Empezar diciendo en la primera canción, La Espera, que no has inventado nada y que no vas a pasar a la historia no parece que sea el colmo de la ambición. Si continúas afirmando que no eres ni Dylan ni Lou Reed es mucho más que una obviedad innecesaria. Casi tanto como el propio título del álbum, que encierra una declaración de honestidad para mi gusto demasiado sincera si lo que se desea es, en una palabra, triunfar.

Pero ocurre que el rock es un mundo donde cabe de todo y esta propuesta tiene efectivamente sus luces. Una muy buena producción de Pepe Cifuentes resalta los puntos fuertes de la banda, a saber: unas guitarras potentes, un sonido directo y decidido y una versatilidad compositiva e interpretativa en cada uno de los temas. La Espera beben de un rico caldo entre cuyos ingredientes hay trocitos de La Frontera, Héroes del Silencio o Burning, y nada de esto se oculta. Muestran un dominio más que suficiente del rock and roll más clásico en «Yo quiero rock and roll» y «La fiebre eléctrica», aunque suenen excesivamente convencionales, y logran resultados más vistosos cuando intentan desmarcarse de la comodidad del género, como ocurre en «Con luces y sombras» o «Buscando un hada». En el single «Es por ti… roto», que cuenta con la colaboración a las voces del eurovisivo Serafín Zubiri, apuestan por un rock melódico de fácil digestión que puede llegar con facilidad al público joven adicto a las radiofórmulas, lo cual es un verdadero logro. En «Que la luna no me engañe» me suenan más próximos a Viceversa, la banda que acompañó a Joaquín Sabina en una de sus épocas más exitosas. Y ya, siendo más arriesgado, el famoso riff de Owner of a lonely heart de Yes es evocado una y otra vez en El que cabalga solo.
En el capítulo sombras hay que hacer mención a las letras, en ocasiones demasiado centradas en la autoafirmación de la banda, una suerte de disculpa por no hacer gala de mayor ambición y de ser únicamente esclavos de una ilusión. Ambición vs. ilusión, la eterna disyuntiva. Si ilusión no les falta, se echa de menos ese ego un poco más subido que, por otra parte, siempre ha estado presente en toda estrella del rock que se precie. La voz de Baldo, algo estereotipada y con cierto aire vintage, recorre timbres e inflexiones desde Bunbury al mencionado Sabina y adquiere un tono melancólico muy cercano al de los cantantes melódicos modernos (El viejo pirata) que de nuevo nos devuelve un simpático y reivindicable olor a naftalina.
Cualquier pequeña sombra es disculpable menos ese «No hagas planes en septiembre» que anuncia y celebra a ritmo de rock and roll de plaza de pueblo un acontecimiento tan planetariamente indispensable como la Feria de Albacete. Simpática, pero se muere de naif.
En definitiva, hay un margen amplio a partir del cual La Espera puede trascender el ámbito local en el que parecen sentirse cómodos (y no sé si resignados). Tienen experiencia, buenos mimbres y mucha solvencia atacando cada tema, se les ve tíos muy legales y seguro que te hacen pasar un buen rato en el escenario y alrededor de una mesa tomando unas cervezas. Por todo esto, chapeau! Un futuro más exitoso necesitará del abandono de ciertas actitudes que alguien llamará provincianas y que yo no me atrevo a tanto. Entre esta incertidumbre ellos mismos nos han asegurado que nunca se pasarán al reggaeton. Todo un alivio.
Tracklist:
- La espera
- Yo quiero rock & roll (Con Carlos Biosca)
- Es por ti… roto (Con Serafín Zubiri)
- Que la luna no me engañe
- Buscando un hada
- El que cabalga solo
- Con luces y sombras
- La jungla de Asfalto
- La fiebre eléctrica
- Viste de seda
- El viejo pirata.
- Bonus track No hagas planes en septiembre (…a la Feria de Albacete)
Miembros
Baldo: Voz
Miguel “PUNKY” Pereda: Guitarra y violín
José María “CHINO”: Guitarra
Chux “VENET”: Bajo
Juanan: Batería
