Hacía mucho tiempo que no veía un concierto con tanta expectación por parte del público. Desde primeras horas de la tarde los asistentes ocupaban ya las escasas sombras cercanas a la mítica sala Riviera de la capital. En la taquilla colgaban el cartel de entradas agotadas. Cosa sorprendente teniendo en cuenta que estamos en Madrid a 31 de Julio. Pero la gente tenía ganas de fiesta, y sobre todo, ganas de rock and roll.
A eso de las 20:30 horas por fin conseguimos nuestra acreditación para poder acceder al recinto (muy mala nota para la organización, que nos tuvo esperando a la solana casi una hora, sin ninguna explicación aparente), con el tiempo justo para llegar al escenario y ver la actuación de SOL LAGARTO, que presentaban por tierras madrileñas su nuevo LP “Prorrogado”, y que tenían ante si la difícil papeleta de talonear a uno de los grupos más míticos del rock. Y cumplieron, con muy buena nota. Se trata de una banda madura, con muchas tablas y buen hacer, con mucha energía y una gran comunicación con el público. La canciones tienen fuerza y potencia, dentro de lo que es el Hard Rock de toda la vida, y ellos son unos pedazo de músicos como la copa de un pino. Merece la pena darse un paseo por su Myspace para conocerlos y ver que nos pueden ofrecer.
Después de la actuación de la banda catalana, y tras un follón importante para desmontar y volver a montar el escenario, empiezan a sonar los acordes de “My generation” de los Who, para recibir instantes después, en una explosión de luz y energia (parecía que en la media hora de cambio, habíamos cambiado incluso de recinto! Que diferencia de puesta en escena!) recibir al genial David Coverdale y compañía. Suenan los acordes de “Best years” y la energía desatada es enorme. La gente entregada disfrutaba de un verdadero espectáculo de rock and roll como los de antes.
Y la banda respondia. Y es que para tener 56 años (ya se le empieza a notar el paso del tiempo) el señor Coverdale demostró estar en plena forma. Cierto es que su voz ya nos es la de antes, y que los años hacen estragos, pero la entrega y dedicación hacen que esas cosas queden un poco al margen.
Poco a poco y después de algun que otro comentario jocoso con respecto al clima (“¿Por qué coño no nos invitasteis a tocar en Diciembre?”) madrileño, la banda fue deleitando al respetable con un repertorio que sin lugar a dudas ganó enteros hacia el final del concierto, cuando sonaron los temas más clásicos de la banda (“Here I go again” o “Still of the night” fueron dos de los momentos más calientes de la noche).
Como curiosidad destacar que esa noche era el cumpleaños de Uriah Duffy (bajista) y nos dedicamos a cantarle entre todos el cumpleaños feliz mientras el tio Dave le regalaba una tarta y una muñeca inchable. Curioso cuanto menos.
En cuanto a la ejecución del directo, yo destacaría por encima de todo la labor de Doug Aldrich y Red Beach a las guitarras por encima de los demás (espectacular duelo de guitarras a mitad de concierto). Gran calidad técnica y buen sonido, como en general toda la banda.
En fin, buen concierto, buena fiesta. La gente quedó en general (algunas críticas a los efectos de la voz o la longitud del los interludios entre temas) satisfecha en una bonita noche veraniega de rock and roll, recordando que los viejos rockeros nunca mueren!
Redactor y fotógrafo: Javier Bragado

















