Ahora, desde Nashville, nos trae su nuevo disco, 13 nuevas historias sobre su mundo, nuestro mundo, con olor a desierto, a bares de carretera, a todas aquellas cosas que sobreviven al paralelo del mundo normal.

Bob Wayne no solo es un outlaw, es un auténtico self made man, un tipo que comenzó su carrera editando discos que movía por la red, sin editarlos físicamente, y que conduciendo de una ciudad a otra iba descargando su música y dándose a conocer, hasta llegar a convertirse en un fenómeno entre los seguidores del género. Pero además Bob, es un tipo amable y campechano, con su inseparable chaleco vaquero y su parche de Pentagram, a los que pude ver junto a él, en el pasado Serie Z. Un tipo sincero, que se sube al escenario, y con su guitarra, cual trovador de los nuevos tiempos, encomendado a la memoria de Johnny Cash, y con una actitud más rocker que la de muchísimas bandas, un tipo que ama por igual a, David Allan Coe, Hank III, Johnny Cash o Waylon Jennings que a Pantera, Pentagram, Count Raven o Black Sabbath, y desgrana sus historias diarias a ritmo de música de raíces americana, o de country para entendernos.
Ahora, desde Nashville, nos trae su nuevo disco, 13 nuevas historias sobre su mundo, nuestro mundo, con olor a desierto, a bares de carretera, a todas aquellas cosas que sobreviven al paralelo del mundo normal.
La música de Bob se basa en su guitarra y su voz, llevándonos en un viaje, que comienza con ese tren que recorre estados en “Till the wheels fall off”, con el corazón en la mano. Aquí no hay artificios ni arreglos innecesarios, es solo un tio que viene a contarte aquello con lo que nació, creció y sigue viviendo, como en “There ain´t no diesel trucks in heaven”, ¿alguien podría pensar un título mejor para una canción?.
Así van cayendo una tras otra, canciones como “All my friends”, “Liza” o “Lost Vegas”, que nombra a Jesús y a quien haga falta en ese momento en cada estrofa, en cada línea. Alguien que grita “Fuck The Law” o “The Devil Son”, mientras desnuda su alma en cada intento.
Además, que decir de un tipo, que cierra un disco, cantando, arrojad mis cenizas en la carretera. “Til the wheels fall off”, es un gran disco, una nueva historia de Bob Wayne, contándonos su vida, y haciéndonos participe de ella. Aquí no busquéis acercamientos al pop o a otras músicas, esto es country de ese que nace en el corazón de los USA y que se lleva dentro. Bob Wayne ya lo dijo, Johnny Cash me salvó la vida, amén hermano, amén.
Tracklist:
