No es una exageración afirmar que Aborted se la jugaban con su nuevo plástico. Tras una seguidilla de impresionantes álbumes de brutal death metal que les ganaron numerosos seguidores entre los fanáticos de los sonidos más bestias que ha parido nuestra amada música…

No es una exageración afirmar que Aborted se la jugaban con su nuevo plástico.
Tras una seguidilla de impresionantes álbumes de brutal death metal que les ganaron numerosos seguidores entre los fanáticos de los sonidos más bestias que ha parido nuestra amada música, dieron un notable giro hacia sonidos más modernos incorporando elementos peligrosamente cercanos al peliagudo metalcore con su ‘The archaic abattoir’ del 2005 que dividió a su ‘fanbase’.
Lo que sí parece evidente es que Aborted han intentado mantener algo de las raíces de su identidad intactas a través de los discos que han ido sucediendo a su primer LP ‘The purity of perversion’ de 1999 – lo cual no puede ser fácil con tantos cambios de formación – dando pie a la clásica discusión de que si se han vendido o simplemente han evolucionado al igual que pasara con sus obviamente idolatrados Carcass.
Tras más profundos cambios en el seno del grupo tras su generalmente vilipendiado ‘Strychnine.213’, un más prometedor EP titulado ‘Coronary reconstruction’ parecía señalar el retorno a su pasado más mugriento y salvaje. Considerando que el tema-título y dos cortes más de ese mini-álbum están incluidos en este ‘Global flatline’, el debate sobre el presente de la banda parece zanjado.
Combinando esos elementos… digamos menos ásperos y más técnicos que ya forman parte del sonido de Aborted – sobretodo en las guitarras solistas de Eran Segal y Michael Wilson y una sobredosis de esos ‘breakdowns’ tan básicos del slam death metal – con la impenetrable dureza de la batería milimétricamente asesina de Ken Bedene y la famosa combinación de voces ultragraves y agudas de su aclamado gritador Svencho, ‘Global Flatline’ realmente tiene algo para todos los gustos.
Ahora machacándote por todos lados como una apisonadora sónica, luego arrastrándote por la sangre y mugre con su intrínseco sentido del ‘groove’ para finalmente dejarte magullado y con ganas de volver a escucharlo para pillar los detalles que se te puedan haber escapado, sin duda es un disco que merece tu atención.
Una producción casi demasiado perfecta – personalmente echo en falta un poco de suciedad – nos ofrece una claridad y un sonido muy moderno que nos permite distinguir todos los instrumentos por igual, a excepción del bajo retumbante de JB van de Wal que pasa mayormente inadvertido como es tristemente habitual en este tipo de ruido.
La batería está muy amplificada en la mezcla, lo cual es de agradecer porque el trabajo de este hombre es realmente impresionante y su doble bombo lleva al oyente en volandas a través de todos los temas haciendo que la experiencia pase muy rápida ante tus oídos a pesar de las (a veces interminables) partes lentas y machaconas.
‘Omega mortis’ abre el álbum con una inquietante intro de peli de miedo – los extractos cinematográficos son otro de los recursos recurrentes de este grupo y aparecen salpicados por doquier – para pegarte un sopapo en toda la cara con el tema título y sus pausados y recargados riffs marca de la casa de Suffocation y compañía.
Esto da paso inmediatamente a la metralleta a dos pies de Ken y los guturales balbuceos (‘voces del Monstruo de las Galletas’ como le llaman los angloparlantes) de Svencho. No hace falta señalar que no se entiende una palabra, lo contrario que cuando utiliza su registro más rasposo y agudo a lo Jeff Walker donde sí se entienden las hermosas y románticas letras que se gastan estos tipos.
Letras que, juzgando por los títulos de los temas, siguen siendo bastante desagradables pero están a años luz de las chungadas de sus primeros álbumes (es difícil olvidar cosas como ‘Gurgling rotten feces’ o ‘Nailed through her cunt’, por ejemplo…)
Poco después hacen su primera aparición las limpias, melódicas y siempre compenetradas guitarras que hacen claros guiños a los Carcass del ‘Heartwork’ y que ofrecen un poco de luz entre tanta oscuridad y frialdad mecánica.
Y ahí tenemos, en resumen, lo que nos ofrecen los Aborted del 2012.
‘The origin of disease’ arranca con un grito interminable de esos que te ponen la piel de gallina mientras que ‘Coronary reconstruction’ empieza con otro ‘sample’ incomprensible para volver a sorprender con una de esas inesperadas melodías dobles de guitarra y un solo muy ‘luminoso‘.
‘Of scabs and boils’ es quizás la menos brutal con un ‘breakdown’ muy hardcoreta/metalcore/slam y una atmósfera mucho más ligera rollo (otra vez) los últimos Carcass, tras la cual ‘Vermicular, obscene, obese’ nos devuelve de lleno al corazón del caos y el brutal death metal por excelencia.
‘Expurgation euphoria’ destaca por la aparición de un inquietante piano al principio y al final además de una terrorífica narración hablada, siendo uno de los temas más lentos y apocalípticos del disco.
Los próximos dos cortes pasan sin mayor pena ni gloria aunque manteniendo el alto nivel antes de llegar a ‘Our father, who art of feces’ que nos ofrece el mejor y más inexplicable título de todo el disco y una necesaria inyección de vidilla que lo consolida como uno de mis temas favoritos del disco.
Voces guturales a saco y más guitarras de esas que ya sabéis en ‘Grime’ y ‘Endstille’ para rematar este ‘Global flatline’ con ese pitido que significa malas noticias para el paciente que esté conectado a la máquina – en este caso, el mundo entero.
Un disco que sin duda será bienvenido por los seguidores de los Aborted gracias a su inteligente combinación de la tralla de antaño vestida con ropajes que le permite competir con sus coetáneos de fuera del ‘underground’ y posiblemente llegar a un público más amplio.
Tracklist
- Omega Mortis
- Global Flatline
- The Origin Of Disease
- Coronary Reconstruction
- Fecal Forgery
- Of Scabs And Boils
- Vermicular, Obscene, Obese
- Expurgation Euphoria
- From A Tepid Whiff
- The Kallinger Theory
- Our Father, Who Art Of Feces
- Grime
- Endstille
Miembros
Sven De Caluwe (voz)
Eran Segal (guitarras)
Michael Wilson (guitarras)
JB van de Wal (bajo)
Ken Bedene (batería)
Glenn Wickman
