Entrevista con CHOCADELIA INTERNACIONAL

Chocadelia-Internacional

«Harto ya de estar harto ya me cansé», decía Serrat unas décadas atrás. Hartos estamos todos, cansados, llámenlo indignados, para entendernos. Chocadelia Internacional dan un paso adelante y nos anuncian que «El fin está cerca», que el sistema no da para más y que, contrariamente al vagabundear que Serrat concluía para su hartazgo generacional, lo que hay que hacer es…. vamos a preguntarles a ellos qué es lo que hay que hacer. Empecemos por el principio….

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«Harto ya de estar harto ya me cansé», decía Serrat unas décadas atrás. Hartos estamos todos, cansados, llámenlo indignados, para entendernos. Chocadelia Internacional dan un paso adelante y nos anuncian que «El fin está cerca», que el sistema no da para más y que, contrariamente al vagabundear que Serrat concluía para su hartazgo generacional, lo que hay que hacer es…. vamos a preguntarles a ellos qué es lo que hay que hacer. Empecemos por el principio…

El disco se abre con una declaración de hartazgo mayúsculo con la que es difícil no estar de acuerdo al 100 %. Después de dejarnos claro de qué estáis hartos, ¿hay algo de lo que no os hayáis cansado todavía?

Hay que aclarar que nuestro pesimismo es constructivo, no nihilista sin más. Lo que está claro es que cuando la gente se ha olvidado de luchar el sistema ha ido pervirtiendo los valores positivos derivados de años de reivindicaciones de los movimientos sociales.

Pero por supuesto que hay cosas de las que no nos cansaremos nunca. Crear es como una epifanía. Y somos hijos de la cultura del espectáculo, amamos profundamente el cine, los comics, ir a bailar, ir a un mercadillo y ensuciarnos las manos buscando discos. No me cansaré nunca de vagar por mi ciudad o por cualquier otra y sorprenderme con las nuevas perspectivas que me ofrece, al igual que cuando estoy delante de una montaña me conmueve profundamente. El sexo es siempre sorprendente, las relaciones son grandes aventuras. La historia es inagotable. Hay que estar permanentemente fascinado para sobrellevar el día a día, sin esa fascinación somos clicks sin expresión.

Que el fin está cerca nos ha quedado claro, pero ¿será un fin en plan «masacre y aniquilación» o será finalmente un Sálvame Deluxe con Urdangarín al polígrafo?

🙂
El mito o la imagen del «fin» es un instrumento muy potente de transformación. Joder, el cristianismo tiene su apocalipsis, la mitología nórdica tiene su ragnarok, los hinduistas el kali yuga, y nosotros tenemos a Jorge Javier esparciendo mierda y malas vibraciones con un ventilador catódico de enormes proporciones.

Pienso más en el «fin» como imagen que sirva de faro para la acción. Las vanguardias culturales, desde los dadaistas a los letristas, a los teóricos revolucionarios anarquistas llevan 1 siglo hablando de acabar con la opresión del individuo por el individuo. De la liberación personal. De destruir para crear. Bombas creativas.

Y está claro que llevamos en crisis muuuucho tiempo. Ahora es acuciante porque la gente en occidente, que llevaba años muriéndose de aburrimiento, ahora empieza a morirse de hambre, pero la crisis de valores -y las crisis ciclicas del mercado- es algo consubstancial a este sistema, que no promueve la realización personal, sino el beneficio y la concentración empresarial.

No sé si habéis visto alguna iglesia reconvertida en sala de conciertos o discoteca. Pues nosotros vemos el fin como el congreso de diputados y el edificio de la bolsa convertidos en chiqui-parks y centros culturales en los que se eleven los dibujos de Tex Avery a la categoría de obras ineludibles en la educación personal.

Del «Pido la paz y la palabra» de Blas de Otero hemos pasado a vuestro «perdí la paz y la paciencia». ¿También estáis hartos de que nos obliguen a decir eso de «el futuro es nuestro»?

Es un coñazo el relevo generacional y la exaltación de la juventud de nuestros tiempos. Solo genera frustración y descrédito. Parece que cada generación tenga una gran misión por delante, «salvar el mundo», «salvar el futuro». Y una mierda. Eso es una descarga de responsabilidades tremebunda y cruel. Como le oí decir a Saramago, cuanto mayor me hago, más radical me vuelvo. No tenemos nada que perder porque nunca hemos tenido nada más que lo que somos, y a nuestra gente. Así que si alguien está pensando en pirarse, que se plantee el magnicidio en beneficio de todos y todas.
El futuro es AHORA, y es una mierda. Que nos dejen en paz con cargas que no hacen más que alejarnos del que debería ser el objetivo BÁSICO de la raza human: vivir y morir con dignidad.
Y poder echar unas cañas y hacer unas bravas de vez en cuando.

¿Os sentiríais cómodos si definiéramos vuestro álbum como «político»?

