Creo que la honestidad es un valor muy importante tanto en la vida como en la música, la cual juega un papel tan vital en nuestra existencia (y que viene a ser la razón por la que estamos en esta misma página, por ejemplo).

Creo que la honestidad es un valor muy importante tanto en la vida como en la música, la cual juega un papel tan vital en nuestra existencia (y que viene a ser la razón por la que estamos en esta misma página, por ejemplo).
Por lo tanto tengo que admitir de entrada que ‘Trist’ del grupo austríaco de black metal Hellsaw sencillamente no me ha gustado. Partiendo de esa base, intentaremos ser lo más objetivos posibles.
Desconozco tanto la carrera anterior de este grupo como la escena blacker de Austria en general, por lo tanto carezco de referencias específicas en los que basar mi opinión y me sumerjo en esta obra partiendo de cero.
La cosa empieza de maravilla. La primerísima impresión es que esto se trata de auténtico black metal a la antigua escuela nórdica con claras referencias de Mayhem y compañía, lo cual sólo puede ser bueno.
Un sonido abrasivo y con el toque justo de suciedad pero creada a partir de un buen equipo crea la atmósfera perfecta para este tipo de cosas, sonando orgánico y vivo. Las guitarras quedan en un segundo plano y suenan heladas, la batería está amplificada al nivel de la voz – y es sin duda uno de los elementos que más destacan tanto por la habilidad del que lleva las baquetas como por su contundente presencia a lo largo del disco – y las voces combinan agónicos aullidos con otros elementos… digamos diferentes (tocaremos este tema más adelante).
‘The devil is calling my name’ arranca lenta y estableciendo el clima gélido de los eternos y oscuros bosques escandinavos para de sopetón arrancar con unos ‘blast beats’ e impresionantes juegos de toms, derrochando agresividad por los cuatro costados (o los que tenga un CD) y con la voz de Aries recordándome bastante a la de Ravn de 1349 con su quebradiza y desesperada aspereza.
Sobre el minuto 4.15 aparece una voz solemne que repite el estribillo varias veces, lo cual aporta algo de variedad aunque, a mi honesto parecer, sobra mucho y queda muy comercial y blando. Y básicamente podríamos decir algo parecido de los siguientes ocho cortes.
Creo que el principal problema que tengo con este disco es que es de esos que parecen engañarte. Por cada parte cañera que apela sin duda a los seguidores de los sonidos más agresivos de este rollo hay otra que parece querer abrirse un hueco en la escena más ‘asequible’ creada por Cradle of Filth, Dimmu Borgir y compañía.
Y es que se hace una cosa o se hace la otra, ya que intentando apelar a un público tan amplio acabas por alienar a ambos extremos.
Sinceramente no me imagino a un fan de Emperor, Marduk o los ya mencionados Mayhem aguantando cosas como ‘The forerunner of the apocalypse’ (donde yo personalmente empecé a perder interés), la francamente aburrida ‘Trist’, el asqueroso coro de ‘A winter cold’ que destroza lo que podría haber sido un muy buen tema considerando la calidad de los riffs y la matraca que mete el de las baquetas o el inicio acústico del último tema ‘Silence’ que sin estar mal simplemente no pega.
Diseccionando este disco se podrían sacar dos álbumes perfectamente: uno rápido y agresivo y otro melódico y ‘gótico’, para que cada cual coja el que más le interese.
Lo dicho, una pena que las partes cañeritas e interesantes – como la guitarra española tocada con tremolo de ‘Doom pervades nightmares’ – se diluyan entre tanto estribillo soso y secciones de black metal MTV…

