Entrevista con Manuel Seoane de Delalma

Entrevista con Manuel Seoane de Delalma. Con tan solo un disco en su haber, Delalma ya es uno de los proyectos musicales de metal en castellano más y mejor valorados tanto por la crítica y los fans. La historia de Lázaro y el Mirlo continua con «Santa Compaña», el nuevo disco doble surgido de la mente prodigiosa de Manuel Seoane. Para ello, hicimos esta llamada con Seoane, que esperemos disfrutéis tanto como nosotros por su cercanía, simpatía y cómo no, talento para componer una obra de estas dimensiones.

Manuel Seoane: «Delalma es el lugar donde más libre me siento»

Texto: Edu Bou

P: Buenas tardes Seoane, soy Edu de Rockinspain, tenía ya ganas de volver a charlar contigo. ¿Cómo estás?
Hola Master, fenomenal.

P: Estamos hoy aquí para hablar, y también celebrar, el segundo lanzamiento de Delalma, que además es doble, “Santa Compaña”. ¿Qué tal están siendo estos primeros días de promo?
Sí, empecé la semana pasada. Y muy bien, la verdad es que es un momento que me gusta, tío. No es pesado para nada, porque al final vas hablando con unos con otros, te vas contando un poco también sus impresiones…Me gusta. Me gusta compartir así un ratito con todo el mundo la verdad.

P: Das las gracias a tu chica, María, por su paciencia e implicación en el proyecto. ¿Ha terminado muy cansada de Lázaro, El Mirlo y todo lo relacionado con el disco?
(risas). Es sobre todo por las noches, porque yo trabajo mucho de noche.  Y al final, hombre, pues llega la noche, y uno que irse a dormir a la cama con su compañera, ¿No? Entonces, durante meses no ha podido ser así, me he incorporado bastantes horas más tarde a la cama. Pero bueno, es un poco por eso y, sobre todo, también por todo el proceso anímico que he vivido, las circunstancias, como vinieron dadas… ella ha estado animándome muchísimo y bueno, gran partícipe de que el disco esté ahí, pues está en ella. Claro.

P: Por cierto, ¿qué te dijo la compañía discográfica cuando les dijiste que era un álbum doble?
Bueno, nada. Bueno, sí. ¿Qué narices? (risas). Me dijeron que les encantaba apoyar locuras de estas, porque al final es una locura. Pero bueno, también es verdad que en un contexto como Delalma, hay cabida para este tipo de locuras (más risas). Ya les dije que se lo compensaba con un próximo disco de dos canciones, cada una de veintidós minutos para que me entre cada una en una cara y ya está, y que prometía no darles más por saco (más risas).

P: Es una relación muy estrecha la que tienes con ellos, y te han apoyado siempre.
Sí me han apoyado, se han volcado… bueno lo hacen con todas las bandas, en verdad. Pero bueno, en mi caso me da mucho aliento porque hay muchas ideas que a lo mejor, pues yo no sé muy bien cómo llevarlas a cabo, y necesitas a alguien que me diga cómo hay que desarrollar todo eso, porque a mí se me vienen a la cabeza pajaritos y pajaritos y pajaritos (risas), y luego tiene que haber alguien cabal que me diga: Pues, hombre, sí vale, o no vale. Y esa figura recae en Javier y Emilio de Maldito Records.

P: Ya desde vuestro primer disco, conseguís una colección de seguidores y clubes de fans muy numeroso, que no sé incluso si te sorprendió haberlo logrado tan rápido.
Sí, porque no fue algo que alimentásemos nosotros desde el grupo ni nada parecido, es algo que surge de la propia gente, todas esas comunidades de mirlos y demás movida. Eso significa que el mensaje caló, la gente se metió en el universo Delalma y ha sido algo creado por la propia gente. Se fueron creando mogollón de clubes de fans en distintos países, y ellos son los que alimentaron esto, y es muy bonito, desde luego que no esperábamos este recibimiento tan caluroso, por lo que es una maravilla, claro.

