Redactor: Carlos Coronil
Fotografos: Irene Arias y Carlos Coronil
LAGARTO AMARILLO
1 – Marzo – 2008
Sala Taf (Mostoles – Madrid)
Contrastes de fiestas en una sola noche podría definir la actuación de los chicos de Lagarto Amarillo. En un solo directo, y sin teloneros, los madrileños dieron a relucir todo el instinto fiestero que llevan dentro tocando desde reagge hasta ska pasando por baladas, ritmos brasileños, toques griegos, árabes y sonidos muy peculiares durante la actuación.
Aunque la actuación estaba anunciada tanto en su web como en el lugar de venta de entradas por Internet en Móstoles, la sala TAF donde se celebraría el concierto no era fácil de encontrar. Este recinto se haya en un nuevo polígono entre Móstoles y Arroyomolinos, y al parecer forma parte del segundo municipio. Para quien no conozca la zona se pudo perder. A pesar de esto, el concierto comenzó con media hora de retraso -22.30-, lo que fue de agradecer para aquellos despistados que llegamos tarde.
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Cuando se apaga la música de fondo que otorga la sala para amenizar el aburrimiento, el público da por comenzado el espectáculo y tímidamente van ocupando las primeras plazas de una sala TAF bastante grande. Alrededor de un par de centenar de personas observaron la salida de los músicos menos Pablo –cantante-. A ritmo de música escenográfica rollo chill out para ambientar la salida de los mismos y colocar las posiciones, se fusiona con un tema de orientación árabe con mucha fuerza para comenzar el espectáculo. Cuando la gente ya lleva un rato entonándose, aparece en escena su cantante con un cigarro en la boca. Listo para su última calada, se coloca la guitarra y comienza un concierto más de la gira Distinto’08.
El primer tema con tintes de crítica social y vida inmigrante dio paso para que la segunda canción –nombrada en el tracklist como “Mas Allá”- tuviera mucha fuerza en directo. Pinceladas de aires de ritmos griegos, toques concisos de guitarra a lo rolling y un gran salto de Pablo -guitarra en mano- mezclado con segundos de silencios rítmicos, trajo la locura sobre el escenario. Y en el público, más de lo mismo: palmas y cante de aquello de “más allá…” en el estribillo.
Parón de breves segundos para respirar antes de escuchar “Tukevas (de la tierra a la gente)”. Hablamos de ritmos reagge de fondo mientras transcurre la canción de los hermanos Mora de denominación de origen cada vez más definido como Lagarto Amarillo. A pesar del buen ritmo, el público se contiene tímido respecto a lo que será el final del concierto. A ello contribuyó la escenografía estática de los cinco miembros de la banda sobre el escenario al principio de la actuación que luego cambiará el rumbo la canción de “Ahoraluego”.
Durante todo el directo, salva en muchos momentos la participación de Patricia, la chica del grupo. Sus constantes bailes de principio y sobre todo en el fin fueron de menos a más:sus cambios de gorros, su participación al teclado y en la bandurria o hukelele (desconocemos el nombre de la guitarra que llevaba) fueron muy destacadas. De este modo, pasando por canciones como: “Paso” que trajo a ritmo de soft-reagge el a la sala el típico contoneo jamaicano de pies quietos y rodillas flexionadas de una en una de derecha a izquierda; o “Entre nubes” que arrancó una gran ovación comienza el juego de intercambio entre público y banda.
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Con el tema “Ahoraluego” se arranca el feed-back de respuesta mutua entre asistentes y banda para interactuar con ritmos fáciles y alegres. Manos en alza a ritmo de “ahoraluegoluegoluego…” fueron suficientes para que esta vez sí, el público se animara del todo. Pablo, el cantante transmitía cierta simbiosis que incluso se permitió el lujo de parar la canción porque había gente que no participaba. Entre risas de la gente, se volvió a entonar aquello de “Ahoraluegoluego…” mientras se presentó al batería que se marcó un solo durante dos minutos que llevó el ritmo de la canción que sonaba hacia la música brasileña por excelencia, la samba. De este modo, y con solo la batería, el público comenzó a bailar como si estuviéramos en carnaval. Tras el solo y sin dejar de tocar la banda siguieron aireando la samba con el resto de instrumentos para volver en fusión con el tema que tocaban anteriormente.
Desde este momento, y hasta la despedida formal para volver a salir, sube la tensión y las ganas de fiesta. Suceden temas con una variedad infinita de ritmos y culturas diferentes, desde el reagge más tradicional en “No somos nadie” pasando por ritmos latinos, kumbias, baladas, incluso toques de rancheras bailables al más puro estilo de los amigos de “La Pulquería”. Y para finalizar este primer bloque, “El último día” tema que abre el disco. Comenzó nada fiel al disco a modo country como las canciones de ritmo de fiesta que ponen en las discotecas cuando quieren cerrar que se fusionó con ritmo de rumba-reagge y ska con aquello de ¡chivirop! ¡chivirop!. La canción crece y decrece cambiando los ritmos con una facilidad pasmosa que va entre los tres que ya hemos citado y pasando también por el pop, el ritmo latino, etcétera.
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Tras la demostración de musicalidad, hubo un descanso merecido amenizado por un público ahora si completamente contagiado que coreaba aquello de “lagaaaaartoooo”. Y después del parón, cuatro temas para acabar la fiesta. Sobre el escenario aparece Pablo con un cigarro recién encendido que le acompañaría para comenzar un tema en acústico con iluminación intimista llamado “Al Calor” según el tracklist. A este acústico se le fue sumando el resto de los integrantes del grupo que salían de uno en uno con distancia de 30 segundos para ir también poco a poco añadiendo sus instrumentos a la versión. De este modo, “Al calor” pasó de nana a soft-reagge.
De forma seguida empalman ese reagge suave en algo más agresivo, momento que aprovechó Pablo para cambiarse de camiseta. Así, y hasta llegar al tema “Tengo un amigo alemán” transcurren ritmos de igual modo que antes de todos los tipos y variedades posibles. Incluso se atrevieron con un popurrí de canciones más conocidas, a lo que el público reaccionó con bailes y manos levantadas a lo Macaco.
Para despedir, un solo de guitarra al más puro estilo Raimundo Amador ligado con una animadversión de la mayoría de los instrumentos que dieron cita los madrileños en la sala, sonido que ya no recuerda a un homenaje a otra banda, sino a un sonido ya consolidado al estilo característico Lagarto Amarillo. Y para concluir la despedida con el tema “Hoy”, juego de luces y ritmos punk-ska, y saludos a todos los asistentes.











