Una de las principales razones del éxito de esta nueva edición ha sido la renovación y regeneración de los grupos escogidos para encabezar el cartel. En el panorama rockero se situaban bandas jóvenes como Trashtucada, Gritando En Silencio o Fuckop Family, que han suplido su falta de difusión e impacto mediático con espectaculares derroches de ganas, bordando sus directos. En el panorama mestizo no ha sido menos la opción de la renovación y por el han pasado propuestas consolidadas que, incompresiblemente, hasta ahora no habían tenido su momento como D’Callaos, Alameda Do Soulna o El Puchero Del Hortelano.
La reinvención en cuanto a cartel no ha sido una revolución, y una comprensible serenidad ha acompañado la apuesta de Naranja, promotora encargada de la organización. De esta manera hemos tenido propuestas clásicas como Gatillazo, Soziedad Alkohólika, Macaco, Koma o Narco, habituales en las últimas puestas de largo; otras en proyecto de consolidarse en el circuito de festivales estatales como Che Sudaka, Obrint Pas, Benito Kamelas o Betagarri. Como platos fuertes, a priori, contábamos con los últimos coletazos de La Cabra Mecánica; la conjugación del veneno cataluz de G-5; el profuso regreso de Ska-P; la reunión de los hermanos de Castro, Sherpa y Hermes con Barón Rojo; y la mítica actuación de la banda más importante de Sudámerica: Los Fabulosos Cadillacs.
Esta edición también ha supuesto el retorno de la carpa de metal, tras la desaparición del año pasado, ofreciendo la posibilidad, o la desgracia, de elegir entre actuaciones de distinto calado. Además de la carpa Metálika, se han adecuado nuevos espacios para deleitarse con grupos covers, las tendencias chill-out y la música electrónica. Otro de los cambios significativos ha sido la faceta de horarios, alargando el tiempo de actuaciones, abriendo puertas a una hora inusualmente temprana y cerrándolas al amanecer para satisfacer cualquier tipo de predisposición horaria. Una vez más los horarios se han vuelto a clavar, salvo en la carpa de hip-hop que rodaba con un importante adelanto.
El sonido, en esta ocasión, ha mejorado sustancialmente a otras ediciones, sobre todo por lo que respecta a claridad y potencia. A pesar de dicha mejora, siguen siendo pan de cada día fallos en los reglajes vocales y las momentáneas desapariciones sonoras de guitarras, bajos y cantantes ante la impasividad de técnicos y el abucheo generalizado. También es destacable el acople entre el sonido de los escenarios Naranja y Metálika, tarea complicada de solucionar por la cercanía de ambos espacios y la imposibilidad de estirar más si cabe el recinto.
VIERNES DÍA 30
Viñarock abría sus puertas con las actuaciones de grupos de la zona manchega, destacando la animada actuación de los toledanos 45Doblecero7. Poco después llegaba Vantroi con un enérgico show a base de rock y ska, en el que sobresalía la incorporación de trompeta, dejando clásicos como ‘Nuestro Deber Es Proteger’ y las versiones de ‘Flojos de Pantalón’ o ‘We’re Not Gonna Take It’ de Rosendo y Twister System, respectivamente. Seguidamente pudimos ver la actuación de D’Callaos, con un plus de emotividad y ganas de hacer disfrutar. Su fusión de sosegado rock y profundo flamenco hizo escala en su anterior trabajo Desde Mi Balcón, intercalado con pinceladas de Triana con ‘Recuerdos De una Noche’, con una profunda vocación de menear a los asistentes. Segismundo Toxicomano por su parte hizo gala de su voraz punk en un incuestionable show, gozando de un sonido enérgico y sin fisuras.
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Cambiamos de escenario para comprobar el magnífico estado de forma de Los Suaves. Los orensanos destilaron temas de su reciente trabajo Adiós, Adiós entre los clásicos de toda la vida como ‘No Puedo Dejar El Rock’ o ‘El Afilador’, faltos de intensidad y claridad sonora entre el tradicional delirio de sus devotos seguidores. Presentando su último trabajo Payola, los navarros Berri Txarrak descargaron un directo salvaje y arrollador por el que tuvieron su hueco ‘Oreka’, ‘Libre’, ‘Maravillas’ o ‘Etorkizuneko’. Por su parte, Macaco volvió a presentar un directo genuino, donde predominan los apoyos audiovisuales, los mensajes para conseguir un mundo mejor y su inconfundible impronta de sosiego y tranquilidad. Un sosiego por el que se coló un claro mensaje a las radiofórmulas, dejando claro la personalidad y el carácter del compositor barcelonés.
