JOSÉ CARBALLIDO «Réquiem» 2010 – Musea Records

josecarbadillo

JOSÉ CARBADILLO
«Réquiem»
2010 – Musea Records

 

requiem

Tracklist: 
01. Obertura (instrumental)
02. Todes-lotto (coro)
03. Noche de la muerte
04. Ultimo adios
05. Te extranare
06. Nana
07. Camino al entierro
08. Luto
09. Foto de familia |
10. Por que yo
11. Un unico ser (coro)
12. Ya no tengo adios
13. Oracion
14. Al despertar
15. Solo un sueno
16. Depende de ti
17. Epilogo (Instrumental)

Miembros:
José Carballido: Composición, arreglos, voz solista, guitarras
Daniel Añón: guitarra eléctrica
Evaristo Frieiro: bajo eléctrico
Diego Lestón: batería
Alejandro Salgueiro: flauta
Román Suárez: teclado

Web

Myspace

 

Estamos ante el trabajo auto-producido más interesante de la escena “progresiva” española de los últimos años. Réquiem es un despliegue polifónico realizado por jóvenes estudiosos y apasionados de la música, con un capitaneo absoluto por parte de José Carballido. Nominado por los Italian Prog Award como mejor disco debut, ha competido con 45 nuevas producciones de todo el mundo: toda una oleada progresiva, categorizable como una posible nueva oleada, que desde 2008 está regenerando el neoprog. Ahora, este artefacto melódico nos acerca a los españoles un poco más a un ámbito competitivo de la música y las músicas modernas en el que, por motivos que no alcanzo a comprender, no estamos imbuidos (España parece ser una región destinada al consumo musical… pero de producción ni hablemos…)

En cuanto al género musical, debo adelantar que Réquiem no es progresivo, por muchas alusiones que yo haga. Desmiento. ¿Entonces? ¿Es “ópera metal”? Bueno, en España existen engañosos títulos de grupos musicales como Bajel, Opera Magna, etc., que de alguna manera generan confusión al intentar traspasar el prestigio del concepto y su modalidad musical desgraciadamente tan compleja e inaccesible como es la ópera.

El siguiente paso es delimitar la fórmula “rock + ópera”, y donde el oyente desembocará probablemente en Queen, Jethro Tull, Ayreon, Aina… Cuidado. Esto es muy distinto. Réquiem es una elegía en clave de rock.

Como última aclaración, quiero señalar que no estoy contento con la producción, Pepe Herrero mediante. Es cierto que, en este tipo de macroproyectos, de no contar con un pozo de presupuesto y técnicos geniales caídos del cielo, el resultado final es un sonido “relleno de vacío”, siempre y cuando el responsable no sea un tipo como Big Simon (en paz descanse). Pero realmente, el producto, cuando adentra en el sonido metal, peca de planitud, a la guitarra o a la batería le faltan la presencia protagonista que caracteriza a este género.

Réquiem posee, en este sentido, una gran ventaja y una gran desventaja. La primera es que arranca desde una idea innovadora, fruto de la diversidad, el aperturismo musical sin fullerías, sacrificando las estructuras de la lógica. De esto, mismamente, deriva lo que considero desafortunado: falta de interacción con un oyente que, fácilmente, permanecerá ausente y sobrecogido. Existe un difícil apego a patrones comunes de entendimiento, debido a la carencia de elementos de narrativa musical coherentes, de esos de los que estamos necesitados constantemente. No hay respuestas rápidas posibles. Y ante ello, un único centro de gravedad temático: la muerte; la representación trascendente del tormento ante una pérdida reciente, donde también hay almizcle de amor y odio. Pero en las piezas más labradas, las secuencias melódicas circulan caprichosas, ensimismadas, como ajenas, dispersas. Réquiem nos demuestra que el numen del artista en sentido estricto nos puede ofrecer excesos de abstracción. Emocionalmente, es un producto que inspira una tristeza embaucadora, y que no pertenece en absoluto a la espiritualidad ni a los rituales del rock o el heavy metal, salvo a algunas piezas como Te extrañaré, la elegida para el videoclip. Es un disco  doble de 93 minutos del que uno presume poseer, aunque… ¡no encuentre adjetivos eficientes!

Como he señalado, aquí no se trata de Rock con registros operísticos: lo fundamental son las atmósferas y los coros que envuelven el núcleo duro de rock. Por lo que no hablamos de “subgénero” operístico, sino un paradigma propio basado en un collage de experiencias musicales. Pero lo resultante es una yuxtaposición de texturas, un eclecticismo de contrastes, una falta de visceralidad, causa y efecto tal vez de los síndromes posmodernos de nuestros movimientos musicales. También destila y moderniza la espiritualidad de prog de los 70 (cae, de hecho, en sus errores, contra los que reaccionó el rock espontáneo de la década de los 80).

