Entrevista con Charlie Parra de Saratoga

Entrevista con Charlie Parra de Saratoga. Tras varios años como guitarrista por Sudamérica acompañando a Saratoga,a finales del año pasado fue elegido como miembro oficial tras la salida de Jero. Con una prolífica trayectoria en Youtube, experiencia en otras bandas y un cambio de residencia incluido, charlamos con Charlie Parra para que nos cuente cómo ha vivido todo este proceso de cambio, y cómo no, del nuevo disco de la banda «Estado Puro».

Charlie Parra: «Nunca pensé en ser youtuber o instagramer; siempre he querido ser músico, tocar en vivo, porque es algo que físicamente no se puede mantener para siempre»

Texto: Edu Bou

P: Hola Charlie, ¿Cómo estás? Soy Edu de RockInSpain, te llamo desde Valencia, ¿Dónde te pillo?
Muy bien, tío, la verdad, estoy en Pinto. Vivo ahora aquí.
Estoy muy contento, ya que si bien mi carrera, gran parte de ella es en el mundo digital, en mi opinión si el disco no está en formato físico no existe. La música tiene que ir más allá de kilobytes (risas). Tengo por aquí el CD, y también el vinilo, y es un sentimiento muy especial, ver algo materializado sobre el que hemos metido tanto esfuerzo y cariño.

P: O sea eres de los que todavía consume, como yo, música en formato físico.
Claro, yo escucho música directamente de un CD, y cuando lo pongo en Spotify no le hace justicia.

P: Comenzaste acompañando a Saratoga en las giras americanas, a finales de 2022. ¿Recuerdas cómo fue ese primer contacto?
Mi primer contacto fue con Nicolás (Niko Del Hierro). Niko y yo tenemos una historia muy agradable, porque siempre ha habido buen clima desde hace mucho tiempo.
Fue Nicolás quien me escribió y me preguntó: “Charlie, ¿qué vas a hacer en noviembre de 2022?”. En aquel momento yo ya me había desvinculado de todos los proyectos en los que estaba involucrado en mi país, Perú, y solo tocaba de forma esporádica en Estados Unidos con Chris Jericho y con mi propia banda.
Así que le respondí: “Cuéntame, ¿qué vamos a hacer en noviembre?”. Y entonces me dijo que nos íbamos de gira en noviembre y diciembre: catorce fechas por México. Mi reacción fue inmediata: “Perfecto, ¿cuándo es?”. (risas). Me envió diecisiete canciones, y así fue como empezó todo, en Chihuahua, México. De hecho, hasta hace apenas tres semanas, el único ensayo que tuvo Saratoga con esta formación fue allí, en Chihuahua, en 2022. Teníamos un espacio reservado durante cinco horas, pero en una hora y media ya estábamos listos. Después nos fuimos directamente a comer tacos para celebrarlo. (Más risas)

P: Eso habla bien de tu capacidad de aprendizaje.
Recuerdo al Estepario Siberiano (batería en aquellos momentos de Saratoga), que, apenas terminamos de tocar todo el setlist —que fue súper fluido—, dijo: (Voy a tener que imitarlo), como bromeando:”Macho, habéis hecho la tarea” (risas).
Y eso fue crucial para el éxito de la gira, porque no valía decir “no tuve tiempo de aprender esta canción”; al final pensé: ¿cómo no voy a tener tiempo si el día tiene veinticuatro horas y hay treinta días? Así que funcionó lo que nos habíamos propuesto. La gira, que iba a ser solo por México, acabó extendiéndose, y terminé recorriendo con Saratoga quince países. Nos fue realmente bien.