P: Si me lo permites, me gustaría organizar cronológicamente lo sucedido con el grupo en estos dos últimos años, por si alguien no ha seguido en detalle los acontecimientos.  Tras una gira muy exitosa en 2023 presentando vuestro disco debut, a finales de 2024 anunciáis un parón indefinido. ¿Era algo que por tu cabeza pensabas que podía suceder, ya incluso durante la gira?
Se veía venir; la verdad es que no era algo que hablásemos abiertamente entre nosotros, pero se intuía. En estos casos creo que nunca es culpa de una sola persona ni responde a un motivo concreto, sino a una suma de factores que, poco a poco, van enrareciendo el ambiente hasta que todo desemboca como, de algún modo, tenía que desembocar. Incluso podría decirse que fue mejor que ocurriera en ese momento y no después de sacar el disco, porque entonces habría sido aún más dramático. Así que tocó asumirlo tal y como vino, entendiendo que a veces las cosas simplemente se tuercen y que, en cierto modo, todo sucede por algo. Ahora mismo estamos con ilusiones renovadas y en un contexto que, al menos para mí, resulta muy motivador. Solo queda agradecer todos esos meses y años de trabajo compartido; siempre estaré agradecido a todas las personas que formaron parte del proceso porque hicieron una gran labor. A partir de ahí, la vida sigue, toma otros caminos, y no pasa nada más.

P: En ese momento, ¿Teníais ya compuestas canciones de lo que es “Santa Compaña”, ¿es así?
Sí, las canciones ya estaban bastante avanzadas desde hacía tiempo; en un principio el disco iba a tener catorce temas, si no recuerdo mal, y además se añadieron un par más específicamente para este trabajo que ahora mismo tenemos en la calle. En mi caso, al menos, llevaban hechas alrededor de un año y medio: las composiciones estaban prácticamente cerradas y mis guitarras ya estaban grabadas, así que se puede decir que el material estaba casi completo desde entonces.

P: O sea que prácticamente lo escribiste nada más lanzar el primer disco.
Justo después de salir el disco me puse a componer, aunque realmente todo venía de antes; por ejemplo, mis guitarras ya estaban grabadas hacia enero de ese mismo año y el comunicado salió en diciembre, así que nos tiramos prácticamente un año con ese material sin que hubiera avances reales, algo que ya hacía intuir que la situación no iba bien. Hubo varios retrasos, también con la compañía, y surgieron otros factores que no tenían que ver estrictamente con lo musical, pero lo cierto es que el disco estaba compuesto y mis partes grabadas desde hacía tiempo; más allá de eso, tampoco puedo decir mucho más.

P: Siguen contigo Dave y Jesús, respecto vuestro primer lanzamiento. ¿Tuviste que preguntarles, o tú sabías que si volvías ellos iban a estar contigo?
No tenía ni idea de cómo iban a reaccionar, porque estuvimos dos o tres meses sin hablar absolutamente nada, fue una ruptura bastante abrupta. Después empecé a hablar con cada uno por separado; por ejemplo, con Jesús fui a Zamora a verle y estuvimos charlando un par de horas tomando un café, y así hice con todos, porque quería entender en qué punto estaba cada uno. No sabía qué iba a pasar, pero sí tengo que decir que el hecho de que David y Jesús continuaran fue para mí una auténtica bocanada de aire fresco.

P: ¿Qué te hizo cambiar el enfoque de banda tradicional, a proyecto con múltiples cantantes?
En ese periodo entre el comunicado y volver a ponerme en marcha, una de las ideas que me rondaba era hacer un trabajo con varios cantantes. De hecho, antes incluso de hablar con nadie, ya empecé a componer un par de temas pensando en ese concepto, algo que ya estaba presente en el primer disco y con lo que me siento muy cómodo. Me parecía una evolución lógica del proyecto, algo arriesgado, pero dentro de este universo creativo se podía hacer, y fue una idea previa a cualquier conversación con el resto.

