Entrevista con Leo Jiménez de Stravaganzza (2020)

Entrevista con Leo Jiménez de Stravaganzza (2020). Tras una serie de conciertos con una puesta escénica y musical muy por encima de la media, por fin sale a la luz el DVD en directo de Stravaganzza grabado hace poco más de un año en La Riviera de Madrid. Para conocer el estado de la banda y cómo fue aquél día pudimos llamar a Leo Jiménez, cantante del grupo y que con la claridad y sinceridad que le caracteriza nos puso al día de todos los temas que tratamos. Esperemos que os guste.

Leo Jiménez: «Yo creo que el público ha terminado asimilando nuestra propuesta, y que el tiempo nos ha terminado poniendo en nuestro lugar.».

Entrevista con Leo Jiménez de Stravaganzza (2020)

P: Buenas tardes Leo, soy Edu de Rock In Spain. Poco más de un año ha pasado del concierto en La Riviera que da forma a “La Noche del Fénix”, y cuanto han cambiado las cosas desde aquél momento por la dichosa pandemia.
Ufff, han cambiado tanto que uno casi ya no se acuerda de cómo era antes la vida normal, es así de triste, y quiero pensar que esta nueva normalidad que comentan va a ser nueva durante un corto espacio de tiempo y que luego volveremos a la vida de siempre. Quiero yo pensar que el ser humano que ha sido capaz de viajar a la luna, no vamos a quedarnos en este estado por una gripe un poco más jodida, sabemos que es un virus cabrón, pero no deja de ser una enfermedad con la que creo que podemos luchar y espero que nuestros científicos puedan paliar lo antes posible.

P: Son ya tantos meses sin música en directo que poder disfrutar de una obra audiovisual tan potente, me produce emoción y también una pizca de añoranza, por algo que igual no valorábamos y ahora se hace imprescindible para muchos de nosotros, ya sea como seguidores o a profesionales como vosotros…
Sí, totalmente. Viendo las imágenes, se te ponen los pelos de punta en mi caso por varias razones: Por lo que conlleva a nivel personal mío, que es como dar a luz a un hijo, por los tiempos que corren ahora mismo por el COVID donde lo ves y dices: ¿Cuándo podremos volver a hacer esto? Y la siguiente vez que lo hagamos con qué gusto lo va a coger el público.

Estamos tan acostumbrados a tener de todo, que se nos olvida la importancia, y te voy a poner un ejemplo totalmente alejado de la música: Para nosotros es tan normal dar al interruptor y que haya luz, o abrir el grifo y ver que sale agua, que no somos conscientes que hay otras partes del mundo donde no tienen luz ni agua, y son personas como nosotros. Nosotros no valoramos una cosa tan normal, desde pequeños hemos tenido luz, agua y una serie de comodidades, y hay un montón de gente que no tiene esas comodidades y sí las valora, donde para otras personas es magia, dar al interruptor y tener luz o agua potable.

Es una reflexión, yo creo que esto nos está poniendo a todos en el mismo nivel, en una tesitura que tenemos que empezar a valorar lo que tenemos como bien dices. Lo típico, viene a tocar Machine Head y piensas: “Me molan mucho pero ya los he visto tres veces, ya les veré”. No, si te gustan vete a verlo porque es posible que pueda pasar cualquier cosa a nivel mundial con la que Machine Head no vuelva a tocar. Son cosas que solo pasaban en las películas, y están pasando.

P: “La Noche del Fénix” es el poderoso nombre que le habéis dado a vuestro primer disco en directo, y en vez de escoger una foto de grupo, la imponente portada es una imagen una de las actrices de performance, Natalia Barrios. ¿De dónde vino la idea?
Nosotros somos bastante poco protagonistas, poco egocéntricos para que me entiendas. No entendemos mucho que la portada sea el grupo, quizá en un disco que no sea en directo todavía lo entiendo más, pero en un disco en directo donde hay un montón de ingredientes más, me parecería demasiado egocéntrico poner una foto nuestra teniendo la poderosa imagen que tiene Natalia. También es cierto que cuando vimos la sesión entera de fotos, la foto tenía tanta fuerza que lo vimos claro, no había dudas.

P: Stravaganzza ha conseguido un equilibrio que no sé si es complicado, entre performance, instrumentación y voces que no es habitual encontrar en un concierto tradicional de rock o heavy metal, lo que os hace bastante especiales. ¿Os habéis inspirado en musicales, o en alguna obra conceptual a la hora de preparar el show?
Los componentes de la banda somos bastante fans de lo artístico; yo amo el cine, a Pepe le encantan las bandas sonoras de películas y el cine, nos encanta el teatro, a toda la banda nos encanta el arte, la cultura. Otro de nuestros referentes es “El Circo del Sol”, el máximo exponente de lo que nos encantaría hacer y que ojalá algún día tenga presupuesto para poder hacer algo parecido.

