Una noche apoteósica con unos seres extraterrenales.
Dientes de oruga, lenguas de sapo, patas de araña y alas de murciélago… los rostros de terror, los bruñidos latidos de ansiedad tras el crujir de la madera y las flores mustias teñidas de color añejo eran síntoma inequívoco de que algo se cocía en aquella siniestra noche de víspera de todos los santos. Y no podía ser más cierto porque las brujas y los espectros demoníacos se habían aliado para convocar de entre las tinieblas a una banda que revolucionó el Hard-Rock con su fusión del metal y del funk y que yacía desde hace trece años muerta en los infiernos de las glorias del Rock.
Voodoo Six fueron los elegidos para allanar el terreno en esta noche de Halloween. Buena banda que en muchas ocasiones evocan a los Skid Row del “Subhuman Race”. Los londinenses presentaron un buen Rock Duro con casi todos los ingredientes adecuados para generar un buen cocktel. Henry Rundell descargaba su potente voz alcanzando un registro no disponible para cualquier garganta mientras sus compañeros Matt Pearce y Chris Jones hacía un trabajo loable a las dos hachas, con riffs cortantes y peleones y con solos plausibles muy acordes con el estilo. Bajo y batería consolidaban la base de los temas con destreza y sin embargo a la fórmula le faltaba un hervor para conseguir el punto deseado. Los movimientos en el escenario eran algo forzados y los temas, de buena calidad aunque algo predecibles, se sucedían sin conseguir despertar al público allí congregado. Las hordas del rock tenían hambre de algo grande y quizás ese estigma fue demasiado para los seis del vudú.
Hambre… la atmósfera se condensaba de nerviosismo generado por la espera de la llegada de Extreme. Los mundialmente conocidos por su balada “More Than Words”, aparecieron de golpe con la contundente "Comfortably Dumb", de su último trabajo “Saudades de Rock”, obra con la que han vuelto para revolucionar al mundo de los mortales. Su mera presencia hizo estallar a la Riviera que permanecía expectante y es que el carisma de éstas Estrellas con Mayúscula es indiscutible. Pero la gente no era consciente de lo que se le venía encima. Sin previo aviso, el riff de “Decadence Dance” comenzó a sonar y estalló la locura entre los fanáticos del “Pornograffitti”, trabajo que catapultó a la fama al cuarteto. Nuno demostraba estar en una forma extraordinaria, disparando sus complejos riffs a la guitarra a la vez que cantaba magistralmente junto a Pat en esos coros tan característicos de la banda. Mr. Cherone correteaba de un lado para otro demostrando su portentosa fuerza pero dejando en evidencia que es quien más a sufrido el paso de los años. Su voz sonaba ahogada y apenas era capaz de alcanzar las notas más altas de sus propias melodías. Como un animal salvaje, la actuación saltaba de un disco a otro y le llegó el turno al “III Sides to Every Story” a través del “Rest in Peace”. La fiesta estaba servida. Extreme tenían claro que su retorno era un acontecimiento histórico y realizaron un repaso a toda si discografía.
Tras un fantástico tributo a Halloween con “It’s a Monster” que permitió a los pocos disfrazados sentirse protagonista, sonó el único tema del “Waiting for a Punchline”, disco tras el que la banda decidió disolverse. Era cuestión de tiempo que volvieran al Saudades. Los temas de este último trabajo sonaron con muchísima más pegada que lo grabado en estudio en parte gracias al buen trabajo de “Kevin Figueiredo” a la batería que sustituía al Ex-Dream fundador Paul Geary. Pero lo que aún así los cortes actuales no pueden competir con la frescura de sus primeros tiempos y se pudo comprobar con el frenético medley del primer álbum. “Play With Me” sonó arrolladora con un solo extrasensorial de señor Bettencourt, que demostró que es una Estrella con mayúsculas, por su presencia, su dominio absoluto de su instrumento, su desenvoltura con el piano y su precisión a los coros, así como su mal carácter.
El señor de las patillas se retiró para dejar a su compañero Nuno, con su acústica interpretar “Midnight Express”, un regalo para los más fieles. Tras un par de bromas de no muy buen gusto, se le unió Gary para cumplir el expediente con la inmortal “More Than Words”. En ese momento todas las almas errantes entonaron al unísono el famoso himno al amor. Aquí el ritmo del concierto bajó unos puntos con temas del nuevo disco como Star pero nada pudo evitar la catarsis cuando Pat empezó a tocar las primeras notas de “Get the Funk out”.
Una noche apoteósica con unos seres extraterrenales en el escenario que demostraron que vienen con fuerza y esperemos que a quedarse un buen tiempo.
Texto: Iván Díaz
Fotos: Javier Bragado















