Para abrir la velada, los madrileños EVOHE, con una sala prácticamente vacía. Buena actuación de una banda que lleva ya tiempo intentando abrirse camino y que tuvo que lidiar con una audiencia despistada y fría que esperaba al plato fuerte de la noche. Quizás les faltó algo más de intensidad en algunos pasajes (otra guitarra que apoyara en los solos ayudaría sin duda), pero en general cumplieron con buena nota un compromiso difícil.
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Y con una breve pausa para cambio de backline, hacía su aparición la banda italiana, ahora si, con el escaso público volcado con ellos (eran pocos, pero muy fieles, eso si). «Survive» y «Underdog» provocaban el delirio entre los asistentes, mientras Cristina y Andrea corrían por el escenario como si estuvieran en un gran estadio lleno hasta los topes. Profesionalidad se llama eso. Poco a poco los temas van cayendo hasta llegar al primer momento álgido, cuando Cristina presenta el tema «Sensafine», el único cantado en italiano, incitando a los asistentes a corear los estribillos (cosa que según ella misma, no hacen en ningún país de los que visitan con este tema, salvo su país de origen y España, cosas del idioma), labor que desarrollaron encantados, para llegar poco después a los bises tras la coreadisima «Heaven´s a lie» y su versión de Depeche Mode, «Enjoy the Silence».
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En general la actuación dejó muy buenas sensaciones. El grupo se encuentra en un muy buen estado de forma con una Cristina Scabbia espectacular. Siempre atenta y comunicativa con los fans, y con una voz privilegiada, es un torbellino que eclipsa incluso a su compañero vocal Andre. El resto de la banda pasa prácticamente inadvertida. Podrían sustituirlos por otros y ni siquiera nos daríamos cuenta.
En cuanto al sonido, a excepción de algunos problemas de eco (es lo que tienen las salas semivacías) nada reseñable. Potente en todo momento, y lo suficientemente limpio como para poder entender los temas. Faltó quizás algo de volumen en la voz de Andrea en algunos pasajes, pero eso es más un gusto personal que un problema propiamente dicho.
En resumidas cuentas, un concierto casi intimo que da la oportunidad a la banda de probarse para la gira que tienen en el horizonte y al público de disfrutar de sus ídolos de cerca. Todos contentos. ¿O quizás no?
Texto y fotos: Javier Bragado











