Entrevista con Carlos Álvarez. Si con su primer disco tras su salida de Dry River sorprendió con un buen número de versiones interpretadas por él mismo, ahora tenemos el primer disco de su carrera en solitario con temas propios, que estamos seguros va a gustar mucho a los amantes del rock, el progresivo y la música pop de los ’60-’70. La relación personal con Carlos además es fantástica, y eso ayuda a sacar conversaciones tan chulas como la que os dejo a continuación hablando de ‘Big Bang’ y otros temas de diversa índole.
Carlos Álvarez: «Sacar un disco así era un reto, y estoy muy feliz con el resultado
P: Hola Carlos, ¿Cómo estás?
¡Hola Edu! Pues bien, un poco constipado de estos días de navidades, pero bien.
P: ¿Tenemos tiempo límite para la entrevista?
Nada, lo que necesites, como siempre.
P: ¿Te suelen gustar las entrevistas o es un mal necesario este tiempo de promoción?
No, me gusta. Depende del día, hay días que estás más comunicativo y otros que uno está menos, pero por lo general lo disfruto bastante.
P: ¿Cuánto de valentía y cuanto de inconsciencia hay en grabar un disco y sacarlo en formato físico en los tiempos que corren hoy en día?
(risas). Más de lo segundo, seguro (más risas). Al final cuando haces el disco mola verlo acabado en formato físico. En vinilo por ejemplo quedaba muy chula la carpeta, es casi como un juguetito. Como decisión comercial no sé si tendría el premio a decisión del año (más risas), pero lo que me mueve es la vertiente artística, estética o como quieras llamarlo. Le das una realidad a la obra más allá de algo que va a través del aire.
P: ¿Tenías claro que iba a ser autoeditado?
Sí, la verdad es que no investigué nada más. Al final todo acaba siendo lo mismo, acabas tú manejando las redes sociales, haciendo los envíos… la película no cambia mucho. Entiendo que a los artistas que pillan discográficas grandes, y que meten mucha energía en ellos es otra historia, pero en general hay mucha autogestión y no me lo planteé, la verdad.
Sí que me echa un cable Rubén G. Herrera con temas de prensa, consejos para las redes, subir las canciones a las plataformas digitales… él trabajaba en Rock Estatal, siempre he tenido buen rollo con él y para estas cosas me ayuda.
P: ¿Y este tiempo dedicado a otras tareas, impacta a la hora del trabajo artístico?
Sí, claro, la parte artística se ve un poco perjudicada. En mi caso, en toda la parte logística, organizativa… soy más flojo que en la otra (risas). Es complicado encontrar un equilibrio, lo ideal sería contar con alguien que sea virtuoso en redes sociales, marketing, para poder centrarse uno en la parte más artística, pero en este caso me toca hacerlo todo a mí y hacer cosas, como pasa en la vida, que no se te dan tan bien.
P: Ya que hablas de esto, en tu canal de Facebook has subido varios vídeos de promoción muy divertidos, como la conversación con John Lennon mediante audios de WhatsApp. Ahí sacas tu lado más cómico.
Sí sí, esa parte la tengo, lo que pasa es que soy poco práctico. Para hacer eso igual perdí un día de mi vida, aunque el resultado es guay.
Estaba jugueteando con la IA, donde le pasas un archivo de tu voz y te la convierte al cantante que elijas (Lennon, Freddie Mercury…) y ahí me vino a la mente hacer esa promoción del disco. Al final es como hacer una canción, lo acabo convirtiendo en un proceso lúdico, me pongo la excusa de que tengo que hacer promoción y así le echo un día haciendo el adolescente con el ordenador (risas).
P: La última vez que hablamos, hace ya 3 años, me comentaste que tenías temas propios en una onda 60-70, y temas más de rock progresivo en un proyecto paralelo con Pedro Corral. ¿Se han juntado ambos proyectos en uno en este disco?
No, la verdad. Se ha juntado en que Pedro está en ambos, ya que es el batería que ha grabado el disco. Al final es cierto que ‘Bing Bang’ ha acabado siendo más progresivo de lo que a priori parecía, pero luego en paralelo hemos estado componiendo canciones y grabando, pero por cosas de la vida adulta las cosas van a su ritmo de cocción. Habiendo compuesto mano a mano tenemos dos canciones que ya están grabadas, solo falta mezclarlas, e igual en 2025 las sacamos con otro nombre, como otro proyecto. En resumen, siguen los dos caminos abiertos.
P: En ‘Big Bang’ cuentas a diferencia del primer disco con dos músicos que te acompañan, Pedro Corral del que ya hemos hablado, y Adrián Picazo. ¿Cómo llega él al proyecto?