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Para encarar la madrugada llegó la descarga de descarado heavy metal de Obús. Con un pletórico Fortu a la cabeza y una reafirmación de la segunda juventud por la que atraviesa la banda, entrelazaron temas de su flamante Cállate con sus clásicos habituales como ‘Que Te Jodan’, ‘El Que Más’ o ‘Va A Estallar El Obús’. También hubo espacio para originales solos de baterías o demostraciones físicas del frontman del cuarteto madrileño en forma de pino. El paso de La Pulquería por el festival fue discreto, debido a los múltiples problemas de sonido que castigaron a las voces. La banda presentó, con una cargante palabrería, su nueva tentativa discográfica Every Body Arro Arse, además de sus frenéticos temas de punk-rock-ska-mariachi. Para cerrar los grandes escenarios una apuesta que a pesar de ser internacional y decenaria debutaba: El Puchero Del Hortelano. La banda granadina puso al personal a bailar presentando su flamante Directo, donde fusionan alegre flamenco de pinceladas rockeras. Antes del amanecer pudimos cantar temas de Extremoduro con De Acero como protagonista en la carpa de covers, con una espectacular expectación.
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SÁBADO DÍA 1
Sin casi tiempo para asearnos y ducharnos, el día del trabajador se presentaba como el más intenso en cuanto a conciertos. Inauguramos las dieciocho horas de música en vivo al son del rock de tonalidades flamencas de Calaña. La banda comandada por la raigambre del cantaor Domingo Calzado y el batería Alén Ayerdi, repasó temas de sus dos trabajos con el lujoso refuerzo de coros femeninos y percusiones. Por su parte Gritando En Silencio cosechó uno de los mayores éxitos. Emocionados, pero sin miedo de mirar la gran cantidad de asistentes, los sevillanos deshojaron temas de su Contratiempo con gran lustre, regalándonos entrañables momentos como la colaboración de Iratxo, y su saxofón, así como el desnudo prometido de su bajista. Entre pólvora, castellers e infernales pogos, Obrint Pas volvió a erigirse como uno de los triunfadores de esta edición. A pesar de contar con un injusto horario y problemas técnicos, su punk-rock frenético agitó a la «juventud rebelde» con temas como ‘Viure’, ‘Som’ y una delirante despedida con versiones instrumentales de ‘La Manta Al Coll’, ‘Bubamara’ o ‘No Volem Ser’. El rock poderoso y las letras jocosas se apoderaron de Villarrobledo en la actuación de Mama Ladilla, regalando clásicos de la talla de ‘Surffin Papa’, ‘La Polla De Mi Jefe’ o ‘Chanquete Ha Muerto’.
Si el año pasado fueron una de las revelaciones, en esta ocasión tocó el turno de la consagración de Che Sudaka. Su arrollador y demencial directo combinó temas de reciente creación con clásicos como ‘Taliban’ o ‘Alerta Bihotza’, en los que combinan reggae, ritmos latinos y ska excitado por vertiginosos y cuantiosos cambios de tempo. Por su parte Incombustibles, a las puertas de su XXX Aniversario, Medina Azahara volvió a maravillar a multitud de propios y extraños. Los califas del rock andaluz escogieron un set-list con los temas de mayor vocación eléctrica como ‘Algo Nuevo’ o ‘Palabras De Libertad’, amén de himnos habituales, pecando de una cargante tendencia al canturreo del público. Un enorme Evaristo y su Gatillazo lanzaron su corrosiva combinación de punk entre las gotas que sofocaban el calor asfixiante de la primaveral tarde. Temas como ‘Parque y Jardines’, ‘La Fuga Del Rocker’, ‘Vendido’ o ‘Sr.Juez’, así como las referencias a La Polla ‘Odio A Los Partidos’, ‘Estrella Del Rock’ completaron el set-list de los vitorianos.
