Redactora y fotógrafa: Laura Núñez
RIDERS ON THE STORM
15 – Julio – 2008
La Riviera (Madrid)
15 de julio de 2008, una fecha muy esperada ya que sería uno de los conciertos más importantes para mi de los últimos años. Tener enfrente mío a Ray Manzarek y Robby Krieger, miembros de la banda The Doors (teclista y guitarrista respectivamente), sería todo un lujo para una noche de martes cualquiera. No sabía lo que me iba a encontrar, como reaccionaría la gente ante este mítico grupo que tuvo que venir con el nombre Riders On The Storm, ya que John Desmond (batería) se negó a este proyecto y decidió seguir con su projecto Tribaljazz e impedir a la banda el uso de la palabra Doors en su nombre.
Al llegar a la sala, sobre las 20:30h., fue un jarro de agua fría. El concierto más especial para mí desde que soy parte de Rock In Sain y tan solo unas 50 personas en la sala!!!!????? Quizás fuera el cambio de nombre el que dejó a muchos fans indiferentes.
Según iba llegando la hora de comienzo se iban escuchando rumores sobre el posible retraso en la salida de los chicos al escenario y es que, ahora sí, la gente empezaba a entrar en grandes cantidades a la sala, (buff menos mal). Esperaremos para que la banda se lleve la mayor acogida posible.
Ya sobre las 22:00h. las luces se apagan y comienza a sonar el “O fortuna” de Carmina Burana que los Doors se hicieron ya suya en los 60. Los pelos de punta en las primeras filas donde me hallaba y es que en el escenario Ray y Robby con los brazos en alto saludaban al público madrileño que se entregaron con ellos.
“Love me two times” es la primera descarga para hacer enloquecer al público. Éramos muchos lo que queríamos revivir todos y cada unos de los temas que nos dejaron los míticos The Doors. Con algunos problemas con la guitarra de Krieger y una pequeña improvisación de Manzarek empiezan los acordes de la gran “Break on through”, primer single de The Doors el cual no ha parado de sonar en los bares más rokeros desde que saliera al mercado este disco debut.
“Love her madly” del disco "L.A. Woman" hacía demostrar al cantante elegido la similitud de su voz con la de Jim Morrison, el es Brett Scallions, cantante de varias bandas estadounidenses que aunque hizo un buen show, tenía una difícil papeleta para cubrir, intentaba hacer alguna pose mítica de Morrison pero el resultado no era el esperado. Aún así salió bien parado.
Con la larga “When the music over” dan paso a la presentación de la banda por parte de Ray, al bajo Phil Chen, a la batería Ty Dennos, a la voz el ya nombrado Brett Scallions y una presentación un tanto curiosa hacia Robby, presentándolo simpáticamente como Rrrrrroberrrrto.
Tras hacernos mostrar el símbolo de la paz, que ya usaba Morrison para muchas de sus fotos, comienza “Peace frog”, muy coreada por el público y enlazada con los primeros versos de “The soft parade” impresionante recordar estos temas. Llegó un momento muy muy especial y es que “Roberto” salió al escenario con la guitarra acústica para sorprendernos con “No me moleste mosquito” cantada por él y por Ray ayudándose con unas maracas. Muy cercanos al público estos grandes músicos. Chapeau!! Esta guitarra sirvió también para el comienzo de “Spanish Caravan”, tema dedicado a España que han querido también recatarla para nosotros.
Después de que Ray bromease sobre si le gusta la sangría o el Whisky comienza “Alabama song” que hizo mover a un público ya totalmente entregado. Tras una muy buena interpretación de “Waiting for the sun", la cual daba nombre a su tercer disco, llegaba “Five to one” otro tema mítico de la banda californiana y que la gente no había olvidado para no dejar cantar al frontman de esa noche.
Parecían pasárselo bien los integrantes y eso se transmitía en la Riviera, Brett con la versión del “Sex machine” se cogía la entrepierna para intentar provocar al público y eso sirvió de enlace para “Touch me” con la que acabaron el primer round donde la gente en la oscuridad de la sala gritaba con “oes” la deseosa vuelta al escenario.
Y allí estaban otra vez con unos años que parecen no haber hecho mella, a estas alturas Krieger se anima a cantar "L.A woman" junto a Brett, tema que no quedó del todo nítida, los instrumentos se entremezclaban y apenas no se escuchaba la melodía. El único pequeño “pero” para un gran concierto. Con este tema volvieron a desaparecer tras el escenario para dejar que el público corease el tema que cerraría el concierto “Light my fire” apoteosis total en la sala para una banda que aunque esa noche no fuera ni la sombra de lo que fueron hace 40 años, todos teníamos muchas ganas de vivir estos temas en directo con al menos parte de sus protagonistas.
Se acabó dejando en el tintero grandes composiciones como la misma "Riders on the storm", "Roadhouse blues", "People are Strange" o "Moonlight drive"… pero dejando también un buen sabor de boca de lo que fue una noche mítica en Madrid.







