de Madrid—, y mi hija está en el cole, pues yo cojo el piano y me pongo a tocar. A lo mejor otro se pone a leer el Marca o a hacer lo que hagan. Se trata de tener mucha pasión y aprovechar cada ratito que hay.
P: Hoy en día se pierde mucho tiempo con el móvil y las redes.
Bueno, perdona Edu que te interrumpa, pero claro, es muy importante pasar de las redes. Es muy importante que cuando uno va a hacer alguna publicación, me pongo una coleta, cojo y hago, tiro una foto. No me pongo a pintarme, no me pongo a no sé qué y diecisiete horas para ver qué texto pongo. No. Yo veo Twitter por la mañana para ver qué ha pasado, o si he sacado un disco Michael Sweet, o si Aerosmith vuelven a hacer directos o qué está pasando. Intento pasar lo más posible de las redes.

P: Pasando a hablar de Lovecraft, la verdad es que es un disco menos oscuro que ‘Aquelarre de Sombras’, más guitarrero y muy directo. Tengo la sensación de que va a ser un disco de tu discografía que voy a seguir escuchando mucho por cómo me ha entrado.
Bueno, ya lo he contado en alguna ocasión. Este disco no debería de existir porque es un disco que yo no tenía pensado hacer. Yo tenía pensado hacer otro disco diferente. Yo, cuando acabamos de hacer ‘Aquelarre de Sombras’, un amigo mío, José Rojo, guitarrista, que ya había tocado en Aquelarre, me dijo: «Estoy pensando en hacer un disco de un proyecto, y me gustaría que lo lideraras un poco tú, que fueras el cantante, que lo produzcas, que hagas las orquestaciones, y me gustaría hacer una obra, un disco conceptual sobre terror gótico». Fantástico. Yo, siempre que termino una ópera, tengo que esperar un tiempo antes de volver a ponerme con ganas. Digo: «Bueno, vamos tranquilamente», y yo me puse, como siempre que hago discos de este tipo, a leer muchos libros clásicos: Frankenstein o Drácula o Poe. Y empecé a releer a Lovecraft, y empecé por el que para mí es el relato más maravilloso que tiene, que es “Las montañas de la locura”. Y como estaba en esa movida y en esa historia, me pareció muy inspirador. Y cogí la guitarra y compuse el tema que va en el disco. Y llamé a la banda y les dije: «Oye, me gustaría grabar un single». Y me decían: «Pero, bueno, si acabamos de sacar el disco. Estamos haciendo la promo». Y tal. Y yo dije: «Bueno, pero así lo tenemos ahí y ya lo sacaremos más adelante” (risas). Y entonces, José, lo que me mandaba, era un montón de riffs de guitarras inconexos. Un riff que uno sonaba a W.A.S.P, otro sonaba a Cradle Of Filth, o a Children of Bodom, otro a Maiden. Y yo iba descartando para su proyecto, que es una obra que está escrita la historia, las tramas, los personajes, pero que en ese momento estábamos así.
Y entonces, como yo estaba leyendo a Lovecraft, sigo y me pongo a leer “Herbert West”. Y entonces digo: «Qué chulo era este relato, cómo molaría hacer un tema». Y entonces, en ese momento, en uno de los riffs que me manda José, estoy toqueteándolo y viéndolo y empiezo a hacer una melodía. Y me lío, empiezo a añadirle cosas, más partes, y acabo haciendo un segundo. Entonces llamé a José y le digo: «Oye, he usado tu riff, pero no para esto, o sea, un riff para un tema de Legado. ¿Qué te parece?». Pues, guay, de puta madre, mira, pues ya tenemos dos temas, pues saco un single, dos canciones y ya está. Y me fui liando, me fui liando, me fui liando y he acabado con 10 temas, con 11 temas. Entonces, yo creo que ha formado parte de esa inmediatez, el que yo no componía la ópera entera. No tenía una concepción de la ópera entera, sino que yo me puse a leer un relato de Lovecraft. Después me puse a musicar un segundo que eran historias independientes, individuales.Entonces me salían más cortos y más directos.