Jolín, pues es que a Adrián lo conozco igual desde 2010, casi 15 años. Coincidí con él en ‘Bellisima Orquesta’, donde tocabas desde pasodobles hasta rancheras (risas), y luego he ido coincidiendo en otras cosas y somos muy amigos. Además, es un bajista de la hostia, y ahora que llegó el momento de hacer estas cosas mías se dio la oportunidad de que formara parte, y a él además le apetecía. Vino muy fácil, no me hizo falta andar buscando.

P: De los temas que sacaste como adelantos, a mí personalmente uno de los que más me gustó fue «Más allá», creo que es una gran composición, y con un maravilloso videoclip. ¿Te gusta tanto como a nosotros este tema?
Bueno, para mí cada canción tiene su cosa. Todas las que aparecen en el disco son canciones en las que creo un montón, y cada una tiene su ramalazo. Hay personas que conectan más con unas, otras con otras… En “Más Allá” sí que saco mi vena más juguetona, cambios de ritmo, arreglos con cromatismos un pelín circenses… y musicalmente tiene unos cuantos quiebros. Para la gente que le guste más mi faceta progresiva, incluso de rock duro, esta canción puede que le conecte más.
P: La suite «2024», es otra brillante canción, y donde exploras muchas de tus influencias musicales me imagino. ¿Tenías claro que iba a ser un único tema?
Tenía claro que iba a ser un tema, quería hacer una mini ópera rock de consumo rápido, de 4 minutos, pero no fui capaz (risas). Al final la idea original se fue deformando y acabó siendo una canción de 11 minutos y medio.
Aunque parecen 4 partes diferentes tienen elementos en común, y motivos musicales que se van repitiendo, a nivel compositivo están entrelazadas. Tenía dudas de si ponerlas en el disco como pistas separadas, aunque tuvieran continuidad, pero al final lo dejé todo dentro de la canción 2024.
P: Cierra el disco un tema muy pegadizo, «Déjalo». Como oyente deja muy buen sabor de boca terminar así.
Pues sí, la dejamos al final por lo mismo que has dicho. El mensaje de “mirar para adelante”, “estar a gusto con la vida”, me parecía un buen final. Además por el tipo de canción que es transmite optimismo. A nivel musical es muy beatleliana, tiene un mini homenaje a “Getting Better” al final, el tema de Sgt Pepper’s, y es como un himno british. La instrumentación también te lleva mucho a esa época, la grabé con un clavicordio. La grabé en casa de Manel Cifre que tiene uno, hablé con él y me llevé parte del estudio para utilizarlo. Es un instrumento que se usaba mucho a finales de los 60 y principios de los 70.
P: En general The Beatles y Queen se cuelan como grandes inspiraciones en el disco. ¿Algún disco en concreto que te guste especialmente de estas dos bandas?
Ahora que sacas esto, “Déjalo” es también un poco “Killer Queen”, así es que tiene un poco de las dos grandes influencias.
De The Beatles, soy claramente del ’65 hacia arriba, la época más loca, cuando las drogas entraron en su vida (risas). En Queen, de la etapa pre-80, aunque me gusta también de los 80 para arriba incluido “Hot Space” (más risas). ‘Queen II’, ‘Sheer Heart Attack’… toda esa época hasta ‘News Of The World’ es la parte con la que siempre he conectado más.
P: ‘Queen II’ es un gran disco y tal vez algo infravalorado por no aparecer demasiado en los recopilatorios.
Es que es una barbaridad, ahí está el caldo de cultivo de todo lo que vino después. Desde thrash metal en “Ogre Battle”, hasta la mini ópera de “The March Of The Black Queen”… por cierto “The Fairy Feller’s Master-Stroke” en su inicio tiene un clavicordio, mezclado con un piano si no me equivoco. Ese tema es otra locura.
P: La gente te conoció como guitarrista, pero actualmente también estás tocando el piano, el teclado… ¿Con qué instrumento te sientes más cómodo actualmente?
Yo a priori te diría que mi instrumento principal era la guitarra, pero luego he trabajado mucho de teclista, entonces ahora mismo te diría que a pachas. Son dos instrumentos con los que estoy igual de cómodo, igual últimamente te diría más el piano, pero no sé, los dos por igual (risas).
P: ¿Qué nos puedes contar de las colaboraciones que tienes en marcha actualmente?
Bueno, con Luis Prado estoy formando parte de su banda, y los bolos que van saliendo los voy cubriendo. Para mí es una fantasía porque es un tío al que admiro un montón, es una gran influencia por lo que es todo un festín de disfrute (risas).