P: El año pasado, tras la salida de Jero, entraste como guitarrista oficial de la banda. ¿Había pasado por tu cabeza que ese momento podía llegar?
Nicolás me había comentado que habría un concierto de despedida en Madrid y que, a partir de ese momento, mi participación ya no sería solo en América —entendiendo América como Sudamérica, Centroamérica y Norteamérica—. La propuesta era cruzar el charco y unirme oficialmente a Saratoga. En mi caso, mis actividades son principalmente digitales y las desarrollo desde Estados Unidos, así que existía la posibilidad de dejar de tocar con Chris Jericho y Kuarantine debido a una posible mudanza a España.
Sin embargo, coincidió que en el aeropuerto de Barajas acababan de abrir un vuelo directo a Newark; de hecho, yo estuve en el tercer vuelo, apenas mes y medio después del lanzamiento de la ruta (risas). Además, eso me dejaba incluso unos veinte minutos más cerca de Perú, así que no había demasiados motivos logísticos para rechazarlo. En realidad, era una oportunidad muy esperada, de esas que no se presentan todos los días ni a todo el mundo. Y decidí seguir adelante, sabiendo que el paso también implicaba nuevas responsabilidades, como la grabación del disco, y aportar composiciones al álbum, para tener aporta creativo también. Yo ya no era el invitado, sino que iba a dar la cara de ahora en adelante. Lo tomé con mucha alegría y con honor. 

P: Por lo que dices, el cambio de residencia no fue un impedimento para aceptar la oferta. ¿Cómo te organizas?
Prácticamente todo lo que tengo que hacer es tocar la guitarra en directo, defender el disco, viajar de vez en cuando a Estados Unidos y mantenerme en contacto con mi comunidad, que ha sido muy atenta y receptiva con este cambio. Puede parecer un cambio brusco, como mudarse de país, pero no lo siento así: llevo ya cuatro años trabajando con cinco españoles —la banda y el tour manager—, y siempre hemos estado de aquí para allá, así que en realidad no hubo un cambio tan grande, más allá de cambiar la dirección a la que llegan mis correos físicos (risas).
Es cierto que, para mucha gente, pasar de Perú a España como residencia habitual sería un cambio enorme, pero no fue algo que me frenara a la hora de aceptar la oferta de Nico. Perú es mi país, donde todo comenzó, donde he sido muy feliz y también he pasado momentos difíciles, pero precisamente por eso sentí que necesitaba salir de mi zona de confort. Estaba muy cómodo, tranquilo, contento… y esa misma comodidad me hizo darme cuenta de que no era el final del camino, de que todavía tengo mucho por dar, especialmente en directo.
Nunca pensé en ser youtuber o instagramer; siempre he querido ser músico, tocar en vivo, porque es algo que físicamente no se puede mantener para siempre. Ahora siento que puedo dar el cien por cien; quizás en quince años no tanto —no tengo la genética de Niko del Hierro—, así que quiero aprovechar esta etapa.

P: Ya que estamos hablando de la banda, en lo personal, ¿Cómo definirías a tus compañeros de banda? Tete, Niko y Arnau.
Mira, la verdad es que a Nicolás lo siento casi como si fuera mi tío. Desde el día en que lo conocí en persona, en el aeropuerto Benito Juárez de Ciudad de México, sentí algo muy extraño, como si fuera un reencuentro más que una primera vez. Como ya habíamos hablado tanto a distancia, en persona no cambió nada esa conexión, y de hecho es el integrante con el que más tiempo he conversado a lo largo de los años.
También con Tete tengo una relación muy especial: se ha portado conmigo como un hermano, hasta el punto de que hizo que mi llegada a España se sintiera natural, como si en vez de un vuelo de doce horas hubiera tomado un Uber hacia un lugar familiar. En parte también porque siempre me había hablado con mucho cariño de Pinto.
Con Arnau, en cambio, es curioso: llevo más tiempo en la banda que él, aunque sea quien aparece en las fotos desde hace más tiempo (risas). Nuestra relación es distinta, pero igualmente perfecta: hablamos muy poco, probablemente en tres años y medio no más de quince minutos en total, pero existe un respeto, cariño y admiración mutua tan claros que no hace falta más. Le quiero mucho. 

