El pasado día 6 de octubre se celebró en Daganzo unos de los pocos festivales en Madrid dedicados en exclusiva al Blues- Rock
PRIMER FESTIVAL DE BLUES-ROCK DE DAGANZO

El pasado día 6 de octubre se celebró en Daganzo unos de los pocos festivales en Madrid dedicados en exclusiva al Blues- Rock , A pesar de la poca afluencia a este festival, y de algunos problemas técnicos, he de decir que mereció mucho la pena asistir, por ver a tantas joyas de la buena música sobre el mismo escenario.
La Charca Blues Band, grupo local de Dangazo, abrió el festival con mucha intención y ganas de hacernos bailar con su puesta en escena desenfadada y cercana, al estilo de las viejas glorias. Una banda con estilo propio y sabor auténtico.
La extremeña Susan Santos , la princesa de las 6 cuerdas, junto con su banda, Papa´s Red Band aprovechó la ocasión para decirnos a todos que nos pusiéramos nuestras “Black sunglasses” y grabar su primer videoclip con el mismo nombre. Preciosa en el escenario, dejó claro que pertenece a ese selecto grupo de mujeres que saben hacer vibrar a la audiencia con su talento.
Tras Susan, los Big Man, con su guitarrista- showman Diego, quien además de tocar la guitarra como pocos, consiguió salvar uno de los apagones y entretener al personal (con mucho éxito) con un improvisado strip-tease que dejó a más de una con la boca abierta y ganas de más.
Los incombustibles Jeff Spinoza y Francisco Simón, celebraban sus 15 años juntos al frente de Red House. El gran Francisco Simón sorprendió a todos cuando bajó a la arena a mezclarse entre el público mientras hacia deslizar sus dedos por la guitarra. Fue impresionante sentir la energía que transmite a través de ella.
Como colofón a una gran noche, subieron al escenario los músicos invitados que tocaron junto a las otras bandas en una jam session con dos baterías sobre el escenario, Carlos Sánchez y Panci Calvo, el duelo de guitarras de Susan, Francisco Simón, Diego García, Popa, Jeff Espinoza, los solos de cada batería y en conjunto, el magnífico espectáculo que se destila cuando la música se hace por vocación y como decía el slogan del festival: “entre amigos”.
Ni los apagones, ni el humo excesivo, ni el altísimo volumen consiguieron deslucir a tan grandes artistas. Lástima que debido a la casi total ausencia de publicidad del evento sólo pudimos disfrutarlo unos pocos afortunados, y eso que como punto positivo se podía asistir perfectamente con niños, e incluso los menores de 14 años no pagaban entrada.
En suma, un evento que esperamos tenga una amplia continuidad en el tiempo, no sólo por la virtuosidad desplegada por los músicos participantes, sino por su fondo benéfico, ya que parte de la recaudación se destinó a obras sociales.
Por nuestra parte, como amantes del Blues- Rock , animamos a la organización que ha llevado a cabo esta iniciativa a que sigan apoyando la buena música y esperamos que les haya servido de aprendizaje para ir corrigiendo errores en las próximas ediciones.

