ALTO VOLTAJE
Han pasado apenas siete meses desde que Supersubmarina nos visitasen para presentar «Electroviral», su prometedor primer LP. Repetían cita en la misma sala que sirvió de toma de contacto a los andaluces con el público zaragozano -algo que últimamente está sucediendo con mucha frecuencia en la capital aragonesa, donde el emergente movimiento Indie se consolida como una apuesta segura en eventos de estas características-.
Este verano, en palabras del propio grupo, ha supuesto una auténtica lanzadera para ellos, gracias a su inclusión en algunos de los festivales más importantes del país. No obstante, si bien la afluencia de público fue algo más elevada que en la anterior ocasión, por La Casa del Loco no fue complicado hacerse paso hasta las primeras filas.
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Desde el comienzo -tras la introducción enlatada «Magia electroviral»- con «Eléctrico», el cuarteto derrochó toda la energía que sus -cada vez más- incondicionales les reclamaban. El grupo ha ido ganando tablas sobre el escenario, sin perjuicio de que todavía demuestran una conexión -sobre todo, entre canción y canción- ligeramente fría con el público. No sería sino en el último tercio del concierto, cuando la banda y, especialmente, su vocalista Jose, interactuara con los fans y convirtiera el concierto en un espectáculo más dinámico. Aun con todo, la mejoría respecto a otras ocasiones, en ese aspecto, fue notable.
En lo musical hay pocas pegas que sacar a la descarga de los de Baeza. Interpretaron casi al completo su debut discográfico. Desde las más coreadas «Ana» o «Granada LN», hasta las más conocidas «Ciento cero» y «Supersubmarina», que provocaron el delirio general con su pegadizo estribillo, pasando por «Eres», «XXI» u «Ola de calor», con la que se despedirían antes de los consabidos bises.
Hubo tiempo para temas inéditos (rescatados de sus EPs anteriores) e incluso canciones nuevas que conformarán, presumiblemente, el segundo disco de Supersubmarina.
El concierto fue a más a medida que se sucedían los cortes del set list, y esto se vio reflejado en la entrega que tanto Pope como Jay ofrecieron sobre las tablas, con más libertad de movimiento que su frontman y segundo guitarra o un Juancha desaparecido -visualmente- tras la batería pero contundente y eficaz en su labor con la percusión.
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En definitiva, un concierto que hizo seguir ganando seguidores a SS. -pues más de uno en la sala escuchaba al grupo por primera vez- y que no defraudó, si bien se ha de tener en cuenta que estamos ante una banda joven y que precisa rodaje: un rodaje que no les está faltando ni les va a faltar, tras el acierto discográfico que publicaron en febrero de este mismo año.
Texto: Jose Antonio Benavente
Fotos: Aarón López Barea