P: “En Estado Puro”, el nuevo disco, cuenta con 10 nuevas composiciones y entre ellas está “A Toda Velocidad”, tema compuesto por ti y además utilizado como segundo single. ¿Genera confianza cuando ofreces tus ideas a la banda, y no solo son aceptadas sino que además se escogen como single?
Fue una grata sorpresa, porque siempre he afrontado todo lo relacionado con Saratoga sin expectativas, ni altas ni bajas; simplemente con la mentalidad de cumplir la misión: dar un buen show, grabar un buen disco y avanzar con todo. Por eso me impactó cuando empezaron a mencionarme, incluso desde la discográfica, que A toda velocidad era la canción más “Saratoga” del álbum… sin saber siquiera que era mía. (risas)
Todo el proceso fue muy especial: desde crear la maqueta hasta escuchar a una leyenda como Nico del Hierro siguiendo mis indicaciones en la grabación. Es algo que realmente me dejó sin palabras. Siento que esa canción resume perfectamente mi experiencia con Saratoga desde el primer día hasta hoy, y además tengo la sensación de que esto va para largo. Que la gente la perciba como la más representativa del disco tiene mucho que ver con que, durante estos cuatro años, me he nutrido muchísimo del sonido de la banda, incluso desde antes de formar parte de ella.
En cambio, “Vientos de libertad” es distinta: es una canción más oscura, con una fuerte influencia post‑punk, y no conecta tanto con el sonido clásico de Saratoga. Pero precisamente por eso era importante incluirla, porque, aunque la banda tiene mucha melodía, velocidad y emotividad, también necesita ese espacio para la oscuridad y el desamor.
En general, estoy más que contento con el resultado. Pasar de enviar una maqueta a escuchar el tema final es como crear un Frankenstein… y verlo cobrar vida (más risas). Y en todo esto también hay que destacar a Dani Sabugal, el ingeniero de sonido tanto en estudio como en directo, que es una pieza clave en que el disco suene como suena y en que la banda en vivo tenga ese nivel. 

P: En “Te Vistes de León” podemos ver, diría que por primera vez, a Niko como cantante principal. ¿Llegasteis a probarla con Tete a la voz, o Niko tenía claro que esa canción debía cantarla él?
Creo que con esa canción pasó algo muy natural: cuando la escuchamos, fue simplemente pensar “esta canción suena muy bien en la voz de Nicolás, ¿para qué cambiarlo?”. Entonces se animó a cantarla él, y esa es toda la historia.
Por lo que sé, debió disfrutar muchísimo el proceso de grabación de esas voces (risas). Yo no estuve presente en ese momento, pero no tengo ninguna duda de que lo pasó genial, porque además fue algo muy orgánico: fue una decisión unánime de todos, un “¿por qué no la cantas tú?”. Y así salió.

P: Comentabas que empezaste aprendiéndote 17 canciones,  a nivel técnico, ¿Qué canciones de las que has tocado en directo, han supuesto un mayor reto como guitarrista?
Es una gran pregunta, porque más que ser canciones técnicamente complejas, tengo favoritas. Siempre pienso en eso, porque cuando toco con Chris Jericho y Kuarantine no me exige el mismo esfuerzo físico y mental que con Saratoga. Esa es la realidad. No diría que una es más difícil que otra, porque cada proyecto es una batalla distinta, y justamente eso me favorece: son completamente diferentes.
Por un lado, Saratoga es heavy/power metal en español; por otro, la otra banda es más rock de fiesta. El hecho de que no se parezcan en nada hace que pueda manejar mejor todo en mi cabeza: tengo unas cuarenta canciones fijas, veinte de Saratoga y veinte de la otra banda. Aunque se mencionen diecisiete en un momento dado, en realidad llevo unas treinta y cinco de Saratoga, porque el setlist va cambiando constantemente.
Por ejemplo, en etapas como El clan de los lobos o ahora con el formato de tres actos, hemos tenido que dejar fuera canciones que me encantan, y duele ver el nuevo repertorio y pensar: “no puedo creer que esta se quede fuera” (risas). Pero al final, lo que a mí me gusta no siempre coincide con lo que quiere el público en directo. Por eso hay que llegar a un consenso para que todos lo pasemos bien, y en ese proceso hay temas que salen y otros que regresan.

