Violencia y agresividad extrema transformada en música.
El pasado sábado 15 de noviembre tuvimos una gran noche de metal extremo en la pequeña, pero acogedora, localidad de La Nucia (a escasos 5 km de la lujosa Benidorm). El local elegido para tal cita fue la sala Rock And Roller, lugar donde se suelen hacer bastantes conciertos, y donde seguro, y tras esta noche, Rock In Spain volverá para saciar su sed con buenas dosis de rock y metal.
Los primeros en salir fueron PUTREFAKTION SOCIETY con un deathcore de canciones rápidas y cortas. El grupo salió al escenario sin componente que se sentara tras las baquetas, llevando las baterías programadas, lo que provocó entre el público diversos murmullos, y es que un grupo de este estilo, pierde bastante al no tener un batería real que aporree los bombos y platillos como si llamara al mismísimo Belzebuth. De todos modos, el cuarteto dio todo para dar una buena actuación, uno de los guitarras se fue colocando máscaras entre canción y canción (a destacar la del gorila), aunque aun le faltan muchas actuaciones para lograr atraer más público.
Desde Alicante, y cambiando un poco de registro, se plantaron sobre las tablas, los chicos de TEARS OF BLOOD y su black metal melódico. Con tan solo unos meses de vida, el quinteto con Vampiro (vocalista) al frente, dieron un gran show, tanto visual como musical. En el apartado musical, destacar la gran labor de Garm a las seis cuerdas, muy técnico. Canciones muy trabajas y cargadas de oscuridad y odio, y es que tener componentes de las frías tierras nórdicas es lo que tiene. Por su parte, Vampiro hace un gran show durante todo el concierto, llegando incluso a beber y escupir sangre sobre una cruz cristiana y sobre el público. Buen concierto.
Y llegó la hora del plato fuerte de la noche. Como si fuese un huracán cargado de ira, salieron al escenario THE BAND APART. Desde el primer segundo, el quinteto madrileño dio una lección de cómo dar tralla sobre un escenario, con un Dani (guitarra) al que parece faltar sitio, se baja de las tablas y sin pensarlo se mezcla con el público para incitar a todos a saltar, bailar y hacer pogo, cosa que no tardan en hacer las primeras filas. Fer al bajo y Guty en la otra guitarra, no tardan en dar cera, acompañados de la atronadora batería de Joel (con la cara de bueno que sale en las fotos jeje). Y como no, el torbellino de Glam, que además de cantar y gritar como si fuera su último concierto, no para de moverse durante toda la actuación, animando a toda la peña presente.
El nombre del grupo, inspirados en el gran Quentin Tarantino, les viene perfecto, pues al igual que en una película del norteamericano, es lo que nos encontramos en sus canciones: violencia y agresividad convertidas en temas cortos y precisos que te dan de lleno en la cara.
Redactor y fotógrafo: David Lee Rock