Me desborda la pretenciosidad en el proyecto. José Carballido es un tipo inquieto que quiere romper imposiciones estructurales, y nos ha traído, ya en su primer trabajo, una especie de religación de los estilos musicales clásicos, pero intuidos a través del rock. El intento es épico, pero no estamos ante el rockero que sienta cabeza y estudia música; estamos ante el compositor licenciado que se adentra en los terrenos de los géneros urbanitas, donde todo es más explícito y directo. Lo contrario a lo habitual.

Pero además hay rock progresivo, aunque el concepto de “progresión” en Réquiem se aplica en la línea secuencial, ya que, poco a poco, los elementos de orquestación se reducen a un segundo plano, y lo litúrgico emerge como un  tangible. Pese a que funciona con patrones de cuatro o cinco justos acordes, los arreglos barroquizantes legitiman la denominación de “metal hispano manierista. Esta esencia nacional se notará tras los primeros cortes, y toma forma en piezas como Oración o Despertar.

Por todo lo dicho, no sabría definir el target o público objetivo de este proyecto, pero deduzco que mentes muy abiertas. La revolución de José Carballido es insólitamente bella, pero adolece de la elegancia de lo sencillo. Y no es por buscarle el remache suelto, es el argumento sobre el que estructuro mi crítica. Diagnostico desde mi opinión extradiegética: el autor ha podido permanecer en estado de nirvana compositivo, y los músicos simplemente han ejecutado un excelente trabajo. En consecuencia, se delega la responsabilidad tan inmensa al oyente de dar preferencias en su atención. De hacerle pensar. Supongo que es el riesgo que conlleva reinterpretar el “opera-metal” desde el primer momento. Ante lo cual, postro y desfallezco, admirado.

  


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Tracklist:

1. Obertura (instrumental)

2. Todes-lotto (coro)

3. Noche de la muerte

4. Ultimo adios

5. Te extranare

6. Nana

7. Camino al entierro

8. Luto

9. Foto de familia |

10. Por que yo

11. Un unico ser (coro)

12. Ya no tengo adios

13. Oracion

14. Al despertar

15. Solo un sueno

16. Depende de ti

17. Epilogo (Instrumental)

 

José Carballido: composición, arreglos, voz solista, guitarras

Daniel Añón: guitarra eléctrica

Evaristo Frieiro: bajo eléctrico

Diego Lestón: batería

Alejandro Salgueiro: flauta

Román Suárez: teclado

 

Web 

 

Myspace 

requiem
Y para translucir aún más mis dudas, he tenido la ocasión de realizar algunas preguntas a José Carballido:

¿Por qué una elegía o réquiem?

La muerte es algo que desde pequeño siempre me impresionó mucho; además las circunstancias que acontecieron a personas allegadas a mí hicieron que me decantara por un réquiem a modo de homenaje. A pesar de que en general es un disco con una temática triste, a mí me gusta sacarle el lado positivo…creo que tenemos que aprender a vivir; a veces no nos damos cuenta de que dejamos pasar el tiempo hasta que ya es demasiado tarde, y Réquiem es una llamada de atención en este sentido. Tenemos que pasar por el mundo siendo conscientes de que el sentido de la vida es la vida en sí misma, tenemos que buscar la manera de ser felices, de disfrutar de nuestro tiempo… ¡tenemos que aprender a VIVIR con mayúsculas! Lo que pretendo es que la gente que vea el Réquiem en directo sea consciente de que los problemas cotidianos no son más que contratiempos que deberíamos llevar con calma, relegándolos a un segundo plano, y que lo que realmente importa debemos valorarlo siempre y ser lo primero en nuestra lista de tareas.

A nivel compositivo. ¿Qué autores, movimientos artísticos, y más particularmente, qué géneros, patrones o escalas musicales te han servido de inspiración para perseguir esa mezcla entre ópera y rock con carácter de elegía?

La pregunta que formulas es bastante más compleja de lo que podría parecer a priori…teniendo en cuenta que desde que nacemos estamos rodeados de sonidos que nos estimulan y que  a lo largo de toda nuestra vida la música nos envuelve de una manera más o menos significativa; es complicado de determinar por completo. En mi caso te contaré por una banda, si te parece, cuáles son los compositores que más me atraen y por otra lo que yo pienso que ha sido mi inspiración.

