CHILDREN OF BODOM + Ensiferum + Machinae Supremacy | 06 mayo 2011 | Sala La Riviera Madrid

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EL DULCE NECTAR DE LA MUERTE

   El pasado Viernes 6 de Mayo la sala Riviera de Madrid recibió con honores la visita de MACHINAE SUPREMACY, ENSIFERUM y los todopoderosos CHILDREN OF BODOM durante la gira de su Ugly World Tour 2011. El público estaba sediento de metal y desde los primeros momentos se sentía en el ambiente que éste no iba a ser un concierto cualquiera. Aquí se ha venido a morir. Una muerte lenta, deseada, de la que es posible retornar. Un viaje más allá de los límites permitidos o conocidos por el alma humana.

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   La primera herida se produjo con la entrada en escena de MACHINAE SUPREMACY. Este grupo sueco nos enseñó que en este mundo ya no queda sitio para todos. Su potente bajista hacía explotar nuestros cuerpos, nuestras cuentas bancarias, la propia sala… a cuya fuerza respondía el público con gritos pidiendo más y más. El Apocalipsis se acercaba en forma de ángeles violentos convertidos, por desgracia, en teclados grabados.
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    El precio fue un merecido ascenso rumbo al Valhala con los excelentes ENSIFERUM como compañeros de viaje. Con sus largas melenas, torsos descubierto y la palabra “guerra” en la mirada estos “portadores de la espada” marcaban el paso con su viking metal. Su calidad de sonido y sus armónicas melodías parecían encantar el ambiente y llegaron a convertir sus instrumentos en afiladas armas de combate. La poderosa voz de Petri Lindroos se rebelaba contra el viento y su bajista Sami Hinkka agitaba el bosque con sus saltos y su energía. Una banda muy bien compactada que recreó un ambiente plagado de himnos heroicos, revitalizando almas y dando valor para seguir luchando, sangrando y llorando hasta la muerte.

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   Aