“This is true death metal you bastards!” nos grita Martin van Drunen en el tema-título de este nuevo ‘Deathhammer’, y más te vale por tu propio bien que le hagas caso.

“This is true death metal you bastards!” nos grita Martin van Drunen en el tema-título de este nuevo ‘Deathhammer’, y más te vale por tu propio bien que le hagas caso.
El nuevo disco de Asphyx es exactamente lo que puede esperar un/a fan de los holandeses: aplastante death/doom de la más vieja y mugrienta – y por lo tanto la mejor – escuela, ni más ni menos.
Aquí no sobra ni falta nada, desde las partes rápidas de ‘tukatuka’ que incitan a partirse los piños en el pogo, hasta los pasajes agonizantes y apocalípticos que aportan la dosis necesaria de oscuridad y pesadez, pasando por las torturadas vocalizaciones de Martin van Drunen y el espectacular portadón de Axel Hermann, todo es, simple y llanamente, perfecto.
Es clara evidencia del orgullo que siente este grupo por su nueva creación cuando el vocalista afirma sin pelos en… los dedos que “¡No se puede ser más death metal que esto!” en la nota de prensa que acompaña al disco.
Lo primero que me pasó por la cabeza al realizar una audición preliminar de ‘Deathhammer’ fueron los nombres de dos grupos: Pestilence y Bolt Thrower, lo cual no es para nada de extrañar considerando las conexiones entre Asphyx y esos otros dos pesos pesadísimos de la escena.
Van Drunen fue el vocalista de Pestilence en sus dos primeras y clasiquísimas obras ‘Malleus Maleficarum’ y ‘Consuming impulse’, y la verdad es que suena exactamente igual ahora que en 1988-89.
En cuanto a Bolt Thrower, Asphyx realizó una gira con los ingleses en 1992 y además van Drunen suplió a su cantante durante dos giras en 1995. Ignoro quién influenció a quién, pero hay pasajes musicales y detalles de esta obra que perfectamente podrían haber firmado Jo Bench & co.
Mención aparte merece la producción. En un tiempo en el que parece ser que el sonido de un disco tiene el poder de encumbrarlo a la gloria o hundirlo en el olvido, creo que en este caso habrán pocas quejas.
La verdad es que es ciertamente complicado encontrar el equilibrio entre conseguir un buen sonido y caer en una sobreproducción que haga que todo suene demasiado artificial y mecánico, pero Asphyx lo consigue sin problemas con todos los instrumentos sonando altos y claros (hasta el bajo, ¡aleluya!) pero sin renunciar en absoluto a la suciedad y contundencia de todo buen death metal, con una pizca de la típica distorsión ‘Made in Suecia’ de regalo.
Sin andarse con rodeos ni intros prepotentes, ‘Into the timewastes’ salta desde los altavoces nada más darle al Play con todos los miembros atacando a la vez con unas ganas que asustan. Me gustaría nominar este tema para ‘Título irónico del año’, ya que lo último que hace es perder el tiempo, precisamente…
Con una parte intermedia que simplemente te obliga a dislocarte el cuello y darle al ‘air guitar’ como si tu vida dependiera de ello, esta es un clásico immediato.
‘Deathhammer’ es la siguiente y tras un breve intervalo nos trae uno de los mejores riffs del disco y más machaque sin piedad, recordándonos lo mucho que amamos esta música del demonio.
Según el grupo, el nombre viene del ‘Witchhammer’, un libro de la Edad Media que servía a la Inquisición para identificar y castigar a brujas y herejes. El ‘Deathhammer’ de Asphyx sería, pues, el manual para exterminar a los falsos profetas del death metal de hoy en día.
¿Arrogante? Seguramente, pero con frases como “Bow down to the Deathhammer!” y ese incesante traqueteo de fondo, personalmente me rindo y me lío a romper cosas por la habitación. “On your knees!”.
Las cosas se tranquilizan un poco ya en ‘Minefield’, la primera doom del álbum y con claros guiños a los ya mencionados Bolt Thrower tanto en el ritmo como en la atmósfera y la temática (la guerra, obviamente) durante siete minutos y medio de desesperación y lenta agonía.
