NAME “Internet Killed The Audio Star” 2010 Lifeforce Records

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Internet Killed The Audio Star”
2010 – Lifeforce Records

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Tracklist: 
01. Killer Whales, Man
02. My Sweetheart, The Whore
03. The Spark Of Divinity
04. Emphatic Communicator
05. Part I – Hommage To The Hunter(Unconcious Incompetence)
06. Part II: Bee Bee (Concious Incompetence)
07. Part III: Your Sun Machine, Your Space Embracer (Concious Competence)
08. Part IV: How To Murder The Earth (Unconcious Competence)
09. Mare
10. The Sycophant, The Saint & The Gamefox
11. Dave Mustaine
12. Avaler l’Océan
13. You’ll Never Die In This Town Again
14. Charmer

Miembros: 
Wes Fareas (Guitarras, voces,)  
Jeremy Fareas (Bajo)
Bobby Gibs (Batería)

Una interesante agrupación que práctica un estilo experimental de Metal entre el Grindcore, sonidos Ambientales, Jazz, Blues, música cultural y otros sonido llenos de histeria y agresividad. Una banda con una energía completamente caótica, que cuando menos llama la atención la mezcla de sonidos y ambientes que consiguen crear.

El problema es que tanto experimento y estilo tan dispar, mas que agradar lo que causa en un stress de cantidades inimaginables. Se hace muy complicado llegar al final del disco y sus continuos cambios de estilo y muchos de ellos sin sentido y en el más puro extremo del grind Core, consiguen aturdirnos y desesperarnos hasta más no poder.

Muchos gritos sin sentido, escasos solos y bases rítmicas a tomar en cuenta. El segundo corte es simplemente nefasto “. My Sweetheart, The Whore” sin sentido y lleno de agobiantes cambios y gritos, que nos llevarán al limite del sentido común. Más aún si desde sus primeros acordes con “Killer Whales, Man”, se hacía complicado seguirles los pasos.

Lo he escuchado varias veces y salvo amantes del grindcore más extremo, que los hay, es un disco en el cual se hace difícil apoyarse y encontrar temas que te enganchen. Para como señalaba al inicio la forma de cantar de Wes se nos hace difícil de digerir. Hay pequeños segmentos a lo largo del trabajo que requieren una atención detallada, por ejemplo “The Spark Of Divinity”, posee secciones curiosas cuando canta con la voz limpia y los instrumentos parecen tener cierta coherencia. Pero poco después vuelve el caos y con ello la incertidumbre y la pesadez de su sonido.

Insisto, salvo seguidores extremos de este estilo grindcore, que es el que más sobresale del disco o amantes de emociones confusas y con cierta irracionalidad, este es sin duda el disco. Pero armaros de paciencia y de la buena para conseguir escuchar sus temas y ni os digo de terminar el disco.

La voz no ayuda mucho y la parte rítmica tampoco en un laberinto de estilos que más que agradar lo único que consiguen es confundir y por tanto estresar al máximo.

Paulo Lara Molina