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Llegaba el apocalipsis al Viñarock con el profuso regreso de Ska-P, el concierto más multitudinario. Con un hambre atroz los vallecanos inundaron el recinto de luces, colores y ácidas irreverencias. Para retroalimentar la sed nocturna desfilaron temas como ‘A La Mierda’, ‘Mis Colegas’ o ‘Intifada’, gozando de un sonido arrollador. Tras la enorme expectación, llegaba una desilusionante respuesta a Los Fabulosos Cadillacs. La banda sudamericana hizo valer el porqué de su fama con míticas coplas como ‘Matador’, ‘Calaveras y Diablitos’ o ‘Siguiendo A La Luna’. Tras el demoledor paso de Vikingo MD y sus Narco, llegaba la decepción mayor de este Viñarock: Celtas Cortos. La banda vallisoletana se presentó con un flojo set-list donde solo despuntaron ‘El Emigrante’ y ‘La Sombra Del Tiempo’, con muchísimos temas instrumentales y una apatía y desgana impropia e irrespetuosa con el público.
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Para acabar de rematar el día ración de punk-rock de EUKZ y la sorprendente y festiva actuación de Tonino Carotone. El italianizado cantautor burgalés regaló un directo pleno de demenciales bailes al son de su aleación de ska, reggae, pachanka y ritmos tradicionales, donde sobresalió su particular visión del amor: ‘Me Cago En El Amor’. Para redondear la noche cantamos temas clásicos de los Clash, con el nuevo proyecto de la gente de Disidencia: The Radio Clash.
DOMINGO DÍA 2
El último día del festival se encaraba justo de fuerzas y con una importante propuesta musical como para pensar en desfallecer. Nuestra primera parada, con un sol infernal en los cielos, fue la actuación de Trashtucada. La banda de Chiclana dejó estupendas sensaciones a un público que se hermanó fácilmente con su jovial fusión de ska volcánico y repuntes de thrash metal, donde despunta la aparición de trompeta y los juegos corales. No faltaron temas como ‘Penélope’ o ‘Racka Placka’, así como curiosas adaptaciones de ‘Lucky Man For You’ o ‘Saca El Whisy Chelli’. En una clave similar llegó el turno de otra revelación, esperada: Alameda Do Soulna. Pocos segundos bastaron para que la superbanda se metiera en el bolsillo a un público vibrante, dispuesto a entregar las últimas fuerzas a la vigorosidad de trompetas, saxos y trombones. Una apuesta refrenada por la espectacularidad de su faceta escénica. A continuación turno para Benito Kamelas, otra banda que se confirma en las grandes plazas. Con su sencillez y seguridad habitual desgranaron himnos de la talla de ‘Ayer Soñé’, ‘Fue Mi Abuelo’, con los correspondientes vivas a la República, o ‘Cocaína’.
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Los delicados y vistosos bailes de Betagarri se adueñaron de la nublada tarde. Con una sobrada sección de vientos y un portentoso Iñaki a la cabeza, fueron deshojando entrañables temas como ‘La Chica Del Batzoki’ combinados con la vocación combativa de otros como ‘Euskadi Antifaixista’, ante un difuso, pero, entregado público. La excentricidad de Lendakaris Muertos hizo su paso por este Viña dejándonos multitudes de entrañables instantáneas protagonizadas por su frontman, quien cantó entre el público luciendo multitud de disfraces dejando cantes como ‘Eta, Deja Alguna Discoteka’, ‘Veteranos De La Kale Borroka’ o ‘DNI Vasco? Ez Eskerrisk Asko’. Buen rollo y sueños callejeros portaba Canteca De Macao mediante su fusión de rumba, rock y ska. Una propuesta que en los últimos tiempos se ha profesionalizado, mejorando sustancialmente su defensa en vivo. La banda trajo un repertorio renovado de la mano de su última publicación además de la vistosa colaboración de vientos de Alameda Do Soulna.
