Redactora: Elisa C. Martin
Fotógrafa: Rous
HIM
PARADISE LOST
4 – Marzo – 2008
Sala Razzmatazz (Barcelona)
Aunque faltó mucha gente para agotar entradas, la sala Razzmataz estaba muy llena. Se notaba claramente que la gente estaba dividida entre los fanáticos de Paradise Lost, la gente que venía a disfrutar de los fineses Him y las quinceañeras que esperaban con impaciencia para ver a Ville Valo.
Con bastante puntualidad empieza el show de la banda de Nick Holmes. El primer tema del concierto es “Enemy”, canción de su nuevo disco en estudio titulado "In Requiem". Escuchamos el primer tema con un sonido bastante pobre y un frontman demasiado estático. El concierto continúa con “Ash & debrys”, “Mistify”, “No celebration” y “Erased” para volver a su presente musical con “In Requiem” y “Unreachable”.
Los fans más acérrimos coreaban las canciones una a una con absoluto fervor, mientras otra buena parte del público deseaba que acabasen cuanto antes. Siguen sonando temas, y entre palmas y gritos, los ingleses nos regalan “One second”, “The last time” y “Just say words” poniendo punto y final al concierto de unos teloneros de lujo, una banda legendaria, un grupo que fue el precursor de lo que ahora conocemos como Doom o Metal Gótico. Una gran banda que aquella noche, no supo demostrar en directo la calidad de su música.
Con casi media hora de retraso, los músicos de Him se van presentando en el escenario arropados, sobre todo, por los chillidos de un buen puñado de chicas que se agolparon en las primeras filas a la espera de que, el front-man de la banda finlandesa, apareciese.
![]() |
![]() |
“Pasión killing floor” es la primera canción con la que abren su show. Valo, vestido con tejanos negros, una chaqueta de frac y el gorro de lana que tanto le caracteriza, se acerca muy sonriente al micrófono y nos dice algo así como “hola somos Him, que empiece el rito”. Se da la vuelta y se enciende un cigarrillo, acto que mantuvo durante todo el concierto.
Casi no se le oye y comienza a hacer señas a los técnicos para que le suban la voz. El escenario me resultó muy cálido: lámparas rojas, alfombras persas, un caballete gigante sosteniendo un enorme cuadro con la portada de su último disco y la batería a un lado enclaustrada en un refugio sonoro de metacrilato, todo esto adornado con luces muy tenues en las que el color azul era un claro predominante.
“Right in my arms” es la siguiente canción y Ville sigue quieto, sonriendo continuamente y casi abrazado a su micrófono. Los demás de la banda disfrutaban con sus instrumentos aunque siempre a la sombra del cantante. El sonido era absolutamente horrible. La batería por encima de todos los instrumentos, el teclado casi desaparecido, al igual que las voces. En definitiva una pelota de música que no acabó de arreglarse en toda la noche.
![]() |
![]() |
Fueron cayendo temas “Right here in my arms”, “Rip out the wings”, “Buried alive by love”, “Wicked game”, “Kiss of dawn”, aunque el subidón llegó con los primeros acordes de “Sacrament” a la que le siguieron “Poison girl”, “Your sweet 666”, “Join me in death”, “Sleepwalking past hope”, “Soul on fire”, “Razorblade” y cerraban con “Killing loneliness” dejando las guitarras acoplándose, machacándonos los oídos con un sonido agudo que te hacía desear que volvieran a salir, simplemente para que parase.
Después de un mini solo de batería, bastante pobre la verdad, tocaron “It’s all tears” con la que se despidieron de un público no muy contento, y es que Him no estuvo a la altura de lo que se esperaba.