Con respecto a los compositores me quedo, sin ningún tipo de duda con los del siglo XX…particularmente con Stravinsky y Bartok; destacaría del primero la “Consagración de la primavera”, una obra que en su estreno horrorizó al público y que hoy en día (casi cien años después) está considerada una de las obras más destacadas de la historia de la música. De su estilo compositivo me apasiona su utilización del ritmo y la armonía “dura” que emplea; así como el hecho de que en su extenso catálogo se encuentra una síntesis de recursos y estilos que muy pocos compositores han logrado llevar a cabo. De Bartok me gustan sus cuartetos de cuerda y por su puesto el Concierto para cuerdas, percusión y celesta. La armonía que emplea es muy efectiva y el hecho de que mucha de su música esté basada en la música popular indica el interés de este gran músico por hacer algo original partiendo de lo más básico.

Del siglo XX me gustan también ciertas obras de Schönberg, Messiaen, Penderecki… y, por supuesto, la obra guitarrística de Leo Brouwer. De épocas anteriores: Wagner, Villalobos, Dvorak, Beethoven, Bach, Monteverdi… ¡Existe tanta música y de tanta calidad en todas las épocas!

Por supuesto la música “moderna” también me gusta y de hecho fue la que me animó a empezar a tocar y componer… el rock de los años ochenta… aunque ahora prefiero otras vertientes  de la música moderna más complejas: el rock-metal progresivo, rock fusión, jazz…

Con respecto al porqué de esta mezcla estilística en “Réquiem” es por una necesidad expresiva. El compositor por vocación hace música porque tiene que decir algo, necesita expresar lo que lleva dentro; en mi caso llegó un momento que esta necesidad expresiva no se veía satisfecha con un combo “tradicional” de música moderna y  con unas estructuras de música mainstream. Participé en diversos coros en la Universidad, paralelamente a mis estudios musicales oficiales, y al mismo tiempo tenía mi banda de rock…Evidentemente llegó un momento en que quise mezclar el coro, la banda de rock, mis conocimientos musicales aportados por el Conservatorio y la necesidad de expresarme musicalmente…ahí nació el Réquiem.

Por último, con respecto a recursos compositivos más en particular sólo comentar un par de cosas: por un lado desde el punto de vista rítmico me encanta que la música sea muy inestable y compleja…he escrito unas baterías y bajos técnicamente difíciles que muchas veces hacen que los oídos menos acostumbrados se pierdan; desde el punto de vista armónico tengo tendencia a modular muchísimo y a utilizar acordes “disonantes”: en Réquiem hay acordes de séptima, novena, trecena, acordes por cuartas, quintas, algún clúster y un par de acordes perfectos mayores… Me gusta que armónicamente la música suene fuerte. Normalmente escribo en modo menor (la temática de la obra lo pide así) aunque por supuesto también hay fragmentos en modo mayor; partes modales y fragmentos atonales; a la hora de componer busco también estructuras complejas aunque juego con la repetición (ya sea  repitiendo “literalmente” o por medio de la variación).

¿Qué opinión te merece el metal progresivo de la escena internacional? ¿Se puede hablar de ciclos de crisis-éxito (como las etapas de cambio habidas en los 70, a finales de los 80, o a principios de XXI hasta 2006, según flujos de publicaciones en Progarchives.com)? ¿Dónde nos tendríamos que posicionar ahora?

Ahora mismo creo que es el momento en el que hay más bandas y con más calidad de toda la historia de la música; es lógico: nunca ha habido más posibilidades de formación que las que hemos venido teniendo en las últimas décadas. Con respecto al progresivo en particular creo que sucede lo mismo;  hay muchos grupos que son impresionantes a nivel compositivo e interpretativo, lo que pasa es que son tantos que no hay lugar para que se conozca a todos; además en cierta manera sucede lo mismo que con la música más “comercial”, una discográfica que quiera tener beneficios fichará antes a un grupo que recuerde a una banda ya establecida que a uno con un sonido más original. No hay más que fijarse en las grandes bandas del progresivo, las que han despuntado marcan el camino compositivo para muchas otras que acaban entrando después en ese mismo circuito precisamente por parecerse a la primera. Desde este punto de vista, se podría decir que estamos en un período de crisis, pero considero que viene dado por el miedo de las discográficas a invertir en algo novedoso.

