TAO TE KIN “Cuaderno de Bitácora de un Viaje aún por Hacer” 2012 – Nooriax Producciones

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Segundo álbum de la banda de rock experimental de Getafe, en el que viran esta nave musical desde las anteriores referencias de la cultura asiática como el taoismo, hacia una iconografía y unos paisajes sonoros en torno al concepto homérico de travesía. El lirismo y su angosto bagaje musical, más cercano a la improvisación que a pautas compositivas, sigue intacto, pero su línea melódica se ha endurecido considerablemente.

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Muchos sabréis ya que con Tao Te Kin estamos ante una nueva y muy arriesgada forma de concebir el rock experimental, las melodías o el mestizaje. Una gran cantidad de etiquetas musicales caben en los resquicios de su turbio laberinto, en el que lo estético se deforma de una manera… no tanto progresiva, no krimsoniana, sino más bien dentro de esa línea críptica y casi alquímica, como algunos de los más extravagantes pasajes que Héroes del Silencio impuso en la música underground española. Claro que desde aquello han llovido mares. Pero Tao Te Kin tuvo como concepto originario la tradición cultural del Lejano Oriente, el taoísmo, etc., aplicado a su poesía musical. Lo cual no deja de ser una apropiación simbólica, un rapto de lo exótico. Porque en Tao Te Kin no hay muchas más referencias al universo mitológico de oriente, ni a los recursos musicales étnicos/folk. Todo queda en la mención y el juego conceptual en el que se amparan: «intentamos realizar conceptos algo complicados basados en cosas muy simples, como el texto clásico chino de Tao Te King». Sentencia que podría evocarnos aquél «no sé distinguir lo complicado de lo simple…» que cantaba Bunbury en la formación zaragozana.

Ya hace años que la globalización nos ha traído definitivamente un contexto de imaginarios compartidos, de rutas culturales no predeterminadas; una explosión multicultural que ensalza a los artistas que mejor saben entenderla. Igual que podemos encontrar una banda de California centrada en la egiptología (Nile) o una formación rusa (Tenochtitlan) que inspira su doom-metal en las culturas precolombinas de los mayas, aztecas o incas, Tao Te Kin persigue en su concepción, este tipo de relación potencialmente descontextualizada. Aunque es una pena que lo haga de una manera mucho menos significativa de lo que a priori aparenta.

No obstante, su concepto es muy rico y hasta nos permite jugar con metáforas; Tao Te Kin nacieron “de la nada”, como una flor de loto surge del fondo del agua. Ya que, con su particular halo de misterio, tienen por fuente de inspiración bandas como Morgana vs Morgana, Adrift, o Sou Edipo. Pero difícilmente podrían considerarse «influencias». Presentaron un prodigioso primer álbum llamado El pájaro que da cuerda al mundo (2009), donde sí encontrábamos más elementos “comprometidos con la causa”, como la percusión india del propio tema El Pájaro. En este disco, en general, encontrábamos una gran fuente de inspiración en el texto clásico al que homenajean con su nombre, además de piezas de enorme potencial creativo como La Distancia o Utopíate.

Pero en este nuevo trabajo, nada de esa línea estética queda ya. Los recursos que pudieran ser orientalistas han desaparecido. En su lugar, la obra recoge una iconografía y unos paisajes sonoros en torno al concepto homérico de travesía náutica. Pero seguimos encontrando, porque es lo fundamental de Tao Te Kin, una gran carga lírica, el carácter non finito e incluso de obra en proceso, la austeridad en algunos cortes y el virtuosismo experimental en otros…

