Procedentes de Bizkaia nos llega este cuarteto que hacen un punk-rock cantado en euskera y que parecen haber despertado las lagunas del pasado por los recuerdos que su trabajo trae a quien lo escucha y tiene memoria. No es que hayan inventado nada nuevo, todo lo contrario, pero se agradece sus coqueteos con el pasado.
Dos guitarras, un bajo, batería y voz. No necesitan más para impregnarnos con las melodías de sus canciones. Hay que señalar, porque en esto son unos artistas, que las canciones entran muy bien desde el principio por sus buenos estribillos y melodías de guitarra.
El sonido no es todo lo bueno que debería y las guitarras suenan muy guarrillas pero les queda francamente bien y es posible que hayan buscado precisamente ese efecto. El bajo, en cambio, tiene un buen recorrido en todo el disco y suena muy claro.
Canciones cortas, muchas de ellas no llegan a los tres minutos, hacen de estos doce cortes un disco compacto, muy directo, nada aburrido y que entusiasmará a los amantes del género con más melodía de lo habitual.
Que canten en su idioma natal puede restarle cierto interés en otras provincias pero seguirán así para no variar ni un ápice su personalidad y nadie se lo discutirá.
Buenos temas, mejor de lo que cabría esperarse en una primera impresión (a mí me han sorprendido y para bien) y convendría verlos en directo, donde estos temas gozarán de mayor importancia.
Como ellos dijeron en una entrevista, “si Bertan Bera causa una emoción, una lagrima, una sonrisa sobre alguien, uno de sus deseos estará cumplido”.
No es un mal grupo y se les nota ganas e ilusión y que eso se cuele en la grabación de un disco y llegue al oyente es todo un éxito ya que denota cierta calidad.
Seguiremos oyendo sobre ellos si el negocio musical no destruye la pasión de su buen estar.
José Manuel Durán «Rain»