Por eso el disco es más guitarrero, porque prácticamente todo está basado en riffs de guitarra, aunque luego tiene mucha orquesta, tiene mucha importancia. Hay pianos, hay, bueno, las marcas de la casa de Legado de una Tragedia, pero el origen, el germen, siempre han sido las guitarras. Y es más directo porque ha habido menos pasajes largos como en Goya, que había temas de 16 minutos, de 13 minutos, que a lo mejor lo hacía más denso. Pero yo quería que sonara más denso, porque el recorrido de la obra, yo quería que la gente sintiera lo que sentía Goya con las pinturas negras. Aquí en Lovecraft ha sido musicar 10 poemas, perdón, 10 relatos, 10 cuentos más un tema bibliográfico dentro de mi fantasía, que yo pongo en boca de Lovecraft, que se llama «A pesar de ti».
P: Y dentro de tus habilidades como compositor, ahora que ya te tengo un poco bien estudiado con todas tus obras, hay algo que me parece sorprendente y es tu capacidad de seguir creando melodías y estribillos frescos, pegadizos y que sigan sorprendiéndonos. Tú y yo somos muy fans de Tobias Sammet, por ejemplo, que es un genio, pero el último disco ya sonaba un poco a refrito de los anteriores.
Bueno, yo creo que en el caso de Tobias, bueno, yo voy a meterme en un jardín ahora mismo, pero yo entro tranquilamente, que sabes que me da igual (risas). Yo admiraba mucho a Tobias. Yo admiro mucho a Tobias. Pero no solo como compositor, también me parece un gran personaje. Me parece un buen tipo, un tipo que probablemente tengamos muchas cosas en común. Es un tipo que le gusta como yo, soñar a lo grande y que ha conseguido cosas que cualquiera, pues, soñaríamos con hacer. Y ha abierto muchos caminos a gente que venimos detrás. Yo creo que tiene una discografía increíble. Pero creo que hay un punto en el que cuando tienes una dinámica de banda, como tiene él, empiezas a tener la dinámica disco-gira, disco-gira.
Entonces, a lo mejor tengo que hacer un disco porque ya hice la gira de promoción del anterior. En el siguiente año, ya he hecho los festivales. No tengo excusa para volver a salir de gira, pues hago otro disco. Es como cuando escuchas los discos de Barón Rojo u Obús. Es, bueno, haces un disco para tocar uno en directo y tocar tus temas. Es una excusa, o Rosendo. Hago un disco para tener excusa para seguir saliendo a girar. Claro, eso hace que al final no tengas el mismo talante a la hora de ponerte a componer, no tienes el mismo carácter, no te centras de la misma manera.
Nosotros, como nunca hemos tenido directos, toda la creación va ahí. Entonces, creo que eso influye mucho. El hecho de que todo tu esfuerzo, toda tu energía va a la creación, a la composición. Luego, yo creo que a mí me influye mucho el hecho de que yo escucho muchos tipos de música. En primer lugar, que yo, cuando era muy jovencito, vengo del hard rock y el AOR. Entonces cuando tú estás acostumbrado a escuchar a Whitesnake, a Skid Row, a Warrant, a Europe, a Poison, a Bon Jovi, a bandas así, lo de escribir estribillos pegadizos va en el ADN, ¿no? (risas).
Cuando has escuchado a Tyketto, a Firehouse, a Danger Danger o bandas así, aunque yo componga otro tipo de música, está ahí, como la necesidad de que las melodías influyan mucho. Yo además soy cantante, como Tobias, y me importan mucho más las melodías vocales que los riffs de guitarra. Luego, creo que influye el hambre de querer seguir aprendiendo y seguir avanzando en diferentes caminos. Yo abrí con “Baphomet”, en Los Templarios, un camino hacia las voces guturales. Creo que he ido endureciendo el sonido porque estaba haciendo unos discos más oscuros. “El Secreto de los Templarios” era un disco más hard rockero, los primeros Legados eran más power… Yo creo que cabalgo entre un montón de estilos que creativamente, como escucho muchísima música, ayuda. Porque tú me puedes estar viendo escuchando un disco de Slipknot o un disco de Prince o de Robbie Williams, pero evidentemente, lo que más escucho es metal. Pero de todos se capta, ¿no? Y de todo aprendo. No soy un tipo muy cerrado como AC/DC, que hacen el mismo disco siempre.

