Para la gente que no conozca esto, vease, yo hace 24h, High Rock-A-Billy es un festival de música de los años 50. Durante el fin de semana, el pequeño pueblo de Calafell (a 1h de Barcelona) se teletransporta a una época donde un cadilac era el coche de pre-elección, era «hip» que los chicos llevaran el pelo engominado con tupés y las chicas; bucles perfectos impasibles a los movimientos.
HIGH ROCK-A-BILLY
El miércoles 7, empezaba la pre-party en la calle Monturiol, calle principal de bares de la localidad. Como buen evento de pueblo donde se hacen conciertos gratis, llegue con la esperanza de encontrar en la calle, un tipo de escenario donde las bandas pudieran tocar y la gente bailar en pareja, disfrutando del calor veraniego al aire libre. Cual fue mi asombro al llegar que el evento sería en 3 locales donde habían habilitado mini escenarios donde simultáneamente tocarían las 3 bandas de la noche. Lo curioso además que lo harían en 3 sesiones de media hora cada uno con un intervalo de también 30 minutos.

Entramos al primer bar, Nicky’s donde estaba tocando la banda Lil’ Camille & the Rattletones. Banda sueca al más estilo rockabilly; una cantante con voz digna de una banda country, 2 guitaras, contrabajo y batería. Seré sincera, no soy muy fan de este genero así que a la quinta canción, me empezaban a sonar todas igual, las intros eras igual a la anterior. Así que decidimos cambiar de sala a ver que nos deparaba el bar número 2.
Siguiente parada: bar Déjàvu.
Entramos a la sala y el sonido era completamente diferente lo anterior. Aquí se escuchaba una batería mucha más dura, guitarra más rápida y bajo más alto. Descubrimos a la banda Knocksville, una banda que no son más que 3 chicos rondarando los 20 años de edad, tan simple como uno a la batería, un guitarra que a la vez hace de voz y uno tocando el contrabajo. El trio originario del sur de Inglaterra, consiguen con esa simplicidad ser hipnotizado y contagiado con el espíritu rockero de los 70 cuando se empezaba a experimentar la mezcla del Rockabilly con algo un poco más duro.
Durante su set, de canciones como Work it Out donde la se puede apreciar una influencia punk, a canciones mas típicas con blues como Baby Stop, pasando por melodías pegadizas de la mando de I’m Going o None of it Matters, añadieron al setlists canciones popularmente conocidas como These Boots Are Made For Walking de Nancy Sinatra, Black or White de Michael Jackson e incluso acabando tras un encore a petición del público con Tainted Love de Soft Cell, siempre añadiendo su propio toque de como ellos lo llaman, «punk-a-billy».

Dudo mucho que el evento les haya pagado mucho, ademas teniendo en cuenta que hoy en día las bandas ganan el dinero con la venda de CDs y camisetas en los conciertos. Para Knocksville, visto la recepción en el festival, además siendo la primera vez que ellos acuden a un evento/convención como esta, seguro que se irán con un buen sabor de boca y una buena cantidad de dinero en los bolsillos.
Así que si queréis escuchar algo diferente con un toque retro, os recomiendo Knocksville, espero que el futuro les depare buenas cosas y consigan la fama que se merezcan.
Texto: Christie Dolara
Fotos: Rous Miras


