La estrecha relación entre el rock y el fútbol

La relación entre el rock y el fútbol es estrecha. Entre los artistas aficionados, como Oasis, a este deporte y los futbolistas seguidores de esta música, como el Mono Burgos o Gerard Piqué, han creado un vínculo que perdura al paso del tiempo. Ese amor mutuo se ve reflejado en las letras de algunas canciones que han marcado una época. Ahí está el caso del tema We are the Champions compuesto por Queen, que se ha convertido en el himno no oficial de la Champions League y en la canción más repetida en la celebración de cualquier título deportivo independientemente de la disciplina.

«Freddie Mercury ♬A-ah!» by Big Ben in Japan (CC BY-SA 2.0)

Acordes en honor al fútbol y guitarras al ritmo del balón. El fútbol, a lo largo de la historia, ha estado muy presente en el rock, y uno de sus guiños más simbólicos tuvo lugar en 1981. En plena gira de The Game por Sudamérica, Freddie Mercury, al frente de Queen, desató la locura en Buenos Aires al subirse al escenario ataviado con la camiseta de Argentina y con Diego Armando Maradona como invitado sorpresa. El impacto fue monumental y traspasó fronteras en unos años en que internet estaba lejos de ser una opción entre el común de la sociedad. Tal vez por ello y no solo por sus dotes únicas con la pelota, otros artistas tuvieron al astro argentino como fuente de inspiración para algunas canciones. La primera, que vio la luz en 1994, fue Santa Maradona del grupo Mano Negra y ejerció de referente para la más conocida de todas sobre esta temática: Maradona. Compuesta por Andrés Calamaro en 1999, es una oda musical a las cualidades del para muchos mejor de todos los tiempos. Aquí no acaba la cosa con Maradona, porque Manu Chao, excomponente de Mano Negra, volvió a la carga en 2007 con La vida tómbola dentro del disco La radiolina.

You’ll never walk alone es el himno del Liverpool

Fuera del universo maradoniano, fueron los grupos británicos los pioneros en crear los lazos de hermandad entre el rock y el fútbol, mucho antes de que Maradona adquiriese el estatus de estrella. De hecho, habría que retroceder hasta 1945 para situar los orígenes del himno del Liverpool, aunque dicho tema, You’ll never walk alone, no se popularizaría hasta la década de los sesenta de la mano de Gerry & The Pacemakers.

Hoy, You’ll never walk alone es todo un símbolo de comunión entre la afición del Liverpool y los jugadores. Se trata, además, de una arenga más que eficiente si valoramos los éxitos deportivos del club, pues hablamos del tercero más laureado de la Champions y un claro aspirante en las cuotas de fútbol y las apuestas a ganador para la edición de 2019, en su condición de vigente campeón de esta competición y de la Supercopa de Europa. Está claro que el You’ll never walk alone a capela infunde respeto en el rival. Esta afición no es una cualquiera y lo supo ver también Pink Floyd cuando en 1971 sacó Fearless con los seguidores red ejerciendo de vocalistas. Por si no la has oído, así suena You’ll never walk alone en Anfield Road:

 

En el sentido inverso, muchos futbolistas han mostrado públicamente su amor al rock. Piqué es, precisamente, admirador confeso de Pink Floyd y también de The Killers, mientras que a David de Gea le gusta Metallica y Esteban Granero es fan de The Doors. En pocas palabras, el rock y el fútbol forman una pareja bien avenida.

 

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