P: En este disco aparecen varios cantantes nuevos en el proyecto. Y cada vez que vas incorporando algunos, imagino que te toca dejar fuera a otros. No sé si eso también te supone un problema, explicarles por qué no puedes contar con ellos, alguno que quiera entrar.
Bueno, problema no. Problema no, porque intento darles todo el cariño del mundo cuando están trabajando conmigo y la gente sabe lo que les admiro, lo que les respeto, y lo que les quiero. O sea, yo no grabo un disco y ya no vuelven a saber nada de mí, nos whatsappeamos o nos llamamos en Navidad o quedamos a tomar café con alguien… Hay veces que la gente tiene cabida y hay gente que no, pero por el tipo de disco. Mira, hay un ejemplo muy claro que me encontré el otro día con él aquí cerca de mi casa, porque vivimos relativamente cerca, con Tony, cantante de Sangre Azul, que participó en el primero, luego estuvo dos discos sin venir, creo recordar, y volvió en Los Templarios. Él es el cantante de Sangre Azul, es un cantante melódico que no tiene cabida en Goya y no tiene cabida en Lovecraft. ¿Tendría cabida en un hipotético legado número 8?. Como no sabemos cómo va a ser, podría ser que sí, pero él sabe que, si no le he llamado, no es porque tenga ningún problema ni porque no le vea en condiciones.
Lo que pasa es que sí es verdad que meter a gente nueva da savia porque cada uno te da un matiz distinto y a mí también como productor, como compositor, escribir una canción para Pardial, por ejemplo, es diferente que escribir una canción para Broseta. Aunque Broseta siempre esté porque me apasiona, o Isra Ramos o Miguel de Saurom o Jorge Berceo, hay algunos que están siempre porque me encantan. Luego hay algunos que es al revés. Por ejemplo, con Tete Novoa, recuerdo que no sé si fue con Goya que me dijo: «Tío, déjame descansar un poco que llevo cantando en cuatro o cinco discos y tengo mucho».
Estuvo en el tercero, en Templarios, en Britania y me dijo: «Tío, déjame descansar que no hago nada más que…». Y luego, pues eso, todo va en función de la gente. Mira, yo llamé, por ejemplo, a Diego Valdez para que repitiera en este disco y por sus circunstancias personales en un momento concreto no podíamos coordinar agendas y no pudo venir. Hay mucha historia que vosotros no conocéis (risas).
P: También entran cantantes nuevos en la obra. He percibido en los últimos discos un giro a que cada cantante aparezca solo en un tema, no como antes donde un cantante igual cantaba varias canciones. ¿Es por el volumen de cantantes que salen?
No, no es por el volumen de cantantes, es por el desarrollo de los personajes. En las tres primeras partes, sobre todo, son obras más corales. Persiguen a Poe constantemente. Sandman persigue a Poe o Virgilio acompaña a Poe por los círculos del infierno que escribió Dante. Entonces pueden aparecer en varios sitios. Pero es verdad que Goya, por circunstancias por la historia, el único núcleo fundamental es el propio Goya. En Templarios, ocurrió también que tenías de repente a Jacques de Molay o tenías al rey Felipe o tenías al Papa. Había gente que podía participar, pero la obra de ‘Aquelarre de Sombras’ era muy introspectiva, con lo cual prácticamente todo el peso lo llevaba Goya. Y luego aparecen un montón de personajes en función de sus cuadros. Y en esta obra es que, claro, Lovecraft no repetía personajes, son historias independientes. Imaginemos una novela de Agatha Christie, no porque Hércules Poirot o Miss Marple aparecen siempre, pero imagínate 20,000 leguas de viaje submarino de Julio Verne y Viaje a la Luna. Pues son personajes distintos.
Es más, la temática de la obra que ya está escrita, que es una obra de terror gótico clásico y que, además, no está basado en nada, sino que es una idea original mía. Solo tiene 8 o 9 personajes y aparecen en toda la obra. Entonces, ahí recuperaremos un poco ese espíritu de que un mismo personaje cante varias canciones.
P: ¿Saldrá como Legado de una Tragedia?
