ALTER BRIDGE + HALESTORM | 15 Noviembre | Madrid – Sala La Riviera

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ALTER BRIDGE + HALESTORM | 15 Noviembre | Madrid – Sala La Riviera

LA LOCURA EN NUESTROS CORAZONES

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El concierto del pasado viernes  15 de noviembre había despertado una inusitada expectación ya desde primavera. Tanto fue así que al poco tiempo de iniciarse la venta de entradas, éstas volaron como los ventanales de La Jungla de Cristal. ¡Y aún quedaban meses para la celebración del evento! Afortunadamente la organización logró cambiar la ubicación del concierto de sala Heineken a La Riviera, ampliando sustancialmente el aforo. Problema resuelto… ¿O no? A pocos días de la fecha señalada, la noticia de entradas agotadas volvía a inundar la red. Bendito problema, no obstante. Ojalá esto ocurriera más a menudo, significaría una clara mejoría en la salud de la industria musical. Reflexiones aparte, ROCK IN SPAIN tuvo a bien enviar a este intrépido reportero a la emblemática sala madrileña para ser testigo y narrador del celebrado acontecimiento.

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La noche era desgarradamente gélida y la obligación de romper el hielo caía sobre los jóvenes HALESTORM, banda emergente norteamericana que parece ganar adeptos por días. Tenía mucha curiosidad por comprobar si serían capaces de trasladar al directo el magnífico sonido de sus dos trabajos discográficos. Obviamente, gran parte de los focos se centrarían en la esbelta figura de su front-woman   Elizabeth «Lzzy» Hale. La mayor de los hermanos Hale es una de las grandes promesas del rock duro internacional. Su portentosa voz es el auténtico motivo del éxito de este proyecto musical. Sin embargo, comenzaron dubitativos, como intimidados ante una sala a rebosar y expectante. Y debo decir que les costó entrar en calor, a pesar del claro apoyo de una buena parte del público. Tres fueron las causas que impidieron que la actuación de HALESTORM cumpliera con lo esperado. En primer lugar, la deficiente técnica de Elizabeth a la guitarra implica que necesite demasiada concentración para tocarla. Esto afecta notablemente a su rendimiento vocal. No proyecta la voz como debiera, pierde la posición con respecto al micrófono y su respiración se desacompasa. Muchos agradecimos que abandonara el instrumento a mitad de actuación para centrarse en lo que realmente sabe hacer que es cantar. Su hermano Arejay Hale tiene un problema similar. El puesto de batería requiere solidez y fiabilidad para ser el pilar en el que se sustenta el sonido conjunto de toda la banda. Sin embargo, Arejay se deja llevar por una vehemencia extrema, pendiente en exceso de animar al público y acaparar protagonismo. Las pérdidas de ritmo, los golpes que no alcanzaban su objetivo y una pegada irregular fueron una constante durante toda la actuación. Dar espectáculo es fundamental en un concierto de rock, pero no debería suponer un detrimento tan claro de la calidad en la ejecución de las canciones. Por último, los dos escuderos de los hermanos Hale no aportaron gran cosa. Probablemente una de sus premisas sea la de no hacerles sombra, pero es que ni ayudan a animar el cotarro, ni son capaces de cubrir con solvencia el vacío que deja la ausencia de los numerosos arreglos de los discos, tremendamente sobre-producidos. Así pues, sin hacerlo del todo mal, HALESTORM dejaron la sensación de estar aún a medio camino. No estoy diciendo que fuera un mal concierto, de hecho tuvo muy buenos momentos cuando   “Lzzy” se liberó de las seis cuerdas, pero mucho tendrán que madurar si pretenden defender sobre las tablas lo que han creado con la ayuda de las tecnologías de grabación actuales. 

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En el otro lado de la balanza estuvieron ALTER BRIDGE. Una banda veterana, consolidada, con años de experiencia a sus espaldas y bien asentada en el estrellato. Hizo valer su condición de cabeza de cartel, gozando de un sonido y una iluminación claramente superiores a la de los teloneros. Pero no todo el mérito era del equipo disponible. Los norteamericanos son una escuadra de músicos de altísimo nivel y lo hacen valer sobre el escenario. De la batería de Thomas Scott «Flip» Phillips emanaba una paleta de matices sonoros realmente exquisita. Sin aspavientos, cocinaba a fuego lento un cóctel de percusiones apto para los oídos más exigentes. Las guitarras de Mark Thomas Tremonti y Myles Kennedy cortaban el aire, afiladas como cuchillos, mientras Brian Marshall quedaba en un plano mucho más discreto, intentando ser el nexo de unión de los cuatro. Todo estaba deliciosamente bien ejecutado. Mr Kennedy no vacila ni un ápice ni en graves ni en agudos a la voz. Teniendo en cuenta que buena parte de sus riffs no son nada sencillos, resulta bastante meritorio. Claro, todo tiene una contrapartida y el gran sacrificado en este caso es el espectáculo visual. ALTER BRIDGE parecen no preocuparse en absoluto en animar al público que va a verlos en masa. Su atención se centra en tocar su música y eso puede hacer el show algo monótono. Sin embargo, al respetable no parecía importarle. La Riviera, a rebosar, era una fiesta con centenares de seguidores coreando al unísono los temas de principio a fin. El momento más emotivo fue quizás el dúo acústico de Myles Kennedy y «Lzzy». Lo único que lo estropearía serían las decenas de móviles y tabletas electrónicas que bloqueaban con sus molestas pantallas la línea de visión. Quizás deberíamos concienciarnos de lo molesto que es tener una de esas pantallas durante temas enteros grabando vídeos. Disfrutemos del vivo y en directo y dejemos disfrutar a los demás también. 

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Pero al fin y al cabo, lo importante es que fue una gran noche de rock, cargada de emociones y buena música. A la salida se podían apreciar caras de satisfacción buscando un lugar donde revivir y comentar lo visto y escuchado. Como sentenciaba la bandera ondeada por Brian, “The madness in our hearts will never end”.

Texto y Fotos: IVN