BUENAS INTENCIONES

Fría y lluviosa noche de viernes en la capital, ideal o bien para quedarse en casa bajo la manta, bien acompañado y con una peli de fondo o asistir a una sesión de Heavy Metal nacional. Cuestión de gustos. Al final elegimos lo segundo
La sala We Rock se ha caracterizado por ser un referente y punto de encuentro de buenos eventos, y este en particular me llamó la atención porque llevo queriendo ver a la banda de Baracaldo (Vizcaya) desde que escuche su primer disco y mira si han pasado los años.

Cuando entre en la sala, con una afluencia limitada, estaban tocando Alborea, una banda de Power Metal influenciada por grupos como Symphony X o Kamelot, que calentaron al público con su peculiar estilo, a resaltar dos versiones, una de Nightwish de la época de Tarja y otra de Symphony X que llamaron la atención, de un público que costo animar en ese momento. También contaron con una invitada en las voces. Pero sin mucho más que añadir.
Por el contrario Alterevo, ofreció una mejor versión con su peculiar estilo, más pesado, y un despliegue de escenario más versátil y entusiasmado que la anterior banda. Me gustó mucho el sonido del bajo, y como se movía en el escenario, además como su cantante motivaba al público. Sus temas son más poderosos, y se notaba mucho el sonido del bajo, dando una agradable sensación en contraposición no se apreciaba mucho el teclado, una pena, solo en algunas partes, pero sin duda nos ofrecen una interesante propuesta que habrá que escuchar a fondo en su reciente disco que acaban de sacar al mercado denominado >Redefinido<. Me dio la impresión que tocaron menos tiempo que Alborea, una pena, porque su propuesta, era más atractiva y animada. El guitarrista también nos ofrecía un sinfín de buenos riffs, denotando una alta técnica y calidad en sus composiciones en general. Interesante banda a descubrir.

Llegaba por fin el momento de Vhaldemar, que salieron muy enchufados, en una actuación con un aire más de fiesta entre amigos, que la rigidez propia de un concierto como tal. Ya que Carlos Escudero estuvo muy cercano con sus fieles, e incluso se dedicó a recorrer la sala por todos los sitios mientras cantaba y compartía con sus fieles, un detalle cuando menos llamativo y divertido. No había un set list como tal como él mismo confirmo, sino que se dedicaron a tocar lo que querían o la peña les solicitaba, también otro detalle a resaltar. El sonido mejoro bastante y se disfrutaron y mucho los arreglos y solos de Pedro en las guitarras. Sigo creyendo que gana más la banda con dos guitarras que solo una, pero eso ya es opinión personal. Eché en falta muchos temas, pero son cosas del directo, igual disfrute de una vez por todas de esta banda en vivo y eso ya es decir.
Como punto negativo, creo que se abusó demasiado de contar anécdotas, chistes y experiencias de la banda. Es cierto que como asiduo a las salas, me gusta ver una buena química entre bandas y seguidores, pero creo, que si pagas una entrada es para escuchar sus temas, la mayor cantidad posible y no sus chistes, batallitas, o demás experiencias que quieran contarnos, excepto lo estrictamente necesario. Porque el tiempo pasa y con todo lo que se perdió, en anécdotas, podrían haber dado para tres o cuatro temas más, y eso ya es decir. Hubo un punto en que quedaba divertido y se aplaudía, pero llegado el momento se volvió cansino y pesada la actitud. Es la primera vez que les veo en directo y no sé si es habitual en la banda este comportamiento, o fue por un exceso de bebida por parte del cantante.

Volviendo a los que nos interesa, Vhaldemar es una banda potente, con muy buenos cortes, la verdad, y gran registro de voz de Carlos y un gran apartado técnico de Pedro en las guitarras que consiguen atraer nuestra atención cuando interpretan sus clásicos, que de hecho se dedicaron a ello, haciendo hincapié en todos sus discos, pero en lo personal como primera toma de contacto me quedo con la sensación de que me supo a poco.
Texto y Fotos: Paulo Lara Molina