Sí. O sea, cerrará lo que yo le estoy llamando un poco así de broma con José, mi trilogía oscura, que será Goya, Lovecraft y esto. Me piden mucho hacer una obra original. Digamos que está muy bien basarse en Poe o en Dante o en Sandman, Los Templarios, Goya, Britania, pero me pide el cuerpo hacer una obra, al menos una original. Y ya está la historia y me parece que es brutal. Es un homenaje a todo el terror clásico gótico, con todos los góticos que os podéis imaginar. Muy truculenta, muy bestia. Y bueno, yo creo que va a seguir la misma senda que ‘Lovecraft’ y ‘Aquelarre de Sombras’. Luego, a partir de ahí, lo mismo hago un disco budista, pero este va a continuar con la senda oscura y cañera y guitarrera (risas).
P: A nivel de trabajo de músicos, me gustaría destacar el trabajo de Carlos Expósito. Yo creo que son las baterías que mejor suenan de todos los discos que ha grabado con Legado de una Tragedia.
Sí, mira, antes de conectar contigo, estaba hablando con él (risas). Para mí, Carlos es como mi hermano. Llevo muchísimos años trabajando con él. Ya tocó conmigo en la época de Iguana Tango, anteriormente a Legado de una Tragedia y tal. Bueno, no sé si anteriormente, pero desde el primer disco y trabaja conmigo en muchos conciertos, es mi batería cuando estoy de gira en mis conciertos en solitario. Y para mí es el mejor batería de metal que hay en este país. Porque tiene un gusto a la hora de matizar, de tocar, sin desmerecer por supuesto, que este es un país de grandísimos baterías, pero a mí me encanta su manera de tocar. Somos como hermanos, amigos, me encanta él como persona. Y siempre me acompañará hasta que él quiera.
P: Y a nivel de vocalistas, hay muchos muy conocidos, pero entre los menos conocidos que ya salían en tu anterior obra, me ha gustado mucho la intervención de Alfonso Arnaiz, el ex de Sylvania, en el segundo single.
Bueno, yo a él se lo digo. Alfonso tiene un milagro en la garganta. Tiene una voz increíble y yo le conocí porque lo había escuchado en Sylvania, y pensaba: Este tipo tiene que ser un crack. Y tuve la sensación, que es una cosa que tengo con muchas bandas, de que a veces en este país no se le saca todo el partido que se le puede sacar a los cantantes. Quizá los productores están más preocupados de que la batería tenga un sonido, que las guitarras, que si tal, pero le dedican poco tiempo a los cantantes. Con la ventaja de que yo soy cantante, entonces yo hablo su mismo lenguaje. Entonces yo, me entiendo muy bien con los cantantes, porque no solo les digo: «Ay, me gusta que lo hagas así», sino que te puedo decir cómo hacerlo, qué técnica usar, el significado de las letras, en fin. Y cuando grabó en el anterior disco, dije: «Este chico va a estar conmigo siempre que quiera». Lo que pasa es que en este disco me he preocupado mucho, es un disco muy cabrón para los cantantes. Es muy exigente, hay mucha gente que va al límite. De hecho, en esa canción donde canta Alfonso, canta también Miguel de Saurom, que yo nunca le había oído cantar temas tan agudos. Y también está Pablo Solano de Dragonfly, que ha hecho un trabajo increíble. Los tres hacen un trabajo espectacular, han ido muy al límite.
P: Vamos a seguir hablando de canciones del disco, y lo primero decirte que yo todavía no tengo canción favorita del disco. Según el momento elijo unas u otras.
Qué bien lo que cuentas, ¿eh? Porque verdaderamente cuando alguien te dice que no sabe cuáles son sus favoritas, es porque hay mucho bueno donde elegir.
P: «En las montañas de la locura», es una canción que tiene varias mini canciones distintas dentro del tema, que es otra de las virtudes que tienes como compositor en las canciones. Cuando parece que va por un lado, de repente cambia, e incluso puedes tener dos estribillos dentro de esa canción.