Desde luego no me cabe duda de que los setenta fueron la época dorada del progresivo a nivel de ventas, de ahí salieron bandas buenísimas que influenciaron  a muchísimos músicos hasta el día de hoy, componían bien tocaban bien…pero no creo que a nivel musical las bandas actuales sean inferiores.

¿Escuchas rock progresivo español? ¿EXISTE el rock progresivo español?

¡Es una gran pregunta! Hace un tiempo te habría contestado que no existe progresivo en España, pero desde que salió el Réquiem a la venta empecé a interesarme por este género en la actualidad y en español…descubrí  que ¡sí que existe! Lo que pasa es que no se  encuentra por casualidad, hay que buscarlo. He tenido la gran suerte de ver en el último año a tres bandas españolas: Senogul, Kotebel y Tinnitia. Las tres tienen una calidad realmente impresionante, y lo mejor es que ¡no se parecen en nada entre sí! Esperemos que con el tiempo este estilo deje de ser para minorías y  la música con calidad llegue a más gente. Hay muchos más grupos como Cai, Amoeba Split, Tirri Tarra, Galadriel… Creo que tenemos que abrir los ojos y disfrutar de las grandes propuestas que nos brindan los músicos españoles de progresivo.

¿Por qué crees que en España no tiene lugar un legado cultural de música sinfónica o de rock progresivo como sí tiene lugar en Francia o especialmente en Italia?

Es una pregunta muy complicada; quizá tenga algo que ver esa característica tan española que consiste en menospreciar lo propio y sobrevalorar lo foráneo; y probablemente haya sido crucial el hecho de que durante los años de esplendor del progresivo, en España aún vivíamos en una dictadura con todo lo que ello conlleva. De todas maneras tuvimos en los años setenta a Triana, un grupo con una calidad inmensa, Los Canarios, el estreno de Jesucristo Superstar gracias a los esfuerzos de Camilo Sesto… no es comparable en absoluto a la cantidad de música progresiva que salió de Italia en esos años, pero al menos lo poco que hubo fue muy bueno. 

¿Hay una herencia cultural, un legado o huella, en tu obra, de la música tradicional española, el folklore, o el clasicismo?

Hay huellas de todos ellos. En “Al despertar”, por ejemplo, hay una parte muy aflamencada que se mezcla con otras partes más metálicas. La influencia de la música “clásica” está muy clara, tanto a nivel rítmico y  armónico  como a nivel  formal, pero también el folklore gallego se puede ver en algunos fragmentos, especialmente en el tema “Sólo un sueño”. En realidad creo que un compositor acaba plasmando todas sus experiencias auditivas de una u otra forma.

¿Cómo una persona de estudios musicales deja de decantarse por la «música formal»? (ironía para crear debate) ¿Están los retos de los futuros músicos en el eclecticismo de la música contemporánea y las nuevas posibilidades técnicas y tecnologías?

Antes de nadad deberíamos delimitar lo que es música formal…¡odio las etiquetas musicales! Si por música formal entendemos la música orquestal de la tradición occidental, estoy de acuerdo con que no sigo ese camino en Réquiem, más que nada porque la instrumentación que empleo no es la propia de esa clase de obras, pero a nivel compositivo sí creo que sigo esa senda… Como compositor me encuentro abierto a hacer cualquier tipo de obra con cualquier conjunto instrumental, no tengo prejuicios en absoluto; Réquiem surgió con la instrumentación que surgió, pero me interesan muchas otras combinaciones que creo pueden dar un sonido muy original.

Con respecto a la segunda pregunta que planteas, creo que el eclecticismo musical y las nuevas tecnologías están integradas a la perfección en muchísimas obras de músicos dispares a lo largo del mundo entero; pero no son obras que lleguen al gran público. Lo que espero es que, en un futuro no muy lejano, toda esa música de altísima calidad tenga su lugar en auditorios, salas de conciertos y teatros.

¿Cómo ha resultado el trabajo con Pepe Herrero?

Pepe Herrero es un músico excepcional y le estoy muy agradecido porque si no me hubiera puesto en contacto con él probablemente el disco no hubiera salido. Desde un principio la comunicación con él resultó muy sencilla y me ayudó a encontrar la forma más adecuada de llevar el proyecto a cabo. Además tiene una cualidad casi mágica que consiste en que, trabajando con un material grabado con los mínimos medios imaginables, consigue un sonido absolutamente profesional. En cuanto le pasé las primeras maquetas del Réquiem se hizo una idea clara del sonido que pide mi música, y creo que acertó de lleno.

Todo lo anterior a nivel musical, ¡a nivel personal es aún mejor!

Rubén G. Herrera

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