Yo creo que para hacer un concierto de metal sin más lo tenemos fácil, hacemos un repertorio para dar caña sin más, nos juntamos los cinco músicos de metal, nos vamos de gira y hacemos el concierto. Pero Stravaganzza es algo más que eso, ofrece un pelín más que es lo que, como dices, nos hace especiales.

P: La calidad del producto es altísima, y recomendaría a todo el mundo que se ponga el audio en el coche o en su casa, pero visualice también el DVD porque ahí podemos disfrutar al completo de todo lo que ofrecisteis aquella noche en La Riviera. ¿Has vuelto a ver el DVD de manera completa?
Sí, lo he visto dos veces. Lo vi antes de salir, cuando solo lo teníamos Pepe, Mario Ruiz y yo, muchos meses antes que vosotros (risas), y luego cuando lo he recibido. Y lo he disfrutado más esta segunda vez, fíjate.

La primera vez es como más crítica, te estás fijando en los detalles, en el trabajo realmente. Cuando ya está hecho y te has relajado, te pones como cualquiera y dices: Qué guapo está esto…

P: ¿Desde dentro lo viviste tal cual luego lo has visto en el DVD?
Bueno, yo tengo que ser sincero, cuando estoy encima del escenario no soy muy consciente del mundo. Me meto en una cápsula un poco enfermiza, porque soy muy perfeccionista y solo pienso en hacerlo bien, hacerlo bien, y disfrutarlo (que ya es bastante). Son dos cosas difíciles de conjugar, porque a veces pones tanto empeño en hacerlo perfecto que al final se te olvida disfrutarlo. Yo tengo la suerte que consigo disfrutarlo pese a lo perfeccionista que soy.

Ya es bastante foco de atención intentar hacerlo técnicamente lo mejor posible y encima pasármelo bien, como para además estar pensando en lo que está sucediendo.

Te puedo asegurar que cuando me pongo a ver una película de 2 horas y media aquí en mi casa, cuando lleva dos horas de peli, aunque esté bien, dices: uff, ya me duele el culo de estar sentado (risas). Pues te puedo asegurar que en este show, se me hizo como si fuera un cuarto de hora real. Como en las películas en las que dicen: Has sido abducido por un OVNI y no sabes qué ha pasado durante seis horas de tu vida, en este caso he sido abducido por Stravaganzza y no sé qué ha pasado en esas dos horas y media de mi vida (más risas).

P: Comentabas en alguna entrevista reciente que el concierto lo interpretasteis dos veces, una de ensayo y tras un breve descanso, la actuación ya con público. Por lo tanto, no fueron 2 horas y media sino 5 o 6 horas.  ¿Salió algo en el ensayo previo que cambiarais a última hora para la grabación, o fue una manera de comprobar que efectivamente todo estaba bajo control?
5 horas seguidas para ser exactos. Lo llevábamos bastante fino desde los ensayos, y no teníamos más remedio que ensayarlo entero porque era la primera vez que estábamos todos juntos.

Cuando encima del escenario hay tantas personas (coro, bailarinas, cuartero cuerdas, la banda…) es una locura. Juntarnos todos para ensayar es prácticamente imposible, nos hemos ido juntando por secciones: la banda con el coro, la banda con las bailarinas, la banda con la cuerda…pero todos a la vez imposible, siempre fallaba alguien. ¡Esta era la primera vez que sí estábamos todos! De hecho, venían bailarinas de fuera de Madrid, que no teníamos oportunidad de verlas en los ensayos, por lo que confiábamos plenamente en su profesionalidad.

Ojalá fuéramos una banda un poquito más grande, con más presupuesto para poder permitirnos tirarnos una semana entera con todos los gastos pagados para todo el mundo ensayando todo el día, tranquilamente, que es como se deben hacer las cosas, pero la realidad es otra.

Hemos hecho una producción muy por encima de nuestras posibilidades económicas, y la única manera de hacerlo era arriesgando hasta ese nivel. Las 2 horas y media de concierto previas al concierto con público nos sirvieron para darnos cuenta que estábamos trabajándolo bien. ¿Qué conllevaba? Un cansancio extremo, para mí como cantante es un suicidio hacer 2 horas y media antes del concierto real y más de Stravaganzza, pero no me quedaba otra. También es cierto, que así calientas voz (risas), pero sí, es demasiado. Las cosas vienen como vienen, y somos así, echados para adelante.

