DEFTONES 8 de Diciembre de 2010 Sala Riviera Madrid

Deftones

Deftones: La consumación de la resurrección

Pocas, muy pocas veces, se me ocurriría empezar una crónica musical de esta guisa, pero pocas veces he experimentado al similar. El pasado miércoles asistimos sin ningún tipo de duda al mejor concierto que ha pisado Madrid a lo largo de 2010. Es increíble como hoy, tres días después del mismo, pienso en el concierto y se erizan los pelos de mi piel sin necesidad siquiera de tener que recurrir a la escucha de las canciones de Deftones.

El grupo californiano siempre ha sido un grupo de altibajos. Hablases con quien hablases, todos han sentido una percepción similar tanto en sus discos de estudio como en sus directos y la voz -y estado físico- de Chino Moreno siempre ha estado en entredicho. Quizás no se sintiera cierta inquietud, pero sí nerviosismo en el ambiente. Aún así, las últimas noticias acerca del grupo presagiaban que algo extrañamente grande iba a ocurrir. Y así fue.

Abrió el concierto Rocket Skates para a continuación dar paso a una pequeña trilogía extraída de su disco Around The Fur [Around the Fur, My Own Summer (Shove It) y Be Quiet and Drive (Far Away)]. La locura y el éxtasis colectivo nos hicieron participar de una extraña orgía musical en la que no sólo se vivía del recuerdo sino que se confirmaba que lo que para algunos no fue más que una moda pasajera dentro del metal sigue siendo un ente vivo y hasta peligroso. Cuando más de uno no dejaba de llevarse las manos a la cabeza ante el rosario de clásicos del grupo, Deftones decidió abrir la caja de Pandora, una caja que en su caso posee una portada gris y un caballo blanco en una de sus esquinas inferiores. Elite, Knife Party, Korea y Digital Bath hicieron que más de uno se extrañase de su ubicación temporal. ¿Año 2010?

deftones

 

Algo seguía sin entrar en mi cabeza. Desde pequeño me enseñaron que la perfección no existe y que su búsqueda es ardua y solo está al alcance de unos pocos, pero mientras iban desfilando las canciones de Deftones, mientras Chino Moreno cuadraba todas y cada una de las veinticuatro (sí, veinticuatro) canciones que conformaron el concierto no podía más que remitirme a ese concepto. Stephen Carpenter, Abe Cunningham, Frank Delgado,… desde mi posición habría jurado estar escuchando un disco compacto y no presenciando un concierto si no fuera por la hiperactividad de Chino Moreno sobre las tablas.

A estas alturas del concierto más de uno se habría conformado, la explosión de sensaciones, el eterno retorno y la visitación de lugares comunes hacían que el público no se vaciase en cada canción sino que explotase e irradiase toda su energía a lo largo de una extrañamente no aborrotada Riviera. Y, aunque pareciera mentira, Deftones presentaban disco nuevo, igualmente coreado por otro lado, y dieron una pequeña pausa al orgasmo recorriendo temas como Diamond Eyes que da título al album, CMND/CTRL, Risk con dedicatoria incluida a su anterior bajista Chi Cheng y Beauty School.

El extenso repaso a la discografia del grupo daría pie a recuperar una olvidadiza canción como Xerces antes de volver con otra tríada de nuevas canciones (Prince, You’ve Seen The Butcher, Sextape) y revisitar su disco homónimo de la mano de Bloody Cape. Aún con algo de fuerzas, con los primeros moretones vislumbrándose, la imperante necesidad de un cambio de camiseta y una rabiosa violencia contenida llegaría uno de los tantos momentos memorables que dio esta noche.

 

Deftones

Cada una de las siguientes tres canciones deberían contar con un párrafo, o incluso una propia página, para describir la grandiosidad de las mismas. Un fin de fiesta marcado por los pasos de Minerva que conducirían hacia la afonía de más de uno al intentar seguir a Chino Moreno en Passenger para terminar ahogando hasta el último suspiro de los presentes en un impresionante Back To School.

Tal vez el fanatismo me ciegue, sin duda me encuentro obnubilado ante la presión acústica y ejecución de un grupo que bordó cada una de las facetas que se les ha de presuponer antes de un concierto. Aún así cierto regusto agrio flotaba en el ambiente cuando Deftones desapareció del escenario. Un segundo de silencio, un pequeño instante de descanso corporal y demasiados intentos de controlar a una ya desbordada adrenalina… que finalmente tuvo su recompensa: Birthmark Root, Engine No. 9 y 7 Words. Un final de fiesta digno de un titular en el que sangre, sudor y lágrimas hicieran honor a la respuesta física del un nunca exhausto público entregado a una causa común.

Si el nu-metal estaba muerto, el miércoles vimos resucitar a su profeta.

 

Fotos : David Durán

Texto: Alejandro Carrión