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Tracklist: 01. La rebelión de las monjas 02. No practicar 03. Fuego en la sangre 04. Los besos se van 05. Los malos tiempos 06. Los peligros del amor 07. Lo que toca 08. Fuera de juego 09. Arde Madrid 10. Me rindo para siempre 11. Empezar de nuevo 12. En el cuarto oscuro
Miembros: Javi Die Dean: Voces José Luis Fernández: Guitarra Francisco de Diego: Guitarra Antonio Caballero: Bajo M.A. Blanco: Batería
Myspace
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Sonotones, rara avis en el panorama musical estatal, publica cuatro años después de su última referencia discográfica este La rebelión de las monjas que hoy ocupa nuestro tiempo. La fuerza de este disco reside en la línea de continuidad y el esfuerzo por buscar un sonido propio que propone, y convierte, al grupo madrileño en una de las vías de escape del ya tan cacareado y, por otra parte, manso rock nacional. El inicio del disco es fulgurante, una estupenda carta de presentación en la que Sonotones muestra, abiertamente, sus credenciales: riffs y melodías de guitarra que arropan la personalísima voz de Javi entre la contundencia que otorga la sección rítmica de la banda.
Así sorprende la canción que da título al álbum con un inicio demoledor -hasta el final de la primera estrofa bien podría haber pasado por alguna canción de Lagartija Nick de tiempos pretéritos- y con la que se inicia el juego lírico en el que la moral, o ausencia de ella, se entremezcla con dosis de ironía y, porque no, chulería en un relato urbano de sentimientos alguna vez encontrados y otras tantas perdidos.
Avanza el disco visitando lugares comunes, Sonotones ni inventa ni innova, pero consigue desmarcarse de la tónica general en una demostración de madurez inusitada. Así, La rebelión de las monjas es capaz de enfrentarse al amor – Fuego en la sangre, Los besos se van y Los peligros del amor– sin caer en la cursilería ni en manidas expresiones que hace mucho tiempo que perdieron su significación original; la decadencia personal – Los malos tiempos y Fuera de juego– y viejas añoranzas, un agrio lugar en el que, ya no solo el mundo sino las relaciones interpersonales, no llegaron a cumplir las expectativas de quien apostó demasiado fuerte y ahora ha de reemprender un nuevo camino. Sin destacar ninguna canción, y en un símil demasiado específico, los cortes impares -aquellos que gozan de nuestra mayor atención visual- son aquellos que, a mi juicio, desvelan el sentido, fuerza y pasión con el que Sonotones grabó este nuevo disco de la mano de Lorenzo Matellán en los estudios Headroom de Madrid. Pero siempre encontraremos la bendita excepción, esta vez de la mano de Me rindo para siempre («Lloran las musas del arte, dando patadas al aire, mueren por falta de sangre del último intento de hoy«).
Buen disco, ligero y sencillo, de escucha tranquila y sonriente que escapa a las garras del anquilosamiento y la repetición de fórmulas estancas.
Alejandro Carrión
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