P: Hoy en día en muchos discos en directo se suele prescindir del sonido del público, en cambio en “La Noche del Fénix” se les oye cantar, aplaudir, gritar… Teníais claro que queríais algo lo más real posible de lo vivido aquella noche.
Te voy a contar un secreto, que no debería de contar: Cuando oigas un directo donde no se oye al público, es porque no hay directo. ¿Me estoy explicando? Creo que con esto te lo digo todo.

¿Qué sentido tiene sacar un disco en directo sin que se oiga al público? Si lo que mola es oir al público, cuando pones el “Live in Seattle” de Metallica del 89, lo que mola es cuando se oye al público, empieza a sonar la banda sonora de “El Bueno, El Feo y el Malo” y está el público gritando, sale James Hetfield a tocar el Blackened… se me está poniendo la carne de gallina de pensarlo.  Si tú a eso le quitas el público, para eso pones el disco y ya, sería un videoclip.

Con todos mis respetos para quien lo haga, a veces recibo críticas por mi sinceridad, pero yo lo digo así: Si sacas un disco en directo que suena perfecto, raro es. Y si sacas un directo y no se oye al público, algo raro hay. Ahí lo dejo.

P: ¿Cómo ibas de nervios el día del concierto al saber que os la jugabais todo a una carta?
No más ni menos que en cualquier otro concierto. En mi caso, yo disfruto mucho de esos nervios, los necesito. Una vez oí creo que a Steve Harris decir que el día que no tuviera esos nervios dejaría de tocar en Iron Maiden, y me gustó, me identifico mucho con eso. Si no tienes esos nervios… me ha pasado alguna vez en algún concierto que por lo que sea tienes un mal día, has discutido con alguien… sales a tocar y no lo disfrutas, estás currando. Bajas del escenario diciendo: ¿Qué he hecho? Así no. Me gusta ese gusanillo antes de salir en directo, sobre todo en el caso de los cantantes, cuando empezamos a tener cierta edad (yo ya tengo cuarenta y tantos tacos) y sigo cantando canciones que cantaba con 19,20 o 23, y me cuesta bastante, no lo voy a negar.

Cuando tienes esta edad, no tienes la seguridad al 100% de que tu físico te vaya a aguantar, en este caso durante las 5 horas que estuve cantando, y eso te añade un riesgo extra que te da un poco más de nervios aún pero que a mí personalmente me pone cachondo (risas). A mí las cosas fáciles no me gustan, sino me hubiera dedicado a otra cosa, no al heavy metal.

P: El hecho de tener las cámaras no suponían una tensión especial.
De hecho, se me había olvidado que había cámaras. Para mí no es un extra, pero si veo una cámara lejos de amedrentarme, me vengo arriba. A mí lo que más me gusta del mundo es fusionar la imagen con el sonido, cuando hacemos un videoclip soy super feliz, lo disfruto mucho porque me encanta el cine, tengo cierta faceta amateur de actor, entonces fusionar las dos cosas me hace muy feliz.

P: Hay momentos como “Pasión” o “Réquiem” que son mágicos, yo siempre sentí predilección por “Deja de Llorar”, pero más allá de gustos, ¿Podrías decirnos de qué interpretación estás más orgulloso ya sea por su dificultad o por cómo salió ese día?
A ver, a nivel técnico cantar Stravaganzza está en la estratosfera. Si de 1 al 10 cantar heavy metal ya es muy difícil, cantar Stravaganzza está en otro nivel. Yo cuando empecé en Stravagazza, venía de Saratoga que era una banda top donde las melodías vocales tenían una dificultad extrema, me requerían la máxima técnica y el máximo esfuerzo, pero cuando empezamos en Stravaganzza me tuve que poner las pilas porque tiene unas armonías y unos saltos tonales que son un infierno directamente.
Está feo que yo lo diga, pero no cualquiera pueda cantar Stravaganzza. Hay mucha gente que podría cantarlo, pero no cualquiera, como mínimo debe tener estudios de canto y ciertas dotes vocales. Es como cuando escuchas una canción de Mónica Naranjo, sus canciones las canta ella y alguna más, pero no cualquier cantante femenina ni masculino pueden cantar sus canciones.

A colación de esto, podría hablarte de “Dolor”. Es una canción que la canté por primera vez en 2004-2005, producida por nuestro querido amigo Big Simon (que ya no está entre nosotros), y recuerdo perfectamente el día que lo grabé, el momento en que lo grabé y la dificultad que me causó con 24 o 25 años que tenía. Cantarla con 41 que tengo ahora mismo, ¡Ostia puta! No estoy contento al 100% de la ejecución de ese día, pero te vuelvo a repetir que me gustaría mucho ver a otros cantantes en mi situación, plantarles mi voz y decirles “cántate esta canción a ver qué tal” (risas).