P: Eres el compositor de todos los temas, creador de la historia, productor del disco, y además tocas la guitarra, el piano, los teclados y metes algunas voces. ¿Hay alguna fase del proceso que te guste más que otras?
La verdad es que disfruto todas las fases. Es cierto que en este disco ha recaído prácticamente todo el peso sobre mí, pero lo he vivido con mucha intensidad: han sido muchísimas horas de trabajo e investigación, incluso a nivel conceptual, porque cuando decidí hablar de la Santa Compaña me documenté a fondo, comprando y leyendo todo lo que encontré sobre el tema. Luego cada fase tiene su encanto: la composición quizá es la más divertida, pero también lo es descubrir arreglos, ver cómo crece el sonido en la mezcla o incluso el proceso de promoción, que es compartir todo ese universo. Y, por supuesto, todo culmina en el escenario, que es lo más brutal.

P: Los dos protagonistas principales, Lázaro y El Mirlo, están representados por Ronnie Romero y José Andrea. ¿Qué es lo que más valoras de cada uno de ellos como vocalistas? ¿Los conocías de antes?
No había trabajado antes con ninguno de ellos; con José Andrea ni siquiera llegué a coincidir en mi etapa anterior en Mägo, y con Ronnie nos conocíamos desde hacía años, pero sin haber colaborado. Lo bonito es que, más allá de la música, han surgido amistades muy especiales. En lo profesional, solo puedo hablar de facilidad, compromiso y una calidad enorme: han cumplido con los tiempos y con un nivel altísimo. Al final son artistas con trayectorias internacionales muy consolidadas, y eso se nota. Me siento muy afortunado de haber contado con ellos, porque el resultado ha sido realmente brutal.

P: Otros vocalistas que aparecen en el disco son Tete Novoa, Carlos Escobedo y Patricia Tapia. ¿Qué tal ha sido trabajar con ellos?
Sobre todo, agradecimiento absoluto a todos, porque al final tienes que llamarles, contarles tu historia,darles la chapa (risas) y que ellos decidan implicarse, y eso no es algo menor. En la mayoría de los casos son amistades de hace muchísimos años, con Tete por ejemplo tenemos amistad desde hace muchísimos años, mucho antes de entrar en Mägo, y con todos tenía esa sensación de que, de algún modo, nos debíamos algo. Han sido reencuentros muy bonitos, de esos en los que, aunque hayan pasado veinte años, parece que no ha pasado el tiempo, y eso es algo muy especial.

P: ¿Cuántos de tus invitados conocían al grupo y habían escuchado el primer disco?
Todos, la verdad (risas). Y estoy muy contento, recuerdo, por ejemplo, estar con Tete en un hotel y enseñarle el videoclip de “Cárcel de cristal” antes de que saliera, y le encantó. Luego coincidimos en un evento e incluso hicimos una versión acústica juntos. Es decir, ya había una conexión previa con el proyecto.

P: ¿Cómo llegas a la conclusión de que Fran Rivas podía ser interesante para el proyecto?
Precisamente al contar con tantos cantantes de primer nivel, me apetecía descubrir a alguien nuevo y darle visibilidad. Hay muchísimo talento en España y nunca está de más abrir la puerta a nuevas voces. Fue algo muy natural: estaba de vacaciones con mi mujer y le propuse buscar a alguien, y fue ella quien dio con Fran en YouTube. Vimos algunos vídeos suyos, versiones que tenía subidas, y me encantó su voz, así que le contactamos, le envié un par de canciones y encajó perfectamente con el universo del disco. Tiene una voz muy personal, rota, que a mí me encanta, y además es un chico increíblemente ilusionado y muy buena persona.

