WATAIN + FROZEN DAWN

Redactor y fotógrafo: Javier Bragado

WATAIN
FROZEN DAWN
16 – Abril – 2008
Sala Ritmo y Compás (Madrid)

Noche de Miércoles. Para muchos, noche de fútbol, de copa, de partido grande, donde el Gétafe vería de nuevamente sus ilusiones truncadas. Mientras tanto, al otro lado de Madrid, otra noche de magia. De magia negra. De magia oscura. Una noche de Black Metal con mayusculas.

Con casi una hora de retraso sobre el horario previsto, salían a escena los madrileños Frozen Dawn. Formados en 2005 y con recientes cambios de formación en 2007, enfrentaban la dura taréa de talonear a una banda del calibre de Watain.

Y cumplieron las expectativas con buena nota. A destacar la gran labor de su nuevo cantante, Uruksoth. Gran lider el que ha encontrado esta banda. Una potencia de voz envidiable y unas tablas que le capacitan para echarse al grupo a las espaldas. Todo ello acompañado de una presencia y una imagen idónea. Una mezcla entre Jesucristo y Charles Manson. Impresionante.

El resto de la banda cumplió en lo musical, si bien es cierto que aún les queda trabajo por hacer, sobre todo en cuestión de puesta en escena. Necesitan creerselo, soltarse la melena, y dejarse llevar un poco más. Pero la esencia está, y con algo de trabajo y ganas seguro que llegarán lejos. En cuanto al sonido, si bien es cierto que las condiciones de la sala no son las mas idóneas, fue algo flojo en este primer concierto.

Baja el telón, y transformación en el escenario. Cuando sube la lona blanca, nos hacemos ya una idea del espectáculo que vamos a contemplar. Dos cruces de metal ensangrentadas encuadran el frente de la escena. Dos pentagramas enormes cubren los laterales. Se apagan las luces, suenan las primeras notas, y los suecos salen al escenario entre gritos guturales del público, que casi llenaba la pequeña sala.

Y estalla la locura. Que torbellino. Que energía. Que terror. Y que manejo de los escenarios. Sin duda alguna, se notan los años de carretera. Y es que hace ya diez años que estos Suecos se patean las salas de medio mundo.

Acompañados de un sonido más que decente, dieron un repaso a sus tres álbumes, durante alrededor de una hora y cuarto, mostrando en todo momento una enorme calidad técnica en el desarrollo de los temas. Black metal poderoso, técnico, pesado en ocasiones, y con múltiples registros e influencias, desde el punk rock más sucio hasta los propios Maiden, siempre acompañado por una atmósfera tremendamente lograda.

Después de un rápido bis, la banda se despide y agradece al público madrileño su apoyo. La gente sonríe y comenta el grandioso espectáculo, mientras regresan a la oscuridad de la noche y la rutina del Jueves. Eso si, después de haber estado en el mismísimo infierno.