CHALLENGER «Ümelsion» 2010 – BCore y Carnús Records

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CHALLENGER
«Ümelsion»
2010 – BCore

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Tracklist: 
01. Ready For Next Show
02. Severed Finger
03. Homemade Movies
04. Heart Attack
05. My Man
06. She’s Not Dead
07. 30 Days Of Night
08. 10 Little Kids
09. Lars (Revisited)
10. The Mine

Miembros: 
Paul Dah Esser (Guitarra y Voz)
Erratic Agh (Bajo y Voz
Moids Multimuerte (Batería)

Myspace

El rock escuda la presunción compositiva de los músicos, amparándolos en el insubordinado albedrío de una zarandeada bandera de la libertad creativa que, permítanme, ponga en duda. Dentro de este todo-valismo sui generis, se gestan subgrupos, géneros, clases, formas y colores… «Toc, toc. Hola doctor, toco en un grupo post-algo. ¡Pase!. Enfermera, cancele mis otras citas» […]

Como un volcán que erupciona, y crea mares de lava, caminos de piedra y cavidades erosivas, el universo musical (Weltmusik diría un alemán) funciona como la entropía de la naturaleza, sin un rumbo fijo, pero con grandes estampidos bigbanescos que siempre deben ser una referencia para entender qué hacen los jodidos músicos del mundo, qué los pone en común, qué los diferencia.

El relativismo del rock (heredado en el estilo de esta crítica, acaso de toda publicación referente) además se ve agravado en su acontecer por el remolinesco panorama, llegados a 2010, donde tal vez todos estemos esperando oír el inconfundible sonido de que algo ha reventado para no volver atrás nunca. Mientras llega esa nouvelle epoque (ahora el francés quedaba mejón), los resignados nos entretenemos buscando perversionistas de la guitarra entre las tropas juveniles. Pero esto es un  sempiterno hacia delante y hacia atrás. Hablar por hablar, bla, bla, bla… De hecho, ¿quién no tiene un amigo músico? ¿Acaso no es un genio por querer vivir de?

Mas el lector, que siguiendo al azar ha llegado a esta página, se ve obligado a continuar la lectura, tal vez ensimismado en una búsqueda superior a lo que aquí tiene lugar, u obcecado e encontrar un motivo para interesarse por Ümelsion. Vamos pues: Challenger presentó hace ya unos meses este segundo disco, que, por su propia naturaleza, está destinado a ser descubierto bajo las sucintas garras de lo casual, por lo que al caer en las tuyas, automáticamente consideras, si te gusta el ruido-pop, como un logro personal el haberlo encontrado, como supongo que sienten quienes descubren este tipo de bandas: Drive Like Jehu (San Diego), Nomeansno (Vancouver), Built To Spill  (Idaho), o algo más atrás, Hüsker Dü de la Mineápolis ochentera.

Challenger es un grupo “popunk” que prefiere centrarse en el live (hasta graban en directo), y no competir con el macroflujo de rock, fuere o no comercial, en una convergencia de cutrez, testarudería y tontadas de la edad post-adolescente, o el terreno del “afterpop”. Algo muy serio, por otro lado.

Entonces ¿qué hace Challenger? ¿Qué aporta? Fácil: coge sus partituras, si es que las tienen, y hacen barquitos de Origami para ponerlos a flote en el anteriormente mencionado río de lava.

Tan pronto como oyes My Man, Severed Finger (y sus videoclip hecho “a dedo”), o el puñado de canciones de dos minutos, descubres que la cosa no pudo ir en serio, (¡tontainas!), y desearías ser amigo íntimo de estos tipos. Y sin embargo, quieres cantar a grito pelado, (te la suda la afinación) Ready for the Next Show o Heart Attack, a la sazón, las canciones menos impertinentes de estos tipos, que se han colado aquí por lo que hacen y no por quienes son. Pero al final, de eso se trataba. Challenger no compite, como pudiera dar a entender su nombre, acaso desafía en un acto de escupir hacia arriba (¡cuidado que cae!).

Tras su paso por Arindelle, han sido arrumbados a B-Core. B suena a segunda división, sí, pero eso no creo que les importe. A muchos les bastaría vivir con su autoconfianza y ahí reside una de las fuentes de donde emana de la genuinidad. Indie, Hardcore, podéis llamarlo como queráis, a mí esto me parece arañar la pizarra del catedrático. Es más ¿Qué significa Ümelsion? La entropía selectiva de la red de redes hará su parte, donde todo, en esta gran guerra musical, en la que los rivales son influencias y los culpables son los mecenas, todo puede ser visto con ironía a través de los ojos de estos tres madrileños, con mayor o menos éxito.

Pero oye, si no te “gustan” no los culpes a ellos, culpa a los Beatles, responsables legítimos de todo, quienes además el pasado 31 de enero de 2010, recibieron otro premio Grammy. Todo va viento en popa ahí arriba… Ob-La-Di, Ob-La-Da.

Rubén G. Herrera

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