‘Of days when blades turned blunt’ sería como una combinación de las anteriores, empezando con la cuarta marcha puesta para volver a arrastrarnos por el fango, acojonándonos con un “Muahahahaha!” diabólico y un riff muy Obituary para rematar la faena otra vez a toda hostia.
A estas alturas se hace evidente que es un disco muy bien organizado, con los temas ordenados de una forma que fluye sin dificultad y sin hacerse cansino.
Dicho esto, ‘Der Landser’ se parece bastante a la anterior combinando partes lentas, rapidillas y esos medios tiempos con los que parecen estar tan cómodos en sus casi siete minutos de duración, acabando con un rollo muy Sabbath y una triste guitarra melódica acrecentando la sensación de melancolía.
¡Pero ahí está ‘Reign of the brute’ con su riff bestial y su ‘tukatuka’ para volver a poner las cosas en su sitio!
Más Bolt Throwerismos en ‘The flood’ y llegamos a ‘We doom you to death’, para la cual no se darán premios por adivinar por dónde van los tiros. Al no tener las letras no lo puedo decir con certeza, pero intuyo que ésta también trata de grupos efímeros que van de ‘true’ pero no tienen lo que hay que tener para durar en la escena, proclamando: “Death to your false metal!”
‘Vespa Crabro’ (?) trae de nuevo la velocidad y unos muy hábiles cambios de ritmo para acabar de golpe y dejar paso al épico (en todos los sentidos) final de ‘As the magma mammoth rises’, un verdadero cachalote de tema que viene a representar todo lo que ha sido el disco y que te deja plenamente satisfecho tras casi ocho minutos de densidad impenetrable.
Mientras todos compiten por ser el más brutal, rápido y/o técnico, Asphyx se conforman con pulverizarnos las vértebras y de paso aplicarle el garrote vil a algún ‘poser’.
¡Quedas avisad@!
El nuevo disco de Asphyx es exactamente lo que puede esperar un/a fan de los holandeses: aplastante death/doom de la más vieja y mugrienta – y por lo tanto la mejor – escuela, ni más ni menos.
Aquí no sobra ni falta nada, desde las partes rápidas de ‘tukatuka’ que incitan a partirse los piños en el pogo, hasta los pasajes agonizantes y apocalípticos que aportan la dosis necesaria de oscuridad y pesadez, pasando por las torturadas vocalizaciones de Martin van Drunen y el espectacular portadón de Axel Hermann, todo es, simple y llanamente, perfecto.
Es clara evidencia del orgullo que siente este grupo por su nueva creación cuando el vocalista afirma sin pelos en… los dedos que “¡No se puede ser más death metal que esto!” en la nota de prensa que acompaña al disco.
Lo primero que me pasó por la cabeza al realizar una audición preliminar de ‘Deathhammer’ fueron los nombres de dos grupos: Pestilence y Bolt Thrower, lo cual no es para nada de extrañar considerando las conexiones entre Asphyx y esos otros dos pesos pesadísimos de la escena.
Van Drunen fue el vocalista de Pestilence en sus dos primeras y clasiquísimas obras ‘Malleus Maleficarum’ y ‘Consuming impulse’, y la verdad es que suena exactamente igual ahora que en 1988-89.
En cuanto a Bolt Thrower, Asphyx realizó una gira con los ingleses en 1992 y además van Drunen suplió a su cantante durante dos giras en 1995. Ignoro quién influenció a quién, pero hay pasajes musicales y detalles de esta obra que perfectamente podrían haber firmado Jo Bench & co.
Mención aparte merece la producción. En un tiempo en el que parece ser que el sonido de un disco tiene el poder de encumbrarlo a la gloria o hundirlo en el olvido, creo que en este caso habrán pocas quejas.