Mira, pues eso enlaza con lo que te hablaba antes de escuchar muchos tipos de música. Mi manera de componer tiene mucho que ver con la ópera clásica. Cuando tú escuchas a Puccini, a Verdi o a quien sea, no tienes una estructura de estrofa, puente, estribillo, estrofa, puente, estribillo, solo y se acabó. Las sinfonías van avanzando y van caminando por diferentes lugares. A veces regresan, a veces no. También, en cierta manera, viene mucho del mundo de los musicales, que es el germen. No olvidemos que el germen de «Legado de una Tragedia» es hacer un musical. Parte de ahí la idea. Entonces, cuando tú estás escuchando un tema de «Los Miserables» o «El Fantasma de la Ópera» o «Jesucristo Superstar», no estás escuchando estrofa, puente, estribillo, estrofa, puente, estribillo, sino que hay partes que se van repitiendo, que incluso luego hay reprise en otras partes de la ópera. Eso es algo que abandoné porque los muy avezados saben que hay melodías que se repiten a lo largo de «Legado». Incluso el final de «Legado 3», el último tema, «El lamento del hombre de arena», no deja de ser un reprise, una adaptación del primer tema del disco.
Pero luego esto de hacer motivos que fueran repitiéndose a lo largo de la obra, lo he ido abandonando, y me gustaría recuperarlo. Es algo muy wagneriano. Y precisamente esa manera de componer es así. Yo quiero ir a un sitio y voy navegando porque me va llevando la historia. Ahora, ¿dónde va el diálogo? Hay un punto apasionado, tiene que haber un enfrentamiento entre los personajes, pues sé que va a haber un momento de «tú me hablas, yo te respondo, pim, pam» y ahora de repente aparece el coro para explicar la situación. El germen está en los musicales y en la ópera clásica.

P: Y luego otra canción, «El monstruo en el umbral», que también es de mis favoritas. Me encanta el toque doom, incluso me recuerda algo al «Draconian Love» de Avantasia. ¿Qué te dijo Chus cuando le dijiste que tenía que cantar en un tema así de oscuro?
Es cierto, tiene ese aire. Pues mira, yo con Chus, claro, tengo un problema, que es un bendito problema, y es que todo lo canta bien. Da igual lo que le echen. No es que lo diga yo, las pruebas están en los discos. En el anterior disco le guardé una balada, la última, que ya la revienta porque tiene esa manera de cantar con ese final tan épico. Habíamos hecho muchos temas de amor, Leocadia conmigo, «Babilonia eterna»… Es verdad que el personaje de Morella era más contundente también en «Legado 3», donde hacía un trocito, y me apetecía sacar su parte más bestia. Entonces, como te digo, siempre intento sacar a los cantantes de su zona de confort porque es el momento donde puedo estrujarles más. Entonces pensé: «¿Qué tal si le meto con Álex, que es un animal de Morphium, que hace una voz súper profunda que me recuerda mucho al cantante de Disturbed y que tiene ese carácter con esa voz rota, y con el cantante de Mythril, de una banda mexicana, que tiene un estilo más heavy clásico, como puede ser Leo o Tete?». Las tres voces en mi cabeza sonaban increíbles. Entonces dije: «Bueno, pues voy a ver qué pasa», y el resultado ha sido espectacular. Además, la propia Chus es la que graba las voces líricas que suenan en el tema, graba tanto las partes de metal, como las partes líricas de ópera. Estoy entusiasmado con esa canción. También es una de mis favoritas, porque la idea era que empezara muy doom, que fuera muy arrastrada, pero luego se va aderezando un poco hasta llegar a la parte más sinfónica del estribillo, y creo que ha quedado muy bien.
P: En «Herbert West: Reanimador», ahí juntas a dos de tus vocalistas fetiche que te acompañan, a Isra y a José, es una de las más pegadizas, tiene un estribillo que se te queda a la primera.
Sí. O sea, hay canciones que… Claro, luego tienes el handicap de que te digan que no quieren venir o que no pueden. Entonces, yo normalmente en mis libretas siempre está el plan A y el plan B. Entonces, según percibo la canción, sé el carácter que va a tener el personaje. Ya sé qué tesitura va a tener, si va a ser un tenor, si va a ser un barítono, si va a ser gutural, si va a ser un tema más power. Y ya tengo a alguien en mente. Esta era una canción que necesitaba dos grandes cantantes. Bueno, en general, todos son grandes cantantes, pero quiero decir que no es una canción que pudiera cantar cualquiera, tienes que tener arrestos para cantarlo. Igual que la que hablábamos antes de Pablo y Miguel. Les junté a los dos y han hecho una barbaridad. Para mí, es uno de los temas favoritos. Es uno de los temas más power, más clásicos de lo que la gente está acostumbrada en «Legado». Y también es de mis favoritos.