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«El grupo fantasma» G-5 compuesto por Muchachito, Los Delinqüentes, Kiko Veneno y Tomasito pudo debutar tras la suspensión de su actuación en 2007. Aunque colmada por las ganas, y un exceso de euforia, de sus componentes y los asistentes, el espectáculo fue intermitente y el set-list muy mejorable. Una decepción encubierta por la alegría. Molotov tornaba al Viñarock con un sonido impecable y un set-list perfecto, con corte incluido por desfalco de horario, pero volvió a crear un muro impenetrable con el público. Para el cierre de los grandes escenarios, que mejor que los últimos coletazos de la magistral carrera de La Cabra Mecánica. La banda afincada en Barcelona se despidió repasando temas de su flamante Carne De Canción como ‘Valientes’ o ‘Yayo Yaya’ y clásicos de la talla de ‘La Novia Del Marinero’, ‘Felicidad’, ‘La Lista De La Compra’, con recuerdo a la gran María Jiménez y colaboración de la gente del G-5, o la verbenera ‘La Fábula Del Hombre Lobo y La Mujer Pantera’. Antes del merecido descanso definitivo estuvimos contemplando la actuación de Los Platero, que a falta de determinación, supieron brillar rescatando clásicos como ‘Mari Madalenas’, ‘No Hierve Tu Sangre’, con una provocativa alusión a Fito, o ‘Somos Los Platero’. Un recuerdo de lujo para cerrar una brillante e ilusionante edición en cuanto al papel de las bandas.
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ADEMÁS DE RUIDO
No solo de rock se alimentan los festivales. En el caso del Viñarock, pudimos constatar ciertas mejorías y sufrir los clásicos defectos en el aspecto de organización. Por lo que respecta al canjeo de pulseras, este año el Viña había cambiado el sistema reduciendo el tiempo de espera en prácticamente cero. También se cambió el modelo de pulsera, haciendo misión imposible la falsificación. A pesar de ello, hubo algunos problemas con entradas anticipadas originales que al pasarlas marcaban ser falsas. En el apartado de intentos de colarse se registró un número de 350 pillados.
A la hora de entrar y salir del recinto se registraron numerosos colapsos, sobre todo a la hora de ver a los grupos más punteros. Los cacheos han sido más exhaustivos, lo que ha originado puntuales enfrentamientos entre la organización y el público. En lo que respecta al número de asistentes, alrededor de 60 mil, se ha registrado un importante aumento con respecto al año pasado, pero salvando las distancias con otras ediciones.
Por lo que respecta a la distribución del recinto, este año se ha centralizado los puestos de comida, desapareciendo aquel fracasado intento de feria, así como los puestos de merchand, cajeros y demás. Otra novedad ha sido las paredes para orinar al lado de los principales escenarios, aunque solo para hombres, haciendo más rápido la untuosa tarea. Por el contrario, se ha echado de menos alguna que otra fuente que ha desaparecido del recinto.
Además de los conciertos, el público asistente ha podido disfrutar de multitud de raves, con mayor o menor grado de éxito, de todo tipo de influjo «sonoro». La zona de acampada no ha sufrido ninguna novedad, aunque la limpieza de los aseos ha dejado mucho que desear. Por lo que respecta a los baños, parece haber disminuido las tortuosas colas.
Como viene siendo habitual la carpa de Rock Estatal acogió las firmas de grupos como Medina Azahara, Molotov, O’Funk’illo o Barón Rojo. Una carpa que cada vez tiene un mayor éxito y difusión entre el público.
REFLEXIÓN
Hemos cerrado una de las ediciones más brillantes del Viñarock en toda su historia, en su faceta musical. La apuesta por introducir nuevas bandas ha resultado todo un éxito, mejorando ostensiblemente la calidad de los espectáculos. El cambio de horarios también ha resultado satisfactorio, sobre todo el aumento del tiempo de actuación para las bandas más pequeñas. La apuesta por abrir escenarios alternativos ha sido acertada, así lo demuestra su recibimiento, en especial la carpa cover.
Así que desde estas humildes líneas animamos a la organización a trabajar en esta misma línea, confiando en repetir las mismas experiencias de cara a la próxima edición.
Fotos: Salvador Villa (lacontinuaodisea.com)






