P: Es innegable que “Hijo de La Luna” es siempre una canción especial en vuestros conciertos y que a su vez hizo llevar el nombre del grupo a muchas personas a priori alejadas del metal. ¿Estáis ya un poco cansados de ella, o de momento lo lleváis bien?
Bueno, a días. Hay días que Carlos Expósito y yo la odiamos a muerte, y otros que estamos locos por tocarla.

Es una canción a la que tenemos mucho cariño, yo personalmente vengo tocándola desde Azabel, una banda de black metal que tenía con Patricio Babasasa, el bajista, allá por el año 97-98.  Mucho antes de Saratoga. Pues ahí ya tocábamos “Hijo de la Luna” en una versión muy parecida a la de Stravaganzza, así es que mira si llevo años interpretando esa cover.
Por cierto una anécdota muy bonita, Patricio tocaba la batería y no el bajo, y muy bien por cierto.

P: Tiene el ritmo en el cuerpo Patricio…
Sí sí totalmente, aparte de ser un musicazo tiene un groove.. si es que es negro, lleva el blues dentro (risas), es así, y me lo transmite en el escenario.
Cuando se pone a bailar mientras toca el bajo, estamos tocando caña y lo ves bailando funky y dices: es que tienes todo el rollazo cabrón…y me pongo a bailar con él. Desde aquí le mando un besazo porque le quiero con locura.

P: A la hora de preparar el setlist de esta grabación, que contiene 27 canciones que no son pocas, ¿hay algún tema que por su dificultad de llevar al escenario no hayáis introducido en el repertorio?
Hemos quitado pocas cosas, un poco más y tocamos el repertorio entero de todos los discos (risas). Las que hemos quitado es porque, durante estos años de gira, por lo que fuera no terminaban de funcionar bien. Hay canciones a las que les hemos dado muchas oportunidades, y no funcionaban por lo que fuera. Hay canciones que por lo que sea solo funcionan en estudio, y tienen esa magia ojo que también mola, alguna canción que por lo que sea no se puede llevar al directo porque no suena como tiene que sonar, no se le da el feeling que tiene que tener …y quizá una de ellas así que yo recuerde, “Esperanza”. Es una de las canciones que no termina de funcionar en directo.

P: Es una pregunta recurrente, pero habéis llegado ya a averiguar qué ha pasado en vuestros seguidores para que, sin disco nuevo, ¿hubiera tanta expectación y afluencia en vuestros conciertos de vuelta en 2017 respecto a los últimos previos a la pausa que se dio el grupo en 2010?
Yo creo que el público ha terminado asimilando nuestra propuesta, y que el tiempo nos ha terminado poniendo en nuestro lugar.
Ya había muchos que pensaban que esta banda estaba menospreciada en este país, y al final el tiempo nos ha dado y les ha dado la razón.

Cuando Stravaganzza no existía había infinidad de mensajes en redes sociales, por ejemplo en el perfil de Leo Jiménez como banda, donde se comentaba que les gustaba mucho Leo en solitario pero querían que volviera Stravaganzza, que ahora sí lo entendían (risas) y es como, ¡qué guay!

Anda que no hay artistas: pintores, escultores… que la gente entiende su obra después de muertos (más risas). Nosotros hemos tenido la suerte que todavía seguimos vivos, han pasado 10 años pero todavía estamos aquí, y es una suerte.

P: Yo estuve en Valencia viéndoos en 2005 con Ebony Ark, presentando “Sentimientos”, y no estaba la sala llena…
¡Vaya tela! Sí, habría 150 personas como mucho. Y Bea, cantante de Ebony Ark ahora viene con nosotros.

