Fecha clave para el cuarteto zaragozano (ahora quinteto en algunos directos) la del pasado sábado. Jugaban en casa y presentando la secuela de “Os reís porque sois jóvenes”, último LP de la banda que vio la luz el pasado 2010 y de su EP, del año siguiente, “Apúntame a mí primero”.
TACHENKO | Sábado 11 Mayo | Sala López / Zaragoza
Fecha clave para el cuarteto zaragozano (ahora quinteto en algunos directos) la del pasado sábado. Jugaban en casa y presentando la secuela de “Os reís porque sois jóvenes”, último LP de la banda que vio la luz el pasado 2010 y de su EP, del año siguiente, “Apúntame a mí primero”.
La gira de “El amor y las mayorías” recalaba en la capital maña en una jornada plagada de eventos –sin ir más lejos, en la Multiusos de Zaragoza se celebraba un gran festival con bandas locales consagradas como Tako, acompañados de Los Suaves, entre otros-, lo que a la postre no ensombreció (en asistencia, se entiende) la descarga de Tachenko, que se vio bien arropada tanto por los incondicionales de la banda como por un gran número de amigos que no dudaron en acercarse a la Sala López.

Sala ésta que, si bien no dispone del mejor escenario posible (tan esquinado y reducido que da la sensación, en ciertos momentos, de agobio; sobre todo para el grupo que se sube a las tablas), gozó la noche del once de un sonido notable, a salvo de unos desajustes puntuales iniciales.Entrando en materia, tras la intro “Genzor Cabalga” y “Campos de Marte” –ambas de su nueva obra-, comenzaron a calentar al público con su antigua “Hacia el huracán”, para seguir con más material del nuevo disco: “Las cárceles”.El combo Puente-Vinadé, ya bien engrasado tras el arranque –con más protagonismo vocal, en este lapso, para el primero- lleva, nunca mejor dicho, la voz cantante en la banda (con permiso Baos y Luna, que conforman una pareja rítmica infalible); se intercalan las voces principales y la ejecución en lo que a las seis cuerdas se refiere, en una simbiosis que siempre va en beneficio de su sonido, ya de por sí versátil; y que hace discurrir el concierto sin apenas pausa ni descanso.Comentaba Sebas jocosamente sobre Vinadé que “habla poco, pero es certero”. Y es que, aunque parcos en palabras al principio, fueron contagiándose de la fiesta que empezaba a sentirse en la sala y –lo que fue de agradecer- adoptando una actitud cada vez más cómplice con el público, que abrazó especialmente canciones como “La resistencia” o “Escapatoria” (de la que, por cierto, grabaron un videoclip que recomiendo visualizar). Traía sorpresas el concierto, pues presentaban en Zaragoza a un quinto Tachenko, Liborio (Picore, El Brindador), que les acompaña, eficazmente –según lo escuchado en la López- a los teclados principalmente y a la guitarra, en algunos de sus conciertos de esta gira. Casualidad o no, lo cierto es que casi todos los grupos encuadrados en el género «indie» del pop/rock español vienen incorporando últimamente un teclista (cuando no dos), como prueban los casos de Supersubmarina, Love of Lesbian o los mismos Tachenko. Igualmente sorpresiva –y muy aplaudida- fue la intervención de un responsable en la sombra del éxito de los aragoneses; su productor Rafa Domínguez, que se enfundó la guitarra para acompañarles sobre el escenario también esta noche. Tras «Vendaval», «Amable» y una «Afganistán» que gana muchos enteros en directo (mejorando la versión de «Los años hípicos», a mi juicio) interprataron uno de los singles más reconocibles del nuevo trabajo, “Dame una pista”, para retirarse provisionalmente antes de irrumpir de nuevo con los consabidos bises. Se despedían definitivamente con “Rayos y Centellas”, de aquel “El tiempo de los Urales” que ya va para los diez años y que tan bien ha sabido envejecer; pues, no en vano, son una de las pocas bandas aragonesas del género que se mantienen y prosperan pese a todo y pese a todos.

Redactor: José A. Benavente
Fotos: María Postigo


