NO HAY SKUNK SIN SKIN
Es habitual que los cantantes tomen una buena dosis de protagonismo en los proyectos musicales. No solo se comunican directamente con el oyente a través de las letras sino que el timbre de sus voces suele signo distintivo. Y, aunque en el mundo del rock procuramos ver mas allá de la cortina y damos su justo valor a las aportaciones de todos los miembros de la banda, hay ocasiones en las que uno no puede sino rendirse a la evidencia de que una formación debe su éxito casi en su totalidad a la fuerte personalidad de su front-man… O front-woman en este caso.
![]() |
![]() |
|
SKUNK ANANSIE hicieron su aparición semiocultos tras una lona blanca, mostrando tan solo su silueta. Esperaron el momento preciso para dejarla caer y dar el pistoletazo de salida. El arranque no pudo ser más visceral, con “Political” atronando la sala. Enseguida quedó claro que el peso del espectáculo iba a recaer sobre los esbeltos hombros de la cantante de ébano. Su llamativa indumentaria y su efusiva forma de cantar parecía hipnotizar a todos los presentes, hombres y mujeres por igual. Sus compañeros no podían sino mantenerse en un segundo plano mientras SKIN desbordaba el escenario con su abrumadora energía. Saltos, cabriolas, gestos desgarradores… Un amplio abanico de recursos expresivos algunos tan impactantes como verla caminar sobre las cabezas del público, al que hay que sumar una portentosa voz y un igualmente amplio registro vocal. |
![]() |
![]() |
Sin embargo, las limitaciones técnicas del resto de la banda, puestas en evidencia durante la prescindible ronda de solos, provocaron que el concierto cayera de intensidad en varios momentos de la noche, llegando incluso a ser anodino. La magia, la efusividad, el carisma y la originalidad de su cantante quedaban ensombrecidos por la simpleza de los instrumentistas que incluso se atrevían a desafinar en los coros. La manida fórmula de simplificar al máximo una base musical para dar protagonismo a la voz, funciona en la mayoría de las propuestas más comerciales, pero en este caso parece llegar a convertirse más en un lastre que en una virtud, dejando un incómodo regusto amargo si uno se pregunta ¿y si…?
Fotos y texto : -IVN-











