SVÖLK «E´m All» 2011 – Napalm Records

svolk-emall

Uno de los aspectos de este grupo que más me ha sorprendido de entrada es su país de procedencia. Ignoro la popularidad de la escena stoner en Noruega, país más propicio para las animaladas blackers que conocemos de sobra, pero la verdad es que durante toda la duración de Svölk ‘em all’ la imagen mental más recurrente es la de antros de striptease de mala muerte llenos de humo y suelo pegajoso de whisky más típicos de la escena barriobajera yanki.

svolk-emall

Uno de los aspectos de este grupo que más me ha sorprendido de entrada es su país de procedencia.

Ignoro la popularidad de la escena stoner en Noruega, país más propicio para las animaladas blackers que conocemos de sobra, pero la verdad es que durante toda la duración de ‘Svölk ‘em all’ la imagen mental más recurrente es la de antros de striptease de mala muerte llenos de humo y suelo pegajoso de whisky más típicos de la escena barriobajera yanki.

Ni rastro de bosques nevados ni hachas de guerra, aunque supongo que no sólo de Satán vive el escandinavo….

Superado este choque cultural inicial, Svölk nos ofrece 12 temas de su auto-denominado ‘bear metal’ (¿metal osezno?), según ellos una combinación de stoner rock, heavy metal y actitud ‘redneck’ nórdica, sea lo que sea eso.

Resumiendo, este disco (el segundo del grupo de Oslo/Trysil y lanzado por Napalm Records) suena a Kyuss emborrachándose con Motörhead a base de guitarrazos de Iron Maiden y chupitos de los post-crossover Corrosion of Conformity mientras de fondo suenan – como no – los Sabbath.

Pocas sorpresas entonces para los seguidores de este rollo, aunque con suficientes detallitos como para evitar que el disco se haga demasiado pesado (en el mal sentido, se entiende).

Lo primero que destaca, y mucho, es la voz de Knut Erik. El vocalista exhibe un impresionante elenco de frecuencias que pueden ir desde un profundo y callejero vacileo – donde en ocasiones juraría que es poseído por James Hetfield, posiblemente como venganza por piratearle el título del ‘Kill em all’ – hasta las más vertiginosas alturas en un abrir y cerrar de diafragma.

Desearía recalcar aún más los agudos de este hombre, ya que verdaderamente son el sello de identidad de este grupo y lo que lo diferencia de las hordas de melenudos y canábicos adoradores de las mencionadas y legendarias formaciones.

Sus potentes alaridos crean un interesante contrapunto a las guitarras de Jengt y Martin, las cuales combinan los clásicos riffs pausados y embrutecidos tan característicos de este tipo de música con muy luminosas y (¿me atreveré a decirlo?) alegres melodías dobladas al más puro estilo Adrian Smith/Dave Muray, siendo éste el segundo elemento más característico de Svölk.

El bajo de Halstein hace lo propio en estos casos, o sea darle a las guitarras más profundidad y mantener el ritmo cuando éstas se van por las ramas aunque alguna vez se le permite destacar, como por ejemplo en la parte intermedia de ‘52’ donde aparece rebozada en distorsión.

Todo suena como tiene que sonar aunque con bastante más brillo en las voces y las guitarras, pero en mi opinión el más perjudicado en la mezcla ha sido el batería Jorgen, ya que su bombo está muy escondido – los platos y la caja sí suenan como tienen que sonar – y a menudo hay que esforzarse para escuchar lo que está haciendo.

Pero esto no es realmente una gran queja, ya que el baterista cumple su papel sobriamente y sin demasiadas florituras, las cuales no se suelen exigir en un género como éste de todas formas.

Los temas caen uno tras otro sin pausas, con un sonido ‘groovy’ y marchoso que en ocasiones te obliga a mover la cabeza, el pie o ambos a la vez. El plástico arranca con ‘52’ y su comienzo de guitarra semi-acústica a lo ‘Whorehouse blues’ de Motörhead desemboca en las primeras guitarras dobladas y esa sensación de euforia que permea la mayoría del disco.

‘This is it’ es más rockera y frenética, mientras que ‘Miss alcohol’,’End of days’ y la que cierra el álbum, ‘Overload’ – con su actitud macarrilla y una inesperada parte intermedia muy tranquililla – sacan a relucir las inevitables influencias de Iommi, Ozzy & Co.

Los ejemplos más ‘jebis’ los tenemos en ‘Warm within’ y ’12 times the pain’ donde Knut se deja la garganta que da gusto, mientas que ‘Inferno’ podría ser la banda sonora perfecta para la típica peli americana de proscritos que huyen de la ley por la Ruta 66 con un descapotable y esta canción a todo trapo.

Básicamente, un disco divertido y obviamente muy recomendado para los acérrimos del género, aunque igual algo difícil de digerir de un tirón para los de fuera debido parcialmente a un ocasional exceso de repetición en algunas secciones donde unas tijeras habrían ido de maravilla.

Tracklist:

  1. 52
  2. This Is It
  3. Anchor
  4. Sweet Agony
  5. Miss Alcohol
  6. 12 Times the Pain
  7. End Of Days
  8. Ingferno
  9. Dead:30
  10. Time for the Dying
  11. Warm Within
  12. Overload

Miembros:
Knut Erik Solhaug – Vocalista
Martin Osterhaug – Guitarra
Jengt Castral – Guitarra
Thomas Osterhaug – Bajo
Jørgen Seger Haave – Batería

Facebook

Web

Glenn Wickman