P: Me gustaría que me hablaras un poco de Pepe Herrero, amigo tuyo desde hace muchos años, una mente privilegiada y que cada vez está más solicitado para colaborar en proyectos más grandes, ya sea con Mónica Naranjo o por ejemplo los alemanes Rage. ¿Qué tiene de especial Pepe?
Pepe es único, y yo lo sé desde el año…1990 que empecé a hacer cosas con él. De las primeras veces que subía a mi casa con mi guitarrita, la primera eléctrica que me compré allá por el 92, y tocaba un ratito con él, era imposible. Él ya tocaba a un nivel con 14 años que no era ni medio normal. Yo decía que si él hubiese seguido solo con la guitarra, y no se hubiese bifurcado al piano, a la composición, armonía… si no hubiera sido tan polifacético y solo se hubiera dedicado a la guitarra, por aquél entonces yo decía que iba a ser el mejor guitarrista del planeta.
No sé si tanto porque hay muchos guitarristas buenos, pero te puedo asegurar que se tocaba todos los discos de Yngwie Malmsteen con los solos correspondientes. Entre los 14 y 16 años se tocaba todos los temas de Helloween, de Metallica, alguno de Satriani…con una perfección que daba miedo, con eso te lo digo todo. Pepe es único, y luego ha utilizado su potencial para muchísimas cosas diferentes, toca no sé cuántos millones de instrumentos, es director de orquesta…es de otro planeta. A él no le gusta que le llame genio, ¡pero es que lo es!

P: Si no estoy equivocado, estáis también en proceso de composición de un nuevo disco de Stravaganzza. ¿Creéis que se van a notar estos 10 años desde el último disco, “Raíces”?
Sí hombre, se tiene que notar por narices. Nuestra manera de componer no ha variado demasiado, seguimos siendo los mismos locos de siempre. Nuestra bandera es hacer lo que nos sale de los cojones, y siempre ha sido así. Pero sí es cierto que la madurez se tiene que notar, quizá no tanto en la composición en sí pero sí a la hora de exponerlo en el papel, hacerlo con más gusto, con más criterio… una locura es una locura pero es distinta hacerla con 50 años que con 25, no sé si me explico.

Cuando ves a un piloto experimentado con 50 años y se mete a 300 km/h en una curva, sabes que es una locura, pero no lo ha hecho por el mismo motivo que cuando tenía 25.  Ahora tiene otras armas para saber que no se va a piñar (risas), y quizá con 25 años lo hacía únicamente por pura valentía.

Ahora nosotros tenemos un montón de armas y recursos que antes no teníamos, y por ejemplo poder contar con Carlos Expósito es algo… igual que te digo que Pepe es un genio, Carlos también lo es. Entiende la batería y la composición de la canción de una manera que no había visto en mi vida, y eso te abre muchas posibilidades a la hora de componer.

P: Ya para terminar, ¿algún disco o banda que hayas escuchado recientemente y quieras recomendar a los lectores?
Vamos a ver, te podría recomendar un millón, pero…mira, como me gusta tirar para nuestra tierra, llevo los dos últimos años escuchando mucho a una banda que me enamora por muchísimas razones, y son Koma, los de toda la vida. Nos hemos acostumbrado a ellos, pero ya no te digo solo musicalmente y lo brutos que son, sino sus letras que son una obra de arte. Lo que expresa ese hombre en cada letra, lo bien expresado que está, lo difícil que es hacer una letra tan sumamente punki a la par que elegante y decir tanto con tan poco, ¿sabes?  Yo me quito el sombrero.

Es una banda que conjuga todo, son grandes instrumentistas con su toque de humor, pero ojito lo que tocan. Canciones que tienen un alto nivel de ejecución, pero lo de las letras, piensas: Cómo ha podido dar en el clavo tanto y tan bien este tío…con algo que encima me está haciendo reír, ¡pero es poesía pura! Está contado desde un punto de vista tan de verdad que es la ostia. Y no solo hablo de las más conocidas como “Tu Jefe”, luego tiene otras menos conocidas que la letra es “oye tío, enhorabuena, me alegra la vida”.

Últimamente me pongo mucha música cuando estoy en la ducha, desenredándome las greñas (risas) y me pongo a llorar de la risa porque es que, aunque los he escuchado mil veces me siguen sacando una carcajada de lo bien expresado que está y como me llega y me toca la fibra. Desde aquí les mando a los Koma, a mis compañeros, un abrazo muy grande y me declaro fan absoluto, que siempre lo he sido y ahora aún más.

P: Si quieres añadir algo más para terminar, es tu momento…
Bueno pues agradecerte a ti por supuesto por esta pedazo de entrevista, me he sentido muy cómodo. También a tus lectores de RockInSpain, muchas gracias por tener interés en leer los párrafos de un pesado como yo que no para de hablar (risas), y quiero mandar un abrazo muy fuerte a toda la banda y todos los Stravaganzzas que estuvimos sobre el escenario esa tarde. De normal somos 10 o 12 pero ese día fuimos algunas decenas más…

 El placer ha sido nuestro. Muchas gracias Leo por haber atendido a RockInSpain, enhorabuena por el gran álbum en directo que nos habéis ofrecido, y ¡Ojalá podamos vernos pronto en conciertos o entrevistas presenciales!

 Fotografías: Stravaganzza

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