También estuve tocando los teclados con Sole Giménez, en una gira 40 aniversario con colaboraciones y tal, y en la formación de banda completa ahí estaba. Eso ha sido en los últimos 3 años, ahora cambia de formato y creo que ya ha terminado por mi parte.
Además, he grabado un par de temas al piano para el último disco de Santero y los Muchachos, y luego también grabo grupos en mi estudio, como Valiente Bosque, un grupo indie. Lo que piden pues yo lo hago (risas).

P: A todo esto, ¿Tu estudio se llama Big Bang?
Sí, pero porque no tenía nombre y algo tenía que poner en los créditos (risas).
P: ¿Y el nombre del disco, ‘Big Bang’, tiene algún significado que puedas contarnos?
Como el primer tema se llamaba así, y además significa el comienzo de todo, al ser el primer disco de temas propios me parecía buena idea llamarlo así.
P: Tu primer disco de temas propios pero el segundo de tu carrera en solitario…
Sí, es mi segundo, pero el primero, digamos, en serio (risas). El otro no es que no fuera en serio, pero este es el primero que hago a tope, y con composiciones propias.
P: ¿Las 9 canciones que aparecen en el disco son todas las que tenías, o has dejado alguna para más adelante?
El tema es que tenía superávit de ideas. Ten en cuenta que aquí hay temas, que el más antiguo (“Big Bang”) igual es de 2017, o sea que ya ha pasado un tiempo. La letra no la he tocado, y la música sí la he ido cambiando en estos años.
Luego hay un par más que la idea inicial debe venir de 2018, tal vez 2019… y luego lo grueso lo hice en la pandemia. Tenía tantos embriones de canciones, que algunas que sí he terminado desarrollando las he dejado para más adelante, más que nada por la duración. Yo quería que el disco cupiera en un vinilo, por lo que tenía un límite de 24 minutos por cada. Así es que claro, he dejado cosas fuera, no porque me gustasen menos, sino por ver el dibujo general y guardarme algún as para el futuro, por si me pilla en sequía creativa (risas).
P: O sea que muchas de estas ideas vienen de cuando todavía estabas en Dry River, ¿No?
Sí claro. ‘Big Bang’, por ejemplo, la escribí cuando estábamos acabando de grabar ‘2038’, y pensé meterla de intro, pero ya no cuadraba y se quedó ahí. La llegamos incluso a ensayar como grupo, pero luego pasó lo que pasó y se quedó en un baúl hasta hoy.
P: Y, hablando de Dry River, ¿Qué te pareció «Cuarto Creciente»? ¿Tienes algún tema favorito?
El disco me lo regalaron y lo he escuchado bastante, está cojonudo. Si me tuviera que quedar con una… te diría que “Segundo Intento”, me gusta mucho cómo suena, la tengo en una lista de canciones que cuando hago mezclas, uso algunas de referencia y ésta la tenía ahí, la he escuchado mucho.
Por suerte mantengo buena relación con ellos. Con Ángel por ejemplo he tocado bastante después de Dry River. Natxo Ruiz, cantautor, estuvo grabando en Big Bang estudios, y fue cosa de Ángel que le hacía los arreglos de las canciones. Y bueno, luego ha hecho también directos, estaba también Matías…y buen rollo.
P: Cuando dejaste la banda en 2019, ¿imaginabas que cinco años después tendrías dos discos editados en solitario?
Pues… no lo sé, la verdad. Es alucinante ver cómo ha ido la cosa, si ahora viajara al pasado, al momento de 2019 y me pongo a mí mismo este disco, ‘Big Bang’, me quedaría muy descolocado por el resultado, por meterme de cantante solista… mi yo de hace 5 años estaría flasheado (risas). Sabía que seguiría haciendo cosas, porque para mí la música es una necesidad y, básicamente mi vida consiste en ingeniármelas para poder dedicar el mayor tiempo posible a estas cosas, sin dejar de ser un adulto funcional (más risas). Así que, sabía que algo haría, pero no sé si exactamente esto. Quizá a lo mejor por mi mente pasaba hacer un disco más liviano de lo que ha acabado siendo ‘Big Bang’. Ten en cuenta que era un momento en que estaba en un proceso complicado, te pasan muchas cosas por la cabeza, pero básicamente es un momento de inestabilidad y de que estás saltando por una especie de acantilado, y no sabes si vas a salir volando, te vas a despeñar o qué. Tampoco tenía un momento en el que tuviera las cosas muy claras, sabía que el cambio había que hacerlo, y que la música iba a estar en mi vida, pero no tenía una misión clara.