P: Y ya por último en cuanto a canciones, me gustaría hablar de «Dagon». ¿Qué te pasaba por la cabeza para componer un tema tan oscuro?
Bueno, es que es la parte más… Es lo que te decía antes. La creación está al servicio de la obra, ¿no? Entonces, a mí el relato de «Dagon» me parece brutal. Un marinero que naufraga y que de repente llega a la orilla de un sitio que cree que es una isla, pero que nada más hay peces muertos y fango. Hay un monolito y aparece un monstruo que se arrastra. Ese imaginario… Hay un punto en el que digo: «Yo quiero mostrar esto en una canción. No quiero hacer una canción de rock. Quiero mostrar la existencia de Lovecraft». Si Lovecraft, en vez de haber sido escritor, hubiera sido músico, ¿cómo lo hubiera hecho? Entonces, yo lo paso por el filtro del metal. Claro, porque a lo mejor Lovecraft hubiera hecho una polka, ¿no? (risas). Entonces, yo paso por nuestro filtro y tenía muy claro que tenía que ser un tema muy Behemoth. Además, se lo dije a Rocío, a Diva Satánica, le dije: «No quiero Cradle Of Filth, quiero que sea lo más grave, lo más profundo, lo más lento. Quiero que sea muy Nergal, las guitarras con una afinación muy baja, muy pesado, con una especie de «Carmina Burana», que es una locura de orquestación y de coros líricos en mitad de la canción». Y ese anhelo que tengo de seguir investigando caminos nuevos, adentrándome en lugares que no son cómodos para mí. No es, ya te digo, coger una guitarra y ya está, y hacer un tema de cuatro minutos y para casa. Saquémosle jugo, vamos a intentar hacer arte.
P: A nivel musical, ¿has recuperado alguna melodía, algún estribillo de alguna libreta que tuvieras?
No, nada, todo nuevo, todo nuevo. Mira, lo que sí que ha ocurrido, es que yo siempre que escribo una obra, la hago de cero. Siempre. Y normalmente solo compongo lo que va en el disco. O sea, yo no hago 14 temas y luego descarto tres. Si la historia necesita una canción, la escribo. Si no, no, soy muy exigente. Lo que sí hago es descartar, pues no sé, estoy haciendo tal y un día grabas un estribillo, y al día siguiente lo escuchas y dices: «No me gusta», lo desecho. Pero no lo guardo, porque si lo he desechado es que no está bien. No recupero nada. Lo que sí que me ha pasado esta vez es que intenté hacer un tema sobre un relato y no conseguí hacerlo y se quedó fuera. Es la primera vez que tengo un descarte, pero fue porque no es una canción interesante. A lo mejor lo escuchas tú y te parece un temazo, pero yo no estaba transmitiendo lo que yo quería transmitir. Y hay uno de los tracks que no llegó a cantar ningún invitado, pero sí hay una demo de un tema más que iba en Lovecraft y a mí no me gustó. Ha sido la primera vez que me ha pasado. Estuve mucho tiempo trabajando en él y en un momento dije: «Mira, lo mismo, te estás pegando con algo que no tiene sentido. No, este no es el camino». Desechado.
P: Bueno, igual algún día se escucha, ¿no?
A lo mejor algún día (risas).
P: ¿Y la canción que más te costó cerrar por su complejidad?
Mmmm… la verdad es que ha sido un disco bastante fluido. No tengo la sensación de que haya habido ninguna canción que me haya costado más que otras. Hay algunas que te pueden dar más calentamientos de cabeza por algunos motivos. Por ejemplo, «A pesar de ti», porque la decidí en el último momento y porque iba metiendo cosas cuando el disco se estaba mezclando. Entonces, bueno, iba muy pegado. Los invitados vinieron a última hora y cuesta un poco más, pero no porque yo tuviera esa sensación de que no me gustara. No todas han salido bien, pero no había sensación de que me costara alguna, que se enganchara. No, no creo que haya ninguna que me haya costado especialmente.
P: Y hablando del proyecto de » Legado de una Tragedia» a nivel global, ¿cuál es la parte que más te desgasta o un poco la parte que más trabajo te da más allá de la composición, de sacar a flote la obra?
