TAKO “Las campanas de la vergüenza” – Produlam Records

tako-campanas

Una banda de rock que lleve 27 años al pie del cañón merece un respeto. El respeto a la veteranía, a la constancia y a la profesionalidad. Y si la banda es Tako, todavía más, pues nadie duda de que su trayectoria es ejemplar en lo que se refiere a su fidelidad a un sonido y un estilo que, escuchado su último trabajo, no pretenden abandonar. El disco número 16 de su carrera, magistralmente producido por Daniel Alcover, muestra a un grupo en plena forma que quiere sentirse parte de una sociedad perpleja ante los cambios que nos están marcando no ya como parte de una sociedad, sino como individuos.

tako-campanas

Una banda de rock que lleve 27 años al pie del cañón merece un respeto. El respeto a la veteranía, a la constancia y a la profesionalidad. Y si la banda es Tako, todavía más, pues nadie duda de que su trayectoria es ejemplar en lo que se refiere a su fidelidad a un sonido y un estilo que, escuchado su último trabajo, no pretenden abandonar. El disco número 16 de su carrera, magistralmente producido por Daniel Alcover, muestra a un grupo en plena forma que quiere sentirse parte de una sociedad perpleja ante los cambios que nos están marcando no ya como parte de una sociedad, sino como individuos.

Hace ya cuatro años desde que la caída de Lehman Brothers provocara el paulatino derrumbe del sistema bancario internacional y el advenimiento de las políticas de austeridad que venimos padeciendo con desconocida crueldad. Sin embargo, ese desmoronamiento de lo que creíamos inquebrantable no ha llevado consigo -hasta ahora- una reacción social más allá de los movimientos indignados que prenden las mechas de manifestaciones (sorprendentemente) pacíficas. Llegan las elecciones… y lo mismo de siempre. Hecha esta introducción, creo que en el mundo de la música pasa algo parecido. La indignación está en el ánimo de cualquier persona que se dedique a algo relacionado con la cultura. Pero esa indignación todavía no ha generado la obra definitiva que conecte con esa marea de gente resistente a la frustración. Muchos pagaríamos por ver el nacimiento de esa canción que aglutinara tanta angustia y tanta sed de justicia, porque aquello de la canción protesta, ni está ni se la espera.

Estas Campanas de la Vergüenza tocan en esa dirección. Sin embargo, se quedan en pura denuncia, en el relato de realidades obvias, en ocasiones a golpe de lugares comunes, que consiguen tu mueca de aprobación, pero no inspiran, no incitan, no tienen el poder de aglutinar al pueblo a su alrededor. Lo sé, no estoy siendo justo con Tako. Probablemente ni siquiera era esa su intención. Es solo que, parafraseando un verso de la canción que da nombre al álbum, muchos estamos cansados de preguntar y “ya es hora de empezar a responder”.

Pero mientras esperamos esa respuesta, vamos al rock, sin más. Como hemos dicho, la vertiente social de las letras en este trabajo está mucho más presente que en los anteriores. El tema que abre el álbum, 2007, y el que lo cierra, El palacio de la soledad, junto con la misma Campanas de la vergüenza dicen todo lo que ya sabemos y que nunca está de menos poner en el pentagrama. Ya hemos hablado de ello. Musicalmente, tengo opiniones bastante contradictorias. Precisamente por eso he hecho lo que no suelo. Me he dado un buen paseo por todas las reseñas sobre el disco que hay disponibles en la red. De alguna manera me ha sorprendido el unánime elogio con el que los autores de las mismas han acogido el disco. Quizás yo esté equivocado, al final, y mi criterio esté algo distorsionado. No es que un trabajo musical no pueda ser masivamente apoyado, no es eso. Lo que me chirría es que en ninguna de las reseñas haya una mínima crítica a algo que a mí sí que me incomoda. Para no darle muchas vueltas, me estoy refiriendo a reiterado estribillo mainstream que aparece aquí y allá -y no solo en este disco- que suena a recurso blandengue impropio de la misma banda que, en el mismo álbum, firma temas tan sublimes como Palomas de cartón -para mí lo mejor del disco, donde más se nota el toque Manic Street Preachers-, El palacio de la soledad o Llueve en el sur. Me ocurre igual cuando escucho Por placer, el tema que abre el anterior El club de los inquietos (2009) y siento en mi interior algo así como un gatillazo monumental cuando el estribillo entra a bofetadas para cargarse un magnífico comienzo. Y de verdad que lo siento, porque Tako me apasionan cuando se ponen ásperos y sus guitarras se escuchan más sucias y no cuando nos ofrecen su versión más edulcorada. Versión que sale a relucir especialmente en el single El alma atada, que peca, a mi gusto de excesiva dosis de sensiblería spielbergiana.

No obstante, y a pesar de lo dicho, encuentro estas campanas muy recomendables y muy dignas de ocupar puestos de privilegio en las listas de discos del año. Este trabajo tiene ingredientes de sobra -te gusten o no- para llegar al gran público. Esperemos que la maldición del sexto componente -como el propio grupo habla de la dificultad que siempre han tenido de dar con el mánager adecuado- no se prolongue demasiado y Tako obtengan el merecido reconocimiento a tantos años de trabajo y de amor al rock.

Pueden ustedes suponer que me sería mucho más fácil cantar las excelencias de los discos que debo reseñar sin más. En muchos casos me corto y no digo todo lo que tenía que decir. En este caso no me guardo nada, y les mentiría si dijera que es porque soy valiente, que no lo soy. Probablemente, si Mariano Gil “Rones”, líder del grupo, no hubiera dicho en una entrevista que “prefiero a alguien que me diga las cosas a la cara aunque sean crudas, a alguien que me intente dorar la píldora” yo estaría siendo quizás un poco más condescendiente. Por eso no creo que nadie se sorprenda si recomiendo el álbum después de lo dicho. Y para acabar como empecé, me reitero en mi intención de apelar al respeto hacia la experiencia y al placer que producen las cosas bien hechas: el trabajo y la honestidad del grupo a lo largo de tanto tiempo están presentes en cada tañido de esta campanas.

Víctor Pérez Marco

Tracklist:

  1. 2007
  2. El alma atada
  3. Llueve en el sur
  4. La tienda
  5. Las campanas de la vergüenza
  6. El Tío Tufo
  7. Princesa acurrucada
  8. Palomas de cartón
  9. Miénteme
  10. El palacio de la soledad

MIEMBROS

Mariano Gil “Rones” – Voz y guitarra
Nacho Jiménez – Teclados y coros
Fernando Mainer – Bajos y coros
Teto Viejo – Batería
Íñigo Zubizarreta – Guitarra solista


Web

Myspace

Facebook