P: ¿Cuál es la canción que grabasteis más rápido, en menos tomas?
La verdad es que yo y la rapidez no somos muy compatibles (risas), porque me gusta trabajar con calma. Sobre todo con las letras soy bastante meticuloso: intento que no sean demasiado explícitas, pero tampoco caer en lo pedante, y cuido mucho la métrica y los acentos. A nivel musical, algunas canciones pueden salir más rápido, como la que canta Fran, pero en general no soy muy consciente del tiempo que tardo, porque estoy componiendo de forma bastante continua. Luego, en la grabación, entra ese punto perfeccionista de repetir tomas hasta que todo encaja. 

P: ¿Y cuál crees que es la más compleja a nivel técnico?
Quizá “Maldito sea el día” por su estructura, aunque también “Ausencia de luz” tiene una parte especialmente compleja. En concreto, hay un fragmento del solo donde es una rayada, hay tres tipos de compases a la vez y la gracia estaba en conseguir que, al final, todos los instrumentos volvieran a unirse de forma coherente. Por un lado, la batería y el bajo van en un compás; el solo de guitarra en otro distinto; y la guitarra rítmica en un tercero.
Es, en cierto modo, un experimento bastante peculiar, pero el resultado ha quedado muy interesante. Eso sí, puedo decir que me llevó bastante tiempo lograr que, dentro de esa aparente locura a nivel musical, todo tuviera sentido y las piezas encajaran correctamente. Esa parte en concreto me resultó especialmente complicada y llegó a sacarme un poco de quicio.

P: ¿Se cierra la historia de Lázaro con esta obra doble?
Ahora mismo la historia de Lázaro entra en una especie de pausa o cierre de etapa. El personaje ha regresado a su hogar, pero lo que encuentra es un escenario devastado, completamente cambiado, lo que deja una sensación de final abierto. La idea principal es que esta parte de su historia podría darse por cerrada, al menos tal y como se ha planteado hasta ahora. Sin embargo, eso no significa necesariamente que el universo desaparezca. Existe la posibilidad de seguir explorando ideas similares, pero quizá desde otros personajes o enfoques distintos. Lázaro ha sido una herramienta para contar vivencias personales, y eso podría continuar en el futuro bajo otros nombres o identidades.
En ese sentido, más que un final definitivo, se trata de una transición. Sí existe una intención bastante clara —aunque todavía no del todo desarrollada— de cerrar esta etapa en forma de trilogía. Se considera que sería una manera justa de darle un cierre completo y coherente a todo el arco narrativo. Eso sí, no necesariamente tendría que centrarse otra vez en Lázaro como protagonista absoluto, ya que su historia ya ha sido bastante explorada. Podría ser interesante profundizar en otros elementos del universo, como el mirlo, o incluso ampliar el enfoque hacia nuevos conceptos. Aun así, la idea de “cerrar el círculo” está presente, aunque todavía es pronto y no hay nada completamente definido.

P: Pero si sigues componiendo, todo es enfocado a Delalma, ¿No?
Claro, yo solo puedo hablar de lo que conozco, por lo que mi vía de escape es Delalma. Eso no quita que de repente haga un disco de blues, solo para mí (risas), para desahogar otras ramas, pero sí me gustaría continuar Delalma ya que es el lugar donde más libre me siento. Es un tipo de composición fuera de complejos, ha sucedido algo muy difícil desde el primer disco que es sentar las bases de un sonido propio, y creo que tiene continuidad en este álbum. No es algo buscado, pero a mí me llega. Yo no sabría definirte los motivos, sale de manera natural. Es un tipo de composición muy honesta, muy transparente, y creo que ahí radica un poco ese sonido tan característico.Otra cosa es que me pidan componer una canción para otro grupo, ahí me ciño a eso, claro.