Lo que es un coñazo es la agenda, el contactar con los músicos. No el contactar con los músicos (risas), sino el intentar cuadrar. Oye, que yo no puedo. Y tú, no puedo mañana. No sé qué. Te mando el tema. Oye, que se me ha caducado el WeTransfer. ¿Cuándo puedes venir? Pues este mes lo tengo complicado. Empezamos el siguiente. El que no puede soy yo. Luego tú estás de gira en América, yo estoy de gira en no sé dónde. Eso es un ladrillo. Y, claro, yo soy músico, no soy un sello discográfico que lo hagan todos los días. Es la parte más tediosa porque no hay nada artístico. Oye, a las 17.00, no, que yo no puedo, que dejo a la niña, venga pues a las 16.00… Uy, perdona, que no me arranca el coche. Con tantos invitados, imagina. Porque una banda son cinco tíos y si no voy hoy, oy mañana. Pero aquí se aprovecha que no sé qué banda viene a Madrid para que pase por el estudio. Es un poco tedioso, no el trato con ellos, ya te digo, sino la logística, la parte un poco burocrática del proyecto. Eso y hacer paquetitos, que es otro coñazo eterno.
P: Y luego a nivel económico, ¿cómo afrontas tú la obra? Porque quiero que la gente lo sepa, que al final es una obra que te costeas tú, que es un sacrificio que tú haces. Y que al final también vean que muchas veces se pide mucho y se exige, pero que realmente es una inversión que tú haces de tu bolsillo, podríamos decir.
No no, podríamos decir, no (risas). Este disco está 100 por 100 financiado por mí. Este disco y cualquier disco de » Legado de una Tragedia». Y bueno, para quien no lo sepa, el negocio de la música está en los directos, que es algo que yo no hago. Entonces, para mí, esto no es un negocio. Para mí es algo que hago por vocación, porque me nutre, porque me llena el alma compartir estas canciones con estos compañeros y el tiempo que paso grabando y lo feliz que soy. Pero luego, claro, hay que pagarle a la gente. Le gusta que las portadas sean muy chulas y los diseñadores importantes internacionales son caros. A la gente le gusta que suenen los discos muy bien, con lo cual hay que pagar las mezclas, hay que pagar el mastering. A la gente le gusta los digibooks porque tal y que venga la y hay que pagarlo. Y luego se venden muy poquitos discos. La venta de discos, no, de » Legado», hablo en general. Entonces, bueno, este es un proyecto en el que, desde el anterior, ya es deficitario.
Porque, claro, hay muchos gastos de estudio, de viajes, en algunos casos de promoción, todo. Y no da.

P: Yo creo que es importante que la gente sea consciente de esto que estás comentando. E intentar apoyar el proyecto si de verdad quieres seguir escuchando discos de Legado de una Tragedia.
Yo te lo agradezco. Aprovecho para decir que, claro, hay mucha gente que no se da cuenta. De repente comprar un disco que son 15€, no me refiero a uno solo, pero que un grupito tampoco muy grande de gente decidiera comprar el disco, es la delgada línea de hacer otro o no. Porque el apoyo cuando alguien dice «Joder, tío, es que son 15 pavos”. Tú y yo quedamos, nos tomamos dos cañas y unas bravas, y estamos pagando 15 pavos. Es una cosa que va a volar así. Y lo otro permite que continúe el proyecto. No necesariamente tiene que ser el mío, eh. No estoy hablando de que compren «Legado», pero si compran » Legado», genial, agradecido (risas). Esto es una cosa que le pasa a los miembros de Nurcry, o a Death And Legacy, o que le pasan a Avalanch. Lo que en mi caso lo empeora es que además no tenemos directos. Hasta ahora.
P: Y ya acabando, ya que estás hablando de directos, te he escuchado que parece ser que este año, por fin,vamos a poder ver » Legado de una Tragedia» en vivo. ¿Qué ha sucedido para que esta vez lo veas más cerca que otras ocasiones?