En el terreno puramente musical, las líneas melódicas son algo más duras. Ya desde la introducción de piano y olas del mar, Arjé (del griego “origen”) descubrimos que el recurso exótico es más “mediterráneo”. Pero este acercamiento realmente no muta apenas nada lo musical, y Tao Te Kin sigue sin resultar una escucha sencilla ni inmediata; no hay fragmentos representativos que resuman el concepto de la banda; solo un angosto bagaje musical, más cercano a la improvisación que a pautas compositivas. De este modo arranca Aura, potente y defensora de los valores espirituales frente a los materiales (“En la cara oculta de la luna hay dinero para huir del corazón y reinventar el mundo entero”). En Ram encontramos un riff que recuerda a Father Golem (por seguir dando referentes estatales experimentales) y abre paso a una canción que si se escucha un par de veces termina calando muy hondo en tu conciencia. Algo parecido a lo que sucede con Los Silencios, todavía más pegadiza. [NOTA: Si sigo una crítica lineal es porque cada canción es un mundo propio que explorar en el que solo doy una pauta de arranque]. En Los que mienten (olvidan actuar) son rescatables fragmentos como “Las mentiras de los fuertes se oyen al callar” o los muy bien traídos acompañamientos acompasados de palmas flamencas: algo tan sencillo pero que otorga un calor especial. Cuando empieza Morfina, a muchos no hará falta decir que quien canta es Germán González de Skun DF. Su registro vocal y el de Emilio casan a la perfección. La canción en sí es toda una rareza. Le sigue algo no menos rocambolesco, Gaj (me preguntaba yo la procedencia del título. ¿Gaj? Y busqué en Google: ¿es la medida india equivalente a la yarda? ¿O el nombre que recibe la latinización del alfabeto serbo-croata?. No, alma de cántaro;»GAJ» es el acrónimo de «Gemelos al Jerez»; que se le quedan al Ismael, el batería, después de cada ensayo). Tras esta, Mi elección, nos arrastra a la deriva de una peligrosa reflexión sobre la libertad; Cíclope incluye por fin unos muy deseados pasajes instrumentales. Acaba el disco con Del latir en flor, una extravagancia poética, con Emilio a capella y de poeta, en mismísimo directo; y Espino, con la colaboración de Carlos Pagola (Morgana Vs Morgana) junto a Emilio. En este nuevo dueto, sus voces se fusionan en algo parecido al registro del talentoso Serj Tankian. Tras esto, una outro sorpresa cierra el disco de forma ciertamente grotesca.

Pero tal vez nada de lo aquí contado deba cogernos desprevenidos, teniendo en cuenta que desde el largo título, Tao Te Kin nos avisa y evidencia que su música consiste en un puñado de apuntes musicales; muy trabajados pero indefinidos. Música sin rumbo fijo, donde las líneas melódicas de voz e instrumentos poseen una gran autonomía.

Quienes no conocían a Tao Te Kin, deben saber que es una banda formada en 2005 en Getafe, en cuyo origen participaba el actual manager, el dinámico Alex Nooirax. Este segundo disco ha sido grabado de nuevo por el productor Gus Porta en los estudios Marditos Roedores.

Su anterior trabajo fue masterizado en los prestigiosos estudios West West Side Music de Nueva York por Alan Douches (Mastodon, Sepultura, The Dilinger Scape Plan, Sick of it all, Misfits…). Para esta ocasión se ha preferido realizar la mezcla con Carlos Santos en los Estudios Sadman. El resultado es igualmente sorprendente, siendo su punto fuerte el ejercicio interpretativo y espontáneo, lo cual dará a su directo un cada vez mayor seguimiento.

Las presentaciones del disco comienzan ya, siendo la primera de ellas el 22 de septiembre en la escueta Sala Siroco. Promete ser cálido e íntimo.

La prensa dedicó palabras de rigor, cuantitativa y cualitativamente, al primer disco de Tao Te Kin. Sin ánimo de quitar mérito, incluso podría decirse que se dijo demasiado. Estaremos atentos a cómo cala este segundo álbum. A mí, sin duda, me han cautivado nuevamente.

 

Rubén G. Herrera

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Tracklist:

  1. Arjé
  2. Aura
  3. Ram
  4. Los Silencios
  5. Los que Mienten
  6. Morfina
  7. Gaj
  8. Cíclope
  9. Mi Elección
  10. Del Latir en Flor
  11. Espino


Miembros:

Emilio Sánchez (voz y letras)
Jesús Rodríguez (guitarra)
Ismael Sanz (batería)
Juan Luis de León (guitarra)
Jorge Garrido (bajo)

Colaboraciones:

Juan Antonio Simarro: Piano en Arjé
Germán González (Skunk DF): Voces adicionales en Morfina.
Carlos Pina (Panzer): Armónica en Morfina.
Carlos Pagola (Morgana VS Morgana): Voces adicionales en Espino.
Ferchi Robotic Beard: Sintes y teclados en Cíclope y Mi elección
Lidia García (Pausa): coros en Los que mienten y Mi elección. Castañuelas en RAM.

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