
Intentaremos a continuación comentar varios aspectos de lo sucedido el pasado día 8 de febrero en el Palacio de Congresos de Málaga. El concierto de Ian Anderson provocó que muchos fans del mítico escocés acudieran a una cita ineludible con uno de los músicos más fundamentales para entender la historia del rock.
Intentaremos a continuación comentar varios aspectos de lo sucedido el pasado día 8 de febrero en el Palacio de Congresos de Málaga. El concierto de Ian Anderson provocó que muchos fans del mítico escocés acudieran a una cita ineludible con uno de los músicos más fundamentales para entender la historia del rock.
La gente

Ya de camino al concierto nos dimos cuenta de que algo falla en esta gira. Eso de Jethro Tull’s Ian Anderson sigue provocando que muchos piensen que van a ver a Jethro. A un servidor incluso le comentaron que “a ver si hay suerte y tocan “Heavy horses”. Cuando le respondí que iba a tocar, como dice la entrada y los carteles, “Thick as a brick” y se me responde “vaya concierto más corto, ocho minutos de canción y ya está” se me caen los palos del sombrajo a pesar de intentar explicarle a este señor que se trataba de un disco que dura 45 minutos, que tiene una segunda parte…etc. Lo que sí que está claro es que Anderson es como el repetitivo anuncio de la Coca-cola. Sus conciertos se hacen para los cincuentones, para los moteros, para los hippies, para las diosas, para los rusos, para los ingleses, para los andaluces, para los españoles, para los despistados, para los entendidos e incluso para los guitarristas de alguna que otra mítica banda de Málaga. Con un frío infernal el personal iba buscando el resguardo del interior del palacio de congresos. He de decir que la organización dispuso varias barras para agilizar el tema de las bebidas y de las comidas. Confirmo que jamás he visto a tanta gente comiendo paquetes, tamaño familiar, de gusanitos.
El concierto

Tras ver al bueno de Ryan O’Donell, vocalista de apoyo de Anderson, llegar con la famosa maleta entre la gente y sudando como un condenado comienza el espectáculo. El show es básicamente el mismo que vimos en julio aunque hay varios cambios, algunos a mejor y otros a peor.
Thick as a brick
Anderson comenta en la reedición de este disco que “si no tocas todos los días dejas de estar en forma. Esto es un proceso que hay que hacer a diario”. Ayer demostró que el frío, la edad y la enorme cantidad de conciertos que lleva a sus espaldas le han pasado una carísima factura que parece no poder pagar con la solvencia que se esperaba. Al menos está Ryan para compensar su voz en la primera parte pero no es lo mismo. Incluso tocando la flauta perdió algunas notas, tenía problemas con la cejilla de la guitarra, con el auricular, se le veía difuso y desconcentrado y la verdad es que los muebles los salvaron, al menos en los primeros 20 minutos, los fantásticos músicos que acompañan al líder de la banda. Los solos de flauta eran casi calcados a la partitura original aunque Anderson también optó por incluir alguna que otra escala de su cosecha ofreciéndonos así una nueva clase magistral.Con un solo de batería nuevo e incluso con la recomendación de que nos hagamos chequeos médicos constantes “porque mucha gente que queremos no ha podido contarlo”, apoyada por un vídeo con los nombres de rockeros que nos han dejado en estos últimos años, iban pasando los minutos y el personal que no estaba demasiado familiarizado con este disco del 72 comenzó prácticamente a dormirse cuando la banda afrontó la “cara B” de tan mítico trabajo.
Thick as a brick 2

Viendo lo visto lo más normal era esperar que Ian siguiera empeorando pero no fue así. Su voz no es que mejorara es que las nuevas canciones están escritas teniendo en cuenta sus limitaciones. Si bien no estuvo tan brillante como en Córdoba sí es cierto que con una participación de Ryan mucho mayor la segunda parte demostró que los nuevos temas son magníficos y prácticamente lo mejor que ha grabado el artista en los últimos 15 años. Nos llamó la atención que Ryan provocara un pequeño acople al desconectar el cable de la guitarra de Ian y que Florian se equivocase en un par de notas. Ryan bordó “Kismet in suburbia” e Ian rozó la perfección con “Banker bets, banker wins”, “Adrift and dumbfounded”, “Old school song” y “Banker bets, banker wins”. El bis con “Locomotive Breath” provocó que el alargado solo de flauta de esta canción levantara a la gente de sus asientos para acercarse al escenario a rendirle pleitesía a un juglar que sigue haciéndonos muy felices a pesar de sus achaques. Hasta la próxima Mister Anderson.
Nota: Nos gustaría agradecerle a la gente de Riff Pro el trato recibido. Gracias por dejarnos trabajar correctamente.