La verdad es que es ciertamente complicado encontrar el equilibrio entre conseguir un buen sonido y caer en una sobreproducción que haga que todo suene demasiado artificial y mecánico, pero Asphyx lo consigue sin problemas con todos los instrumentos sonando altos y claros (hasta el bajo, ¡aleluya!) pero sin renunciar en absoluto a la suciedad y contundencia de todo buen death metal, con una pizca de la típica distorsión ‘Made in Suecia’ de regalo.
Sin andarse con rodeos ni intros prepotentes, ‘Into the timewastes’ salta desde los altavoces nada más darle al Play con todos los miembros atacando a la vez con unas ganas que asustan. Me gustaría nominar este tema para ‘Título irónico del año’, ya que lo último que hace es perder el tiempo, precisamente…
Con una parte intermedia que simplemente te obliga a dislocarte el cuello y darle al ‘air guitar’ como si tu vida dependiera de ello, esta es un clásico immediato.
‘Deathhammer’ es la siguiente y tras un breve intervalo nos trae uno de los mejores riffs del disco y más machaque sin piedad, recordándonos lo mucho que amamos esta música del demonio.
Según el grupo, el nombre viene del ‘Witchhammer’, un libro de la Edad Media que servía a la Inquisición para identificar y castigar a brujas y herejes. El ‘Deathhammer’ de Asphyx sería, pues, el manual para exterminar a los falsos profetas del death metal de hoy en día.
¿Arrogante? Seguramente, pero con frases como “Bow down to the Deathhammer!” y ese incesante traqueteo de fondo, personalmente me rindo y me lío a romper cosas por la habitación. “On your knees!”.
Las cosas se tranquilizan un poco ya en ‘Minefield’, la primera doom del álbum y con claros guiños a los ya mencionados Bolt Thrower tanto en el ritmo como en la atmósfera y la temática (la guerra, obviamente) durante siete minutos y medio de desesperación y lenta agonía.
‘Of days when blades turned blunt’ sería como una combinación de las anteriores, empezando con la cuarta marcha puesta para volver a arrastrarnos por el fango, acojonándonos con un “Muahahahaha!” diabólico y un riff muy Obituary para rematar la faena otra vez a toda hostia.
A estas alturas se hace evidente que es un disco muy bien organizado, con los temas ordenados de una forma que fluye sin dificultad y sin hacerse cansino.
Dicho esto, ‘Der Landser’ se parece bastante a la anterior combinando partes lentas, rapidillas y esos medios tiempos con los que parecen estar tan cómodos en sus casi siete minutos de duración, acabando con un rollo muy Sabbath y una triste guitarra melódica acrecentando la sensación de melancolía.
¡Pero ahí está ‘Reign of the brute’ con su riff bestial y su ‘tukatuka’ para volver a poner las cosas en su sitio!
Más Bolt Throwerismos en ‘The flood’ y llegamos a ‘We doom you to death’, para la cual no se darán premios por adivinar por dónde van los tiros. Al no tener las letras no lo puedo decir con certeza, pero intuyo que ésta también trata de grupos efímeros que van de ‘true’ pero no tienen lo que hay que tener para durar en la escena, proclamando: “Death to your false metal!”
‘Vespa Crabro’ (?) trae de nuevo la velocidad y unos muy hábiles cambios de ritmo para acabar de golpe y dejar paso al épico (en todos los sentidos) final de ‘As the magma mammoth rises’, un verdadero cachalote de tema que viene a representar todo lo que ha sido el disco y que te deja plenamente satisfecho tras casi ocho minutos de densidad impenetrable.
Mientras todos compiten por ser el más brutal, rápido y/o técnico, Asphyx se conforman con pulverizarnos las vértebras y de paso aplicarle el garrote vil a algún ‘poser’.
¡Quedas avisad@!
Tracklist:
- Into The Timewastes
- Deathhammer
- Minefield
- Of Days When Blades Turned Blunt
- Der Landser
- Reign Of The Brute
- The Flood
- We Doom You To Death
- Vespa Crabro
- As The Magma Mammoth Rises
Miembros
Martin van Drunen: Voz
Alwin Zuur: Bajo
Paul Baayens: Guitarras
Bob Bagchus: Batería
Glenn Wickman
