Cuando uno ha escuchado los últimos discos de The Paul,
A Flair for Dancing o
Miss Tokyo Meets her lover, el solitario de Carlos Oliver AKA Paul Zinnard,
Songs of Hatred and Remorse, lo último que esperaría sería una pronta reaparición, en este caso de Willie B. Planas, guitarra y corista de The Pauls, con un producto aún más reducido a la esencia expresiva de la música, al
impresionismo de dos timbres, voz y guitarra.
El azar determina letras y notas, pero el orden de las diez canciones es premeditado, donde el arranque demuestra todo el potencial expresivo. Luego, el concepto de cotidianeidad se desvanece, asumiendo patrones de cambio, reflejados en esas añoranzas que nos acompañan en nuestro día a día, pero que deben ser aceptadas como tales para poder permanecer cuerdos. Great Divide son microrrelatos desde la cosmovisión del artista hacia el legado cultural invisible de su género musical: aferrarse a una guitarra y componer versos emparejados (fórmulas de causa-consecuencia) nos hace, irrevocablemente, viajar a través de la posmodernidad. Se juega con la similitud y coherencia de las personas nobles, y con la evocación de imágenes que aparecen congeladas ante el oyente: el océano, los pájaros en el cielo, escenas familiares, la meditación. Otras imágenes fracturan las expectativas, y aquí es donde Willie B. Planas deja de jugar con el mainstream y construye significados a modo de collage. Aquí se reconoce el talento del autor, su baquía musical, algo limitada por la continuidad de un mismo estilo, que rememora, de alguna manera, el folk norteamericano, por lo que a ratos parece fuera de juego en nuestro contexto, aun alcanzando momentos de gran delicadeza. Los arreglos de armónica, marimba o piano son el fuego interno de esa frugalidad.
Este primer proyecto en solitario es recomendable para la escucha desde el corazón y no desde el oído, previa receta médica si lo prefieren, o bien para acompañar con imágenes del pasado, ya que si de algo peca el sonido de Willie es la sed de color. Pese a que el autor se ha esforzado en este aspecto, en un abrir y cerrar de ojos se desvanece.