P: Además de todo el trabajo con Delalma, apareces en los créditos de Malicia, el último disco de Mägo de Oz. Veo que tu relación con ellos sigue siendo excelente.
Sí claro, la relación con la banda sigue siendo muy buena. La salida se produjo en buenos términos y hay un gran respeto mutuo. Además, se trata de una etapa muy importante a nivel personal y profesional, por lo que guardo un cariño especial, especialmente hacia los fans. Eso fue lo que me costó a la hora de tomar la decisión, el tema de los fans. De hecho, cuando surge la oportunidad de colaborar puntualmente —por ejemplo, haciendo algún solo o participación concreta—, no me cuesta nada hacerlo. El vínculo sigue existiendo, aunque ya no se forme parte activa del grupo.

P: Y con la Rock Guitar Experience, cada vez tienes más sedes abiertas.
Sí, ahora he parado porque ya no podía más (risas). La academia es otra de mis grandes pasiones, aunque ahora no estoy dando clases por mi reciente paternidad, sigue siendo un ámbito muy enriquecedor. Permite mantenerse en contacto constante con otras personas, compartir conocimientos y, sobre todo, no perder la perspectiva del aprendizaje. Ver cómo los alumnos descubren cosas nuevas y se ilusionan con el instrumento ayuda también a mantener viva esa misma motivación. Además, obliga a seguir aprendiendo y evolucionando, lo cual es fundamental para cualquier músico.

P: ¿Te quita más tiempo el grupo o la academia?
Yo creo que la academia. Al final es todos los días, obviamente no estoy yo solo, hay muchos profesores, pero la coordinación y la metodología lleva más tiempo que, por ejemplo, preparar una gira. Para eso tiraré de las noches de nuevo, para ensayar (risas).

P: Ahora toca llevar toda la historia de Lázaro, al directo. ¡De momento habéis anunciado la fecha en Z! Live, ¿Saldrán nuevas fechas a partir de ese concierto?
Sí, exacto. La idea es que en próximas semanas tengamos noticias sobre nuevas fechas, tanto en España como en Latinoamérica. Tampoco haremos muchas fechas, queremos hacer que sean especiales y estén muy bien hechas cada una de ellas.  Las bandas viven de la carretera, y yo no me alejo de eso, pero siempre y cuando se pudiera guardar esos mínimos garantizados para mantener esa calidad, sino es absurdo. Estoy en un momento que puedo hacerlo así, y de momento va a ser así.

 P: ¿La formación para los shows, está confirmada o irás alternando?
Bueno, como cantantes principales en todos los shows están confirmados Ronnie y Jose, estará también Patricia Tapia, Fran… Por otro lado Carlos, Tete, Vito… pues dependerá de sus agendas con sus bandas, que al final se deben a sus grupos. Pero en la medida de lo posible intentaré que estén los máximos posibles, y sino buscar algún vocalista que pueda cumplir con el papel, aunque no esté en el álbum como pasa en Avantasia. Lo importante es el concepto Delalma, que sea sinónimo que eso va a ser algo bueno y bien hecho, con independencia de los músicos que haya sobre el escenario.
El año pasado me invió Eric Martin a ir a ver a Avantasia, y él ni siquiera había cantado en el disco que estaban presentando. Yo no sabía quienes iban a salir, pero sabía que iba a ver el universo Avantasia, eso es la clave.

P: ¿Y te gustó lo que viste?
Sí claro, siempre. Tú antes de sair de casa ya sabes donde vas, a meterte en el universo de Tobias Sammet. Y si te digo la verdad, desde el punto de vista del fan preferiría no saber qué cantantes vienen. Debería ser siempre sorpresa (risas).

P: Ya hemos terminado, muchas gracias Seoane, y enhorabuena por este discazo doble que es Santa Compaña.
Al final es un disco para escuchar poco a poco, con canciones largas, no se me da bien hacer canciones de 3 minutos (risas). Las cortas del disco son de 5 minutos (más risas), pero hay mucha información, el tema de las esquelas en el libreto puede ayudar a situar al oyente… es un disco para disfrutarlo con calma, no es música pasajera.
Muchas gracias Edu, por tu tiempo, que sé que estamos viviendo el mismo periodo de dormir poco por la reciente paternidad de ambos (risas).  ¡¡un abrazo!!

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