P: Dame nombres…
La verdad es que disfrutaba mucho tocar “A sangre y fuego”, pero salió del setlist, así que se fue. Aun así, ahora mismo tengo muy claro cuáles son mis tres favoritas para tocar en vivo: “Maldito corazón”, que para mí es el resumen de una era; “No sufriré jamás por ti”, que representa otra etapa distinta, con otra alineación y otros guitarristas; y “A toda velocidad”, que marca esta nueva era con la banda.
Cada una simboliza un momento diferente de Saratoga, y eso me gusta mucho. Eso sí, hay veces que, cuando estamos tocando A toda velocidad en directo, pienso: “no debí componer algo tan complicado si luego tengo que hacer los coros encima”, porque tiene su exigencia. Pero aun así, con esas tres disfruto muchísimo en el escenario.
Es curioso, porque creo que nunca había planteado la respuesta así, pero al final es tal cual: una canción de la etapa de Leo, otra de la de Tete y otra desde mi entrada en la banda. También me gusta mucho “Como el viento”, por ejemplo, pero si tengo que elegir, me quedo con esas tres porque resumen perfectamente los distintos momentos de la banda. 

P: Tienes un canal de Youtube muy potente, con más de 800K seguidores, ¿Cuál fue el punto de inflexión que recuerdas para pasar de ser un canal moderado en cuanto a seguidores, a superar por ejemplo los 100K?
Empecé a subir estos videos pensando principalmente en que los vieran mis amigos; de hecho, el primer comentario que recibí en YouTube fue de uno de ellos diciéndome algo como “oye, péinate” (risas). Pero poco a poco comenzaron a llegar comentarios desde distintos países y en diferentes idiomas. Estamos hablando del año 2011, y en ese momento me di cuenta de que aquello era una ventana enorme de oportunidades; pensé: “esto me puede sacar del bar” (más risas), porque por aquella época tocaba en uno.
A largo plazo funcionó. Hubo un vídeo en mi canal, “Punk vs Metal”, que prácticamente resume mis influencias en ambos géneros, con riffs inspirados en bandas de punk y de metal. La verdad es que no tenía ni idea de la repercusión que tendría, pero fue un punto de inflexión: ese vídeo me abrió muchísimas puertas fuera de Perú. Para mí, en ese momento, ya era increíble simplemente imaginar tocar fuera del país, y hoy puedo decir que he estado en 23 países —y ciudades ni las cuento. Dejé de contarlas cuando superé las 100 (más risas).
Sin duda, “Punk vs Metal” fue ese momento clave en el que todo empezó a cambiar.

P: ¿Es el vídeo que tienes con más reproducciones?
Sí, tal cual. Tiene 11 millones.

P: Antes mencionabas al Estepario, ahora tenéis a Arnau a la batería… ¿Qué tiene Valencia para formar baterías para Saratoga?
Es curioso porque lo que más tengo presente de Valencia, además de mis dos grandes amigos, es todo lo relacionado con Chimo Bayo y la ruta del bakalao (risas). Formaba parte del ambiente musical en Perú, “Exta si, Exta no” o “De Puta Madre” (risas). ¿Esto fue en los 90 no? Yo era un niño y recuerdo verlo por la TV, una especie de caricaturas y empezar a sonar esa canción (más risas). 

 

P: ¿Compartíais consejos o vivencias del mundo Youtube?
Bueno, como mencionabas, mi canal tiene miles de suscriptores, mientras que el de él tiene millones. Pero más allá de eso, cuando ves reproducciones que ya van por los doscientos millones, entiendes que Jorge es parte de una nueva generación con un alcance impresionante.
Lo curioso es que mi relación con él nunca giró en torno a esos números. Hemos recorrido juntos varios países —creo que seis— y nunca, jamás, tocamos ese tema. Sinceramente, no había ninguna necesidad; había conversaciones mucho más interesantes y agradables que hablar de cifras o estadísticas.
La verdad es que me llevo muy buenos recuerdos y anécdotas de Jorge. Es un gran tipo, un gran chico. Y ahora que vamos a ir a Valencia, me encantaría tener la oportunidad de verlo nuevamente.

P: Venís en septiembre, creo que es.
Sí, justo antes de que nos vayamos a Sudamérica.

P: Saratoga es una de las bandas con más fechas para tocar en directo en las distintas ciudades, ya sea en España o Latinoamérica principalmente. Ahora que estás dentro, ¿Qué crees que tiene la banda para lograr esa demanda de peticiones para veros en vivo?
Al final, esto es tener un grupo que ha sido fiel a su idea desde el principio. Desde dentro, yo lo veo muy claro: esto es consecuencia del trabajo. No es un golpe de suerte ni algo que ocurra por arte de magia; nadie agarra una varita y de repente aparecen treinta fechas en España y veinte más en otros países. Eso es imposible.
Esto viene de empujar el coche durante años, literalmente. Nicolás, por ejemplo, lleva treinta y cinco años haciéndolo. Es el único integrante de Saratoga que ha estado en todos los conciertos de Saratoga, en miles de shows, y al final Saratoga tiene una sola cara en ese sentido: el único bajo que ha sonado siempre es el de Nicolás. Por eso yo siempre digo que, en mi opinión, él es el corazón de la banda. Yo puedo ser el hígado, el páncreas o lo que sea (risas), pero el corazón es él.
Y claro, si él ha empujado el coche durante tantos años hasta llegar a este punto, ¿cómo no vamos a empujarlo ahora entre todos? Porque además no somos solo los cuatro de la banda; hay todo un equipo detrás: técnicos, managers en España, managers en América… Esto es un trabajo constante.
Al final, todo se resume en no quedarse dormido, en no acomodarse en esa zona de confort de “ya estamos bien, estamos tranquilos”. Sí, se puede disfrutar, pero solo a corto plazo, porque si no hay trabajo detrás, las “vacaciones” dejan de tener sentido. Cuando todo es descanso, deja de ser especial; pasa de ser vivir a simplemente existir.
Por eso, para mí, todo esto es consecuencia del trabajo y de mantener viva la esencia de la banda. Cada uno puede aportar sus propios ingredientes, pero mientras esté Nicolás, esa esencia no va a cambiar. Eso es lo que la mantiene firme.

P: ¿Descansas en algún momento de tocar la guitarra?
Nada (risas), justo coincide que los fines de semana en los que Saratoga no toca, me toca irme a Estados Unidos a tocar, así que por ahora ni campo ni playa en mucho tiempo. Pero siento que el momento es ahora, y hay que aprovecharlo al máximo, porque estas cosas no pasan todos los días ni llegan porque sí.

P: Para terminar, me gustaría jugar contigo a la “Batalla de Bandas”, donde te iré pidiendo que elijas entre dos hasta llegar a la ganadora. Empezamos:

Europe o Bon Jovi. Europe
Europe o Guns & Roses. Guns & Roses
Guns & Roses o Rammstein. Guns & Roses
Guns & Roses o Ghost. Guns & Roses
Guns & Roses o Helloween. ¡Qué duro! Guns & Roses
Guns & Roses o Megadeth. Dios mío, qué terrible. Guns & Roses
Guns & Roses  o Metallica. ¡No puede ser! ¿No podemos hacerlo a canciones? (risas). Guns & Roses
Guns & Roses u Ozzy. Ozzy Osbourne
Ozzy Osbourne o Iron Maiden. ¡Tú me odias, tío! Ozzy Osbourne
Ozzy Osbourne o Judas Priest. Dios mío, ¿Por qué? Ozzy Osbourne
Ozzy Osbourne o Scorpions. Ozzy Osbourne
Ozzy Osbourne o AC/DC Ozzy Osbourne
Ozzy Osbourne o Queen. Uffff no…. Queen 

