Noche en Blanco en Madrid. Las instituciones públicas se vuelcan por un día en promocionar la cultura abriendo las puertas de museos y teatros y organizan eventos y conciertos multitudinarios en las calles a costa del dinero de todos. Naturalmente, el Metal sigue sin conseguir poder participar de esta fiesta. A pesar de todo, la historia del rock está escrita por espíritus audaces, acostumbrados a luchar contra numerosos escollos y dificultades y unos pocos afortunados pudieron disfrutar de una fantástica noche de Metal en la emblemática sala Ritmo & Compás.
Es vox populi que los contratiempos no suelen venir en solitario y unos problemas técnico-organizativos obligaron a modificar el orden de las actuaciones, quedando PERFECT SMILE encargados de clausular el evento.
Así pues la responsabilidad de calentar motores recayó sobre los jóvenes hombros de GEMINIS, banda local de Metal progresivo que consiguiera buenas críticas bajo el nombre de AD ASTRA. Comenzaron algo tensos, concentrados en solventar la nada desdeñable dificultad técnica de las canciones que interpretaban. Pero el sincero agradecimiento de los allí presentes ante tal despliegue de habilidad y las pequeñas bromas de Jorge Rubio fueron aliviando las tensiones y poco apoco animando la fiesta. Sin embargo, el deficiente sonido hacía difícil entender la gran cantidad de notas que se desplegaban desde el escenario y eso provocaba ciertos momentos de confusión. El más perjudicado era Jorge Rubio que pugnaba en solitario por transmitirnos unas letras y melodías en mayor parte ininteligibles por la distorsión de la voz. La banda intercalaba temas propios, como “Héroes”, con grandes hitos del metal internacional, especialmente impactante fue la excelente interpretación del “Sea of Lies” de los norteamericanos Symphony X, algo que no está al alcance de cualquiera. La calidad de los miembros de GEMINIS (aunque aseguren que no son miembros sino mandriles) es indiscutible, destacando la versatilidad de Cesar Cueto que maneja con soltura teclados y guitarra por igual a un excelente nivel.
Llegó el turno de los austriacos FREE 2 FLY que con un Hard Rock fresco y desenfadado prometían un gran viaje a cualquiera que se atreviera a embarcarse con ellos. Buena propuesta de los de Viena que ofrecen buen rock con muy buenas voces, tanto principal como coros enganchando al público con melodías alegres y pegadizas y demostrando soltura sobre las tablas. Una oferta claramente diferenciada de la de GEMINIS, buscando la eficacia de fórmulas ya testadas y de una agradable sencillez que, por otro lado, podría llegar a resultar repetitiva tras más de una hora de concierto. Mención aparte merece su particular vestuario pues el peto azul de Sergio Tallo, quien torpemente intentaba fingir su origen español, y la camiseta verde del espigado Andreas Oberhauser, provocaron que más de uno mentara a los famosos hermanos Mario y Luigi Bross. Los problemas de sonido seguían empañando la buena actuación, dificultando especialmente el trabajo de Sergio Tallo, quien tuvo que esperar a que le dejaran a solas con su compañero Andreas a la guitarra acústica para poder demostrar su auténtica calidez vocal. Al final consiguieron despedirse con aplausos mientras caía el telón.
Sun Tzu explicaba en “El arte de la Guerra” hará unos dos mil cuatrocientos años, que un buen conocimiento del terreno otorga una gran ventaja competitiva. PERFECT SMILE, conscientes de lo tediosas que pueden llegar a ser las esperas entre actuaciones ante un enorme panel blanco, prepararon una amena proyección de presentación, única para este concierto. No solo servía para entretener a los fieles que aún seguían a la expectativa sino que además informaba de la colaboración especial de dos guitarristas por ausencia del hacha habitual Sebas Amengual. Una inconveniencia más que se sumaba al cambio de hora y los problemas de sonido. Pero los chicos de PERFECT SMILE demostraron ser duchos en estas lides y lejos de amedrentarse ante la adversidad salieron con fuerza y saber hacer demostrando que no son ningunos aprendices. Los madrileños ofertan un exquisito metal progresivo fusionado con diversos estilos como el reagge ó el viejo bebop, con una clara predominancia de melodías mayores que, en contraste con lo habitual en este estilo, otorgan una atmósfera alegre y optimista a sus canciones. A pesar de la dificultad técnica, la precisión era notable y eso favorecía la escucha de cada detalle. Juan Palacios y los Eduardos Ortiz y Palacios gozan de una gran compenetración lo cual aliviaba la presión sobre los guitarristas suplentes que resolvieron la papeleta muy solventemente. El trabajo colectivo encumbraba a la magistral técnica vocal de Nacho Ruiz quien acuña una gran dicción, empaste, proyección y afinación con una fantástica puesta en escena. Dinámico y divertido se metió rápidamente al público en el bolsillo y los llevó en volandas hasta la última de las canciones, una divertida y potente versión del “Desátame” de Mónica Naranjo. Las leyes de Murphy nada pudieron hacer para desarmar a una banda que, al igual que algunas selecciones deportivas nacionales, tiene la capacidad de hacer sentir a uno orgulloso de ser español.
Redactor: Iván Díaz
Fotógrafo: José Manuel Freire