P: La cosa entonces ha salido mejor tal vez de lo que imaginabas.
Sí, joder, yo con ‘Big Bang’ no puedo estar más contento. Además, a nivel profesional, se me han abierto muchas puertas, y así la vida de autónomo se lleva con un poco más de alegría, dependiendo de la época (risas).
Sacar un disco así era un reto, y estoy muy feliz con el resultado.
P: Uno de los aspectos que ya no sorprende es tu trabajo como vocalista. Ya no eres solo guitarrista y pianista, sino que también puedes decir que eres cantante.
Sí claro, a tope. Lo de cantar, es más que nada una cuestión de comodidad con el rol, a mí realmente me resulta más cómodo que sea otro el que se pone en el foco (risas), pero esto es un poco como el picante, te gusta, pero a su vez te pica, estás un poco así (más risas). Dar ese paso era otro gran reto para mí, tenía mis miedos pero estoy contento, si no hubiera estado satisfecho con cómo quedaban los temas, jamás lo hubiera hecho. Me gusta cómo quedan estas canciones con mi voz, y feliz de haber dado el paso.
P: ¿Has pensado sobre la idea de llevar estas canciones al directo?
Sí, la idea es hacer conciertos, claro. Ahora que tengo el disco, la idea es poner de mi parte para que la cosa tenga la evolución que tenga que tener. Yo podría quedarme en casa a componer otro disco y ya está, porque la cosa del directo siempre se me ha hecho un poco cuesta arriba.
P: Eso me comentaste la última vez que hablamos…
Sí, para mí los directos son un poco desestabilizantes. Yo recuerdo con Dry River, ir a bolos donde venía mucha gente, estás días con resaca emocional… yo me manejo mejor en lo anodino (risas). Es cierto que al final vas cogiendo confianza y te vas soltando, y acabas entrando en ese tsunami energético, pero lo cierto es que es raro. Eso son 5 días al año, pero la vida el resto de los días va a otro ritmo.
Por un lado es un destarifo, mucha locurita, y además tienes que desplazarte, tocar siempre las mismas canciones cosa que a mí me acaba cansando, y luego en directo no tienes el control creativo que tienes en el estudio.
En el directo, lo que sale ahí no tiene vuelta atrás, y a veces ese nivel de autoexigencia que tengo, hace que si no salía como querías, te quedaba un poso de mal rollo, aunque son cosas que se te van pasando. En resumen, que siempre me ha venido más a contrapelo el tema de los conciertos, y más si es un proyecto tuyo.
Con cosas de otros, es mucho más sencillo tomar distancia, pero si es tuya eres más vulnerable y susceptible para bien y para mal.

P: ¿Y has pensado qué formación llevarías?
Yo estaré con un instrumento seguro, teclado o guitarra según el tema, porque me visualizo sin instrumento ahí en directo y me dan ganas de esconderme debajo de la cama (risas). Y luego la banda seríamos 5: batería, guitarra, bajo, teclado y yo que haría un poco de todo. Eso de entrada es la configuración que tengo en mi cabeza, y la idea es a partir de enero empezar a ensayar, y en abril o mayo hacer alguna presentación en Madrid, Castellón, quizá Valencia… y a partir de ahí ver qué va saliendo. Vamos teniendo una edad y tampoco podemos salir por salir a la aventura.
P: ¿Algún disco que hayas escuchado recientemente y quieras recomendar a los lectores?
Sí claro, ahora con Spotify tengo un buen batiburrillo, a ver que revise… Por ejemplo, he estado escuchando a The Struts, el cantante me recuerda un poco a Freddie Mercury, llevan un rollo también a The Darkness. Su último disco es “Pretty Vicious”. También The Lemon Twigs, que es un poco The Beatles, The Beach Boys… tocaron en Valencia hace poco, son increíbles, unos chavales que tocan todos los instrumentos. Y estoy volviendo a Pink Floyd últimamente, ‘The Dark Side Of The Moon’, ‘Animals’ los he escuchado mucho, estoy obsesionado con esos sonidos de batería.
Ah, y Ghost también tienen muy buenos temas tras ese look desafiante. Los descubrí porque para “Déjalo” quiero hacer un videoclip animado -no sé si lo acabaré haciendo-, y no sé como mirando me salieron vídeos de Ghost. Canciones con aura retro, con organillo a lo de The Doors, y me gustó mucho la verdad.
P: Si quieres añadir algo más, este es tu momento.
Nada Edu, que te agradezco un montón tu tiempo, y a ver si me aplico con el directo!