P: ¡Ha ganado Queen! ¿Tienes alguna época concreta favorita?
Recuerdo especialmente el disco Greatest Hits, ese negro en el que ya salen con el pelo corto —excepto Brian May—. Era un disco impresionante. Lo tenía el que en ese momento era el novio de mi hermana, que luego se convirtió en su esposo y en el padre de sus hijos, y un día lo tomé y empecé a escucharlo… y probablemente me pasé dos años escuchándolo casi sin parar.
Hay que entender que en esa época no existía el streaming ni la posibilidad de descargar música, así que la relación con los discos era completamente distinta. Sacar el CD de su estuche, ponerlo en el reproductor y cuidarlo para que no se rayara formaba parte de toda una experiencia, casi un ritual. Era algo mucho más especial. Y eso es algo que siento que se ha perdido con el tiempo: el aprecio por la música. Porque una cosa es sentir cariño, pero otra es realmente valorar ese momento de escuchar, de detenerte y vivirlo.
Por eso, cuando recuerdo ese disco, pienso en el enorme impacto que tuvo en mí y en cómo marcó una etapa entera; no solo por las canciones, sino por la manera en la que vivíamos la música en ese entonces. 

P: Guns & Roses han estado liderando varias rondas…
En el caso de Guns N’ Roses, la historia es bastante particular, porque mi primer casete de rock en la vida fue Appetite for Destruction. Y esto no es algo de lo que me sienta orgulloso —aunque tampoco me arrepiento—, porque en realidad lo robé (risas). Se lo quité a un chico de la iglesia que nos estaba dando catequesis para la primera comunión.
Lo que me llamó muchísimo la atención fue la portada, con esa cruz y las calaveras. Yo pensaba: “¿por qué hay calaveras en la cruz del Niño Jesús?” (Más risas). Me generó tanta curiosidad que terminé escuchándolo… y ahí empezó todo. Ese disco fue clave, y hasta el día de hoy sigue teniendo un valor especial para mí.
De hecho, con los años la historia se volvió todavía más increíble, porque cuando tuve la oportunidad de ser artista soporte de Slash en tres ocasiones, él mismo me firmó ese casete. También firmó mi primera guitarra signature de edición inicial y me regaló sus púas. Fue una experiencia brutal, de esas que se te quedan para siempre.
Por todo eso, Guns N’ Roses lo tengo en un pedestal. Es curioso, porque incluso hay momentos en los que escucharlos me pone un poco de mal humor, pero no puedo ser mezquino: es una de las bandas que realmente me metió en el mundo del rock y marcó un antes y un después en mi vida.

P: También he leído que Ozzy Osbourne está entre tus favoritos.
En el caso de Ozzy, para mí es una figura clave porque siento que fue quien realmente conectó el metal con la gente de a pie. Era un tipo completamente normal, no venía de un entorno académico ni de un conservatorio, no era un músico “de élite”; era alguien de clase obrera, de un barrio industrial, y de repente se convirtió en ese icono.
Por eso creo que, más allá de todos los vocalistas que han pasado por Black Sabbath —que han sido increíbles—, el primero tiene un peso distinto. Ya no es una cuestión de quién es mejor o peor, porque eso es totalmente subjetivo y depende del gusto de cada uno. Aquí estamos hablando del origen, del cimiento.
Ozzy fue ese punto de partida, el elemento seminal, el pilar sobre el que se construyó todo lo demás. Y eso es algo que no se puede reemplazar ni borrar.
Por cierto, ¡¡me sorprendió que no me citaras a Kiss!!

P: Tienes razón, suelo meter y sacar bandas de la lista y en este caso quedaron fuera. ¿Hubieran quedado muy arriba en tu lista?
¡Sin duda! En el caso de Ace Frehley, por ejemplo, para mí es un referente enorme.
De hecho, fue uno de los primeros guitarristas que vi —si no el primero— que me hizo decir: “wow, yo también quiero tocar guitarra”. Me impactó muchísimo su imagen, su forma de tocar, todo. Fue de esos momentos en los que tienes clarísimo que quieres eso, tal cual. Así que sí, perfectamente podrían haber estado sin ningún problema.

Muchas gracias Charlie, ha sido un placer tenerte en Rockinspain, y ¡enhorabuena de nuevo por haber sacado un gran disco como ‘Estado Puro’! Espero hayas estado cómodo.
Claro que sí ha sido una entrevista muy amena. Te agradezco muchísimo y les mando un saludo a todos tus fans que ven tus entrevistas y que leen tus posts en Rockinspain.
Les mando desde aquí desde Pinto, un gran abrazo. Y como dicen por aquí. ¿qué pasa Macho? (risas).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.