SEBASTIAN BACH + ÁNGELES Sala Caracol, Madrid. 19-junio-2012

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SEBASTIAN BACH, quien vendiera veinte millones de discos con SKID ROW, intenta consolidar su propia banda con el reciente lanzamiento de “Kicking & Screamin”.


Son tiempos duros. Acorralados por la crisis económica, nos ahogamos en un tóxico nubarrón de pesimismo y resignación. Y quienes intentan hacer de la música su forma de sustento parecen exponerse más aún a los terribles efectos del venenoso mercantilismo. Esta noche visitaba la capital madrileña un artista que llegó a saborear las mieles del éxito pero que ha tenido que acostumbrarse al amargo regusto de numerosos fracasos y un paulatino olvido.

SEBASTIAN BACH, quien vendiera veinte millones de discos con SKID ROW, intenta consolidar su propia banda con el reciente lanzamiento de “Kicking & Screamin”. A la espalda carga con una intermitente carrera en solitario, repleta de luces y sombras, como sus actuaciones en Broadway para diversos musicales, su participación el “reality-shows”, sus apariciones en “Las chicas Gilmore” o colaboraciones con otros artistas como AXL ROSE.

Así pues, había mucha curiosidad por ver el estado de forma de la curtida estrella del Metal, obligada a empezar prácticamente desde cero tras perder su casa y estudio de grabación por un tornado.

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Aunque originalmente STORMZONE fuera la banda llamada a abrir la noche, parece que ciertas desavenencias entre los irlandeses y SEBASTIAN BACH, provocaron su abrupta expulsión de la gira. STORMZONE ha publicado un comunicado explicando su versión de los hechos en su perfil de facebook (www.facebook.com/stormzonemetal).

De esta forma quienes finalmente hicieron las funciones de teloneros fueron los madrileños ÁNGELES, formación conocida en gran parte por su relación con la banda tributo GANSOS ROSAS. Aunque en la red el concierto estuviera anunciado para las 21:00 (apertura de puertas a las 20:00), a esa hora los madrileños habían descargado ya buena parte de su repertorio ante aquellos adelantados que quisieron asegurarse un lugar preferente en las primeras filas. A pesar de las circunstancias adversas, su rock básico y directo y su entrega sincera captaron algunos adeptos y cazaron vítores de ánimo entre tema y tema. Sin duda alguna, su fuerza radica en el fantástico tándem rítmico forjado por “Jota” y “Kike”. Sin embargo, es posible que necesiten mejorar el apartado vocal y guitarrístico si buscan sorprender y enganchar a un público que no les ha oído nunca.

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ÁNGELES acabaron pronto así que se presuponía que SEBASTIAN BACH cumpliría con el horario anunciado en puerta: 21:30… Nada más lejos de la realidad. A pesar de tener todo listo mucho antes, el telón no se abrió hasta las 22:00, lo que resulta un agravio a aquellos que son puntuales y tienen que soportar los retrasos atrapados en una sala caldeada y con precios desorbitantes en sus bebidas. Pero claro, luego arrancan con “Slave to the Grind” y es imposible no abandonarse al desenfreno. Los cuatro músicos que acompañan a SEBASTIAN BACH, se escoraban todo lo que el escenario les permitía para permitir la frenética entrada del cantante. Un torbellino de tintada melena rubia arrasaba las tablas de la Sala Caracol mientras sus fans le idolatraban con fervor. Con gran esfuerzo, logró mantener buena parte del entusiasmo generado con el explosivo comienzo para temas recientes menos conocidos. “Kicking & Screaming” o “Dirty Power” parecieron soportar el test y fueron fervientemente aplaudidas. Como la veteranía es un grado, cuando el ímpetu general decaía, aparecía al rescate algún gran clásico de SKID ROW como “Here I am” o “Big Guns”.

El front-man no reservaba ni un ápice de energía. Miraba cara a cara al público mientras se dejaba el alma en cada nota. Su voz sonaba poderosa en tonos medios cuando rompía pero, aunque llegaba a las notas más agudas, en esos momentos el sonido era muy fino y chillón, algo desagradable incluso. Afinar los instrumentos un par de semitonos más graves es un arma de doble filo. En este caso ayudaba en los agudos pero dejaba en evidencia a Mr. Bach en los graves, muy desafinados. De todos modos, no es de extrañar que le falte el aire ante el esfuerzo que derrocha animando al respetable.

Quizás por estar tan pendiente de sus seguidores, se percató de que tenía un aliado en el centro de la primera fila. SERGIO BERMÚDEZ (PERVERSIONS, SPEAK UN SILENCE), apasionado admirador de Sebastian, llevaba todo el concierto cantando cada una de las canciones con entusiasmo. Su ídolo debió de tomar buena nota porque, tras tantearle un par de veces usándole de traductor para dirigirse a la sala, quejándose del calor sobre todo, y bromear tratando de imitar el castellano, le invitó impulsivamente a subir al escenario cediéndole el micrófono en pleno “American Metalhead”. ¿Cómo supo Sebastian Bach que Sergio no destrozaría la canción? ¿Intuyó algo en el fan que tenía justo frente a él? Sea como fuere, el madrileño cogió el testigo con determinación y enganchó las estrofas con una voz portentosa, dejando a más de uno boquiabierto, entre ellos a un feliz SEBASTIAN BACH. Ambos se fundieron en un abrazo al acabar, culminando el momento más emotivo de la noche.

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Pero aún quedaba actuación y la banda parecía estar pasándoselo en grande. El fiable JOHNNY CHROMATIC, fantástico con su guitarra y los coros y JASON CHRISTOPHER, sólido a las cuatro cuerdas, compartían numerosas miradas cómplices y bromas privadas, sin perder el hilo a los temas. En la banda izquierda, contrastaba la juventud de JASON CHRISTOPHER, concentrado en no desentonar con sus compañeros y luchando por contener sonrisas de emoción.  Pocos sabían que al fondo, discreto pero eficiente, estaba BOBBY JARZOMBEK a las baquetas, artífice, entre otros, de trabajos emblemáticos como “Thudersteel” de RIOT o “Resurection” de ROB HALFORD, entre otros. Sebastian se ha rodeado, sin duda alguna, de un equipo extraordinario.

Ya no hubo descanso hasta el final, excepto quizás durante la balada “Im alive”. “Youth gone wild” marcó el final de una actuación muy emotiva y entretenida. No hubo el jueguecito de los bises. Todos sabían que se había acabado y parecían satisfechos, especialmente Sergio que había hecho realidad un sueño jamás mentado en voz alta. Porque ahí está la magia, aquella que ninguna crisis podrá disolver. A pesar de todas las dificultades, de todas las trabas y trampas mezquinas, siempre habrá quienes amen la música por encima de todo y estén dispuestos a dar su alma por ella. Ahí radica su poder. Esa es la auténtica fuerza del Rock.

TEXTO Y FOTOS: -IVN-