Pues mira, han sido la conjunción de dos cosas. En primer lugar, hace muy poquitos meses, yo creo que fue en diciembre, falleció el director de la “Orquesta del trágico Legado», Txema Cariñena, en un accidente de moto. Pasó lo que le pasó a Manuel Ramil, que tuvo una enfermedad y tuvo que parar con Avalanch. Afortunadamente, está recuperado. He hablado precisamente esta mañana con él. Tengo un amigo muy cercano que también, no te voy a citar, que también está en «Legado», que le acaban de diagnosticar un cáncer. Y bueno, otros amigos míos del mundo y en concreto del metal, pero vamos, en general, en muy poquito tiempo han pasado cosas. Y a mí me han hecho reflexionar sobre la vida, sobre la familia, sobre la existencia y demás. Y tengo la sensación de que, como hasta que se demuestre lo contrario, solo tengo una vida, no me gustaría no tener la experiencia de ver «Legado de una Tragedia» en directo. Eso ha sido lo fundamental.
Y luego he recordado cómo empezó «Legado». Cuando yo empecé con «Legado», nadie sabía lo que era «Legado». Yo era un artista de éxito de pop con canciones en los 40 principales. No me conocía nadie dentro del heavy. Es más, supongo que habría gente que me detestaba por ser popero (risas). Y cuando se me ocurrió empezar a hacer esto, todo el mundo decía: «No te va a salir. No va a funcionar». Entonces yo lo que hice fue: «Voy a empezar poco a poco. No sé si el disco se acabará». El primer disco no tiene la producción que tiene ahora. No tiene el elenco tan impresionante que tiene ahora, aunque había mucha gente muy potente en el primero. Me costaba Dios y ayuda conseguir convencerles para que vinieran, porque ahora todo el mundo conoce » Legado», pero entonces no. El estudio era una castaña. Los medios eran una castaña. La mezcla no es la mezcla que tendríamos hoy. La portada la hizo un amigo… pero salió. Entonces, en vez de encabronarme, voy a hacer «El Fantasma de la Ópera», voy a hacer lo más grande que pueda… algo que nunca va a llegar, digo: vamos a echarlo a andar, y vamos a hacerlo lo más grande hasta donde lleguemos. Entonces, si podemos conseguir que sea la rehostia, pues será la rehostia. O sea, siempre va a ser algo muy bueno de calidad, pero me refiero en cuanto a los medios. Si lo puedo hacer en un teatro, lo haré en un teatro, que sería mi sueño. Pero si tiene que ser una sala, será una sala. Si tienen que venir 8 músicos, o si yo quería que vinieran 25 y tienen que venir 16, pues 16 mejor que 12. 12 mejor que 8. Y si tienen que ser 8, pues que sean 8. Y así sucesivamente. Entonces intentaré hacerlo lo más grande, pero tengo que echar a arrancar.
P: Como podrás imaginar, es algo muy esperado por todos tus seguidores.
Bueno, mi idea es hacer uno para probar, porque somos la única banda que en el primer concierto está súper exigida (risas). Entonces mi idea es hacer uno para ver qué tal funciona, cuál es la respuesta de la gente y que la gente vea la propuesta. Y seguir, claro.
P: Pues nada Joaquín. No sé si has escuchado algún disco recientemente, que nos quieras recomendar.
Mira, estoy… A ver, porque si quieres que te hable de música muy conocida… No me ha gustado mucho el último disco de los temas que he oído de Avantasia. Tengo la sensación de que es un disco no muy trabajado, tengo esa sensación en esos tres singles. Aún así, compraré el disco porque soy muy fan y yo admiro mucho el trabajo. No quiero que parezca que es una crítica. Me ha gustado mucho los tres singles que han sacado Epica. Soy muy fan de Epica. Me ha gustado mucho el disco que ha sacado Dream Theater. Y estoy muy, muy enganchado a un EP que han sacado Ex Deo, que es una banda de death melódico que siempre tratan sobre el Imperio Romano. Han sacado un disco sobre los cuatro… ¡ay, se me olvidó la palabra! Bueno, sobre cuatro personajes importantes del Imperio Romano. Y es muy guay. Muy, muy chulo. Se llama: “Year of the Four Emperors”.
Ahora, yo estoy enganchado a esas bandas y deseando que salga el disco entero de Avantasia.
P: Bueno, Joaquín, pues, como te he dicho siempre, enhorabuena por Lovecraft. Has vuelto a hacer, por enésima vez, como dices, y las que vengan. Y nada, agradecerte este tiempo para Rock In Spain, que siempre nos dedicas y lo bien que nos atiendes siempre. Seguiremos hablando con todo lo que venga por delante.
Seguro que sí, muchas gracias a ti Edu!

