WARCHETYPE “Ancestral Cult of Divinity” 2010 – Alone Records

warchetype

 WARCHETYPE
 «Ancestral Cult of Divinity»
 2010 – Alone Records

warchetype

Tracklist: 
01. Amon Wolf
02. Akelarre
03. Bastards
04. Dealing With the Devil
05. Doom Brotherhood

Miembros: 
Ibán Arrieta: voces
David Bruguera, Guitarra
Jordi Boluda: Guitarra
Andreu Cano: Bajo y coros
Pep Caravante: Batería y coros

Myspace

Web

¿Cómo describirías el doom sin usar  términos agotados como ancestral, pagano u oscuro? ¿Cómo encontrar algo distinto en un género tan seguido y venerado? Warchetype lo intenta, introduciéndonos en quizá demasiados mundos y mitologías en muy poco tiempo, pese al lento impulso del género stoner-doom.

Su simbología viaja desde Egipto, Grecia, la Edad Media o los pueblos del norte de Europa, la Sorginkeria, o brujería tradicional vasca, o el politeísmo, a través de este nuevo grimorio musical, un arcano hermético del que, a través de sus pasajes, extraemos una conclusión: el doom posee una madurez lejana ya de aquél originario Paranoid de Black Sabbath (1970). Cuarenta años de neopaganismo, por llamarlo de una forma imprecisa, han reciclado un amplio y complejo muestrario para purificar nuestros espíritus. Un ejemplo: “sabbath” y “aquelarre” significan lo mismo… Más aún, ¿dónde si no iba a surgir la gran escuela de doom nacional, si no es en un territorio tan estrictamente relacionado con estas formas ancestrales de culto?

El metal decadente e iconoclasta de Warchetype resuena como un método autóctono de hacer la guerra a la música de masas. Para ello, se alejan conceptualmente de esquemas o cánones, a fin de observar al ser humano y cultura a través de su desnudez histórica. Ya en el gatefold (la portada artística), donde los dioses tótem del diseñador Gonzalo Perán van de perlas, se deduce el ambiente templístico y extenuante.

Como son pocas canciones, veamos qué nos ofrece cada una de ellas:

Amon Wolf arranca con lentitud y a la sombra, a través de fases sucesivas; probablemente compuesta por puro instinto, aunque también con una pizca de la receta inglesa del género.

Es un ejercicio complejo, el descodificar su música, la cual ya de por sí es un lenguaje desasociado de nuestro modo de expresión verbal común, que además explora, en este caso, el sonido oneroso o la crudeza de lo críptico, mediante un uso de tonalidades caprichosamente sueltas., o ritmos de repetición que actúan ejerciendo simetría y arquitectura.

En Akelarre, Ibán Arrieta narra el ritual lírico que da sentido a este nuevo álbum (y que probablemente no tendría otro motivo de existencia), cuyos últimos minutos, considero, son lo mejor de la discografía del grupo. Un particular homenaje a la mitología vasca.

Bastards prosigue con el culto perverso a través de la música. No olviden que “pentagrama” acoge tanto lo uno como lo otro en sus dos definiciones, casi como una advertencia al oyente de que esta es la forma en que se expresa lo sagrado. Como en bandas nacionales de la talla de Orthodox, Adrift, Moho o Lord of Bukkake, la solemnidad de la mimética de los instrumentos busca algún tipo de trance auditivo, cada uno con sus particularismos.

Deadling with the Devil posee intervalos con efectos en las voces que otorgan mayor carácter “diabólico” a sus abismos. Y por último, Doom Brotherhood es una declaración de intenciones, autorreferente, al respecto del doom como un movimiento artístico y forma de ver el mundo, cuya provocación crece y glorifica. Tal vez la única canción que se antojará evidente a vuestros oídos veteranos, y donde Ozzy permanece vivo.

Vamos hacia una cultura cada vez más abstracta, donde las artes sonoras juegan en detrimento de las pictóricas o sencillamente representativas. El rock que acepte estas nuevas reglas, probablemente, sea, muchos años después, idolatrado. Eso sí, para trascender del universo comercial hace falta mucho, mucho más. De momento, “Goat Goddess Supremacy”, “Lord of the Cave Worm”, y este, “Ancestral Cult of Divinity” suponen una primera prueba superada, Alone Records mediante.

Rubén G. Herrera