SECRET SIGNS “For A Lifetime” – Casket Music/Copro Records

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En la tierra que me vio nacer hay toda una filosofía de vida basada en la calidad y preparación del plato más típico de la zona: la paella. Para cocinarla en su punto hacen falta, no solo los mejores y adecuados ingredientes, sino un conocimiento de los tiempos de cocción y el orden de introducción de los elementos que solo lo da la experiencia. Y un toque personal, intransferible, que haga que la paella de tu madre sea tan inconfundible, aunque exactamente igual de genuina, como la de tu suegra. Lo demás, dicen los puristas, es arroz con cosas.

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En la tierra que me vio nacer hay toda una filosofía de vida basada en la calidad y preparación del plato más típico de la zona: la paella. Para cocinarla en su punto hacen falta, no solo los mejores y adecuados ingredientes, sino un conocimiento de los tiempos de cocción y el orden de introducción de los elementos que solo lo da la experiencia. Y un toque personal, intransferible, que haga que la paella de tu madre sea tan inconfundible, aunque exactamente igual de genuina, como la de tu suegra. Lo demás, dicen los puristas, es arroz con cosas.

Me van a perdonar introducción tan aparentemente poco adecuada. Mezclar paellas con metal music puede resultar marciano, así que dejaré para el final la razón última de la comparación.

Nos sentamos a la mesa esta vez para disfrutar del primer álbum de Secret Signs, cocinado entre los fogones de los estudios Sonora y Oasis de Madrid a las órdenes de la chef Sonia Robles. Nada que objetar a los cocineros, que hacen gala de un entusiasmo desmedido, ni a la elección de los ingredientes, todos adecuados, aunque alguno se intuye más congelado que fresco.

El álbum comienza con un teclado algo precocinado que pretende darnos la bienvenida a un mundo de sensaciones cuyo leit motiv es la tristeza, el dolor, la oscuridad, el más allá y la búsqueda de la esencia del ser, hasta donde uno puede adivinar de los títulos de los temas y de los escasos momentos en que las letras se comprenden con claridad.

Cuando llegamos a Words, los teclados nos remiten a la canción de bienvenida, produciendo una sensación de dejà vu que no nos abandonará ya en toda la comida. Ciertamente, este tema y el precedente My Theatre Of Sadness And Pain muestran una clara habilidad para crear estribillos de fácil deglución, que funcionan a la primera cucharada. Mi problema, que seguro no será el de cientos de fans del grupo, es que siento como si cada canción por separado tuviera una entidad propia muy destacable en cuya cocción se ha alterado de tal manera la naturaleza de sus ingredientes que parecen disfrazadas de algo que no desean. Para ser claros: yo escucho canciones pop queriendo salir de un envoltorio de metal que no les hace justicia. En su mayoría son composiciones que brillarían mucho más en otro género. Ahora mismo viven enlatadas en un contenedor de metal underground de música de fondo para grandes superficies o, lo que podría ser peor, de temas para que los cante un grupo ávido de fama salido de un país del este haciendo su première en el Festival de Eurovisión dándoselas de duros ante el mundo.

Voices From The Afterlife continúa en la misma línea que las anteriores. Through The Stars cansa desde el comienzo en gran parte por ese teclado casi de marca blanca, que ya sabemos que sale más barato que uno de marca, pero a la larga, no hay color. Más introducción a los teclados para Battle For The Darkness y Secret Signs, mismo sabor. En Forgotten Childhood abren las guitarras y al tema se le han añadido especias inesperadas que le dan un toque étnico que se agradece. Llegamos al final de la comida con Searching For Angels y Black Stone Fire y vemos como este comensal no ha podido con todo el plato y quedan restos de comida desperdigados: un trozo de carne demasiado grande, algún judión algo duro y granos dispersados voluntariamente para que el anfitrión no piense mal. Cuando se anuncia que queda arroz para repetir, pocos se levantan para servirse una segunda ración.

Llegado el momento de la digestión, aunque no se hace especialmente pesada, uno tiene la sensación de que el cocinero se ha pasado con el ajo y no ha pillado ese esencial punto de sal. Punto de voz, en este caso, que la soprano May Lucas posee en dosis muy respetables, con unos registros líricos dignos de todo elogio y envidia. Otra cuestión es cómo fluye esta voz por entre los entresijos de cada uno de los temas. Y es que estoy en constante estado de replay. Algo falla en el intento de seguir la estela de bandas como Nightwish, After Forever o Epica, que representan el estilo al que parece tender Secret Signs, todavía indecisos en una encrucijada de señales, si no secretas, si algo confusas.

Para no quedar como un invitado maleducado me pedí un tupper con restos del arroz y lo metí en la nevera. Otro de los tópicos sobre la paella es que en día sucesivos está más buena. Llevo casi un mes comiendo raciones recalentadas y el frigorífico no consigue resucitar sabores quizás ocultos en las primeras cucharadas.

Dice mi amigo Luis que cuando come una paella como Dios manda no puede evitar que le caigan dos lagrimones por la mejilla, señal del éxtasis al que le transporta semejante placer. El hecho de que mi lagrimal no se haya puesto en funcionamiento solo presupone que el organismo de quien les habla, imperfecto y particular, no ha recibido en sus papilas gustativas el estímulo necesario para llegar a ese estado de confort que te proporciona el disfrute de un señor plato. No seré yo como aquel invitado que, se despide del cocinero con un eufemístico: “de sabor estaba buena”, que equivale a decir: “macho, no te has lucido”. Sin embargo, aunque ustedes no lo crean, este resultado no es motivo de crítica, sino de ánimo. A nadie, nadie, nadie -ni siquiera a mi madre- le salió buena la primera paella. Hoy lloro cada jueves con las suyas.

Víctor Pérez Marco

Tracklist:

  1. Welcome
  2. My Theatre Of Sadness And Pain
  3. Words
  4. Voices From The Afterlife
  5. Through The Stars
  6. Battle For The Darkness
  7. Secret Signs
  8. Forgotten Childhood
  9. Searching For Angels
  10. Black Stone Fire

Miembros

May Lucas – Voz
José M. Torres – Guitarras
José L. Tarano – Bajo
Sergio López – Teclados
Raúl Ronco – Batería


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