Dentro de la escena del metal progresivo melódico Circus Maximus, junto a A.C.T o Seventh Wonder podrían citarse como las más interesantes y con una propuesta renovada, dentro de un estilo en donde los clones de Dream Theater o Symphony X gobiernan la escena.

Luego podemos pasar a “Burn After Reading” una gran pieza de power progresivo y para la perlita del final con “Last Goodbye”, acá salen a relucir los dotes del guitarrista Mats Haugen con su buen gusto y sentido de la melodía y ni hablemos del estribillo que se mandaron los muchachos, la envidia de muchas bandas de AOR que andan dando vueltas por ahí.
Tampoco quiero dejar de mencionar a “Used”, “Namaste” y “The One”, que son las canciones heavys del disco, donde hacen hincapié en los riffs de viola y apuestan a la potencia, pero como ya es sabido, no se olvidan de hacer una canción ganchera, lo que hace de este disco un maravilla por donde se lo mire, sobre todo si sos (como yo) un amante de la música progresiva y el rock melódico, es brillante el trabajo que hicieron y el balance que alcanzaron para poner los arreglos justos y hacer que cada canción se te pegue al instante de oírla.
Y si a Eriksen le sumamos la impecable banda que lo sigue, estamos hablando de una banda que disco a disco va superándose y tratando de buscar un lugar de privilegio en un estilo que necesita renovarse y creo sin dudarlo que “Nine” aporta mucho a al género, como así también a la carrera del grupo.