Nops. Todo es política. Cualquier mejunje de pop mainstream es política. El como se ha planteado, como se ha hecho, como se ha comunicado, como se ha inoculado, los valores que transmite, la idea del amor y de las relaciones que postula, la transmisión de comportamientos románticos inocuos o hasta dañinos… Todo eso es política, no solo que nosotros hablemos de anartismo o de lo hartos que estamos del PSOE o el PP. Lo que nosotros somos es explícitos en el terreno político y sexual, pero me niego a que nos pongan una jodida pegatina en la portada. Porque la vida es explicita: cagamos, la cagamos, nos tocamos y nos tocan los huevos. De lo que se tiene que proteger a la gente es de productos que son como el eter, adormideras mentales. Walt Disney era filonazi. Quiero decir… ya es hora de cambiar el paradigma cultural monogámico, del trabajo como única función del ser humano, de la doble moral ante las drogas… La cultura siempre transmite unos valores políticos, no te fies de alguien que dice que no se mete en política, seguro que es de derechas.

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Queda clara vuestra relación amor-odio con el variopinto mundo del eslogan. ¿Os atrevéis a darnos un eslogan de promoción de «El fin está cerca»?

«!Dinosaurios, romanos y tocamientos indecentes: Chocadelia nos lleva de la mano al Fin de los tiempos!»

Anartismo, Anarco-desnudismo, fantasvástico… ¿Para sobrevivir la situación actual es necesario reinventarse la realidad y renombrarla?

Desde luego! Con el lenguaje nos han querido esclavizar desde el código de Hammurabi (quizás no se escribe así, pero ya nos entendemos) hasta diccionario Vox. La censura, los eufemismos, los peeps en MTV, todo ello lleva a la dictadura de la corrección y los buenos modales, a promover una alta cultura e impedir el desarrollo de la cultura popular. Me importa una caca que el castellano sea anterior o posterior al catalán, si el valenciano debe ser considerado dialecto o lengua de la ONU. Todos esos debates son una tapadera. La lengua esta viva y cuantas más hayan más instrumentos tendrán las personas para expresarse y desarrollar su creatividad. Hay que JUGAR con las lenguas. Lo decían los letristas con la poesía concreta, lo aplicaron los dadaistas en sus poemas visuales.

La fascinación del argot y de la jerga en la juventud no es algo baladí (toma ya palabreja). Cada persona elige el léxico que le representa, cada grupo ha de elaborar su propio lenguaje expresivo. Mamao, fantacacola, anartismo, harte, hits-lers,… se trata de divertirse con el lenguaje, re-formular lo aprendido y deshacerse de lo que te constriñe. Habla como te de la gana. En nuestro caso, somos cervantino-barriosesamistas.

Hablando de nombres, ya que el álbum transita entre un triángulo formado por la política, el amor y el sexo, ¿estamos hablando de tres cosas distintas?

Un poco ya te he contestado antes. Para nosotros las formas de dominación sexual en sus diversas acepciones y niveles, también llamadas relaciones, son política. La política tiene como objeto la organización de las relaciones entre individuos de un colectivo, y la pareja es la unidad básica de relación entre esos individuos -al menos la que escoges voluntariamente- si dejamos de lado el amor a uno mismo y lo que hagamos con nuestros miembros sexuales.

Y claro, la pareja está sujeta a los códigos sociales, morales, religiosos de la sociedad y el sistema. Igual que hasta hace poco el trabajo fijo era considerado el objetivo preminente de una vida, la relación monogámica heterosexual lo era en el plano personal. Matrimonio, familia, niños, perro, coche, segunda residencia, hipoteca, pensión, tercera edad, geriátrico, muerte y entierro. La linia de la vida según el rey León.

Pero todo eso es anacrónico, y se ha resquebrajado mostrándonos que no era más que una ficción, una mala sit-com en la que detrás de los decorados de cartón piedra habían infidelidades, engaños, renuncias, malos tratos, aburrimiento estructural… Las alternativas son el desconcierto, la confusión y la búsqueda muchas veces también de ideales románticos hechos para vender colonias. Bueno, pues vamos a ello. Yo prometo intentar ser un buen tipo, y si la cago, pues a apechugar, no?

A partir de Chica fácil, nos contáis una serie de historias que meten el dedo en la llaga de esas vidas personales llenas de desastres emocionales más o menos controlados hasta llegar al idealismo de una pareja no-ideal. ¿Nos iría a todos mejor en un mundo «anarco-desnudista-sexual?

Hay un libro sumamente interesante de Ursula K. LeGuin, titulado «Los Desposeidos», que habla de un planeta anarquista en el que las relaciones personales han sido reescritas sin su contenido de posesión y dominación. La gente mantiene relaciones sexuales voluntarias con distintas personas sin que el fin sea la pareja monogámica ni la construcción de una familia nuclear, ya que los niños son de la comunidad. No hay celos, no hay sexismo, no hay crimenes pasionales, no hay romanticismo, solo relaciones de igual a igual. Es ciencia ficción, está claro, y los experimentos de comunidades anarquistas, comunas hippies y otras suelen acabar como el rosario de la aurora… De hecho hasta las llamadas parejas abiertas que funcionen son excepciones a la norma, que es la descompensación en la correlación de fuerzas. Pese a que todo esté en contra, hay que experimentar y sobretodo olvidarse de los patrones aprendidos. No hay formula, solo aventureros y aventureras y ensayos prueba-error. Y eso si, hay que follar más y andar desnudo por casa. Desnudo llama a sexo, sexo llama a satisfacción.

«Para muchos ser honesto está sobrevalorado», decís en otro de los temas. Explicadnos esto un poco más, honestamente.

Hace referencia al tema de la infidelidad, aunque no necesariamente tenga que consumarse. Es decir, ¿uno ha de ser brutalmente honesto ante su pareja? Y por brutal quiero decir ser absolutamente honesto. Está claro que el deseo es una fuerza incontrolable, deseamos constantemente a otras personas fuera de nuestra relación, de una manera más o menos intensa. ¿Hay que verbalizar ese deseo? O más allá, si uno consuma en mayor o menor medida ese deseo fuera de su relación, ¿ha de hacer pasar a su pareja por los dolorosos sentimientos de rechazo o inseguridad que casi siempre generan estas situaciones? ¿Vale la pena? Pero, caso de no hacerlo… ¿estamos engañando a la persona con la que compartimos la vida? ¿Traicionamos su confianza? Grandes preguntas, enormes dilemas. Muchas veces, en nuestro egoismo, sintiéndonos culpables, acabamos confesando cual delincuentes arrepentidos para desahogarnos… Y eso es injusto. La honestidad puede llegar a ser una gran mentira porque oculta los verdaderos motivos por los que hemos «confesado».
En todo caso, caca.

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¿Ya habéis pensado en lo que diréis cuando os inviten a presentar vuestro disco en el prime-time de Televisión Española?

Si llegamos a ese punto querrá decir que la televisión pública ha recuperado el espíritu crítico, de difusión de la música y la cultura como un bien social y no solo como un producto comercial. Que sus directivos se regirán por el beneficio colectivo más allá de partidismos. Que los políticos que los nombraron buscan educar a los televidentes ofreciendo un ocio no-estupidista que les permita encontrar ideas, conceptos que les ayuden a enriquecer su propia experiencia.

¡Eso si que es ciencia-ficción!

Si llega ese día, bastará con decir «gracias».

¿La ironía y el humor es de perdedores?

Son armas que trascienden las barreras sociales. Pese al peso que tradicionalmente se le otorga al drama y a la seriedad, la comedia es el género del pueblo. Y aunque la oratoria conservadora está poblada de grandes figuras, esa ironía acostumbra a tornarse cinismo cuando sale de sus bocas. En boca de los «perdedores», entendidos como los que han sido apeados de la historia, del sistema, y en nuestro caso de la industria del entretenimiento, el humor es una muestra de optimismo y dignidad.

Para Chocadelia, el humor es nuestra manera usual de expresarnos. La auto-parodia, la desmitificación de la figura del artista, la hipérbole, nos sirven para situarnos en el mismo plano que el público, romper la barrera imaginaria que se genera en el escenario, y también es una manera de superar la timidez, una salida hacia adelante. En la vida real no soy muy gracioso, pero los nervios me hacen decir tonterias, que en un 20% son agudas y en un 80% balbuceos de una mente embotada.

Cuando llegue el fin… ¿que nos pille bailando?

¡Eso supondría joder al 50% de la humanidad que prefiere estar en la barra que en la pista de baile! Que acontezca mientras estamos en un centro auto-gestionado en el que haya sala de conciertos, biblioteca, cine, museo, bar y restaurante disfrutando de los pequeños placeres de la vida moderna. Pero sobretodo… ¡Que no nos pille trabajando!

Esperamos que haya habido química en nuestra entrevista y que este trabajo os dé mucho, mucho trabajo para disfrutar de una jubilación medio digna de vuestro fondo de pensiones privado. Decidles a los que nunca os han escuchado por qué vale la pena escuchar a los nietos de los perdedores.

Si sois la excepción a la regla, y lo de pillar un ak-47 y liaros a tiros en un MacDonalds os parece una soberana estupidez sin un ápice de elegancia; si creéis que el arte tiene que ser harte y no un paquete de bang-bangs ya masticados; si ultimamente tenéis una tendencia a insultar a todo aquel que sale por la televisión como si fueseis viejos cascarrábias y estáis agotados de tantos videos para memos en youtube…

Id a www.chocadeliainternacional.bandcamp.com y escuchad «El Fin está cerca», todo está allí.

Un placer, he disfrutado como un niño con un paquete de peta-zetas con la entrevista.

Reseña del disco de CHOCADELIA INTERNACIONAL «El fin está cerca»

Entrevista realizada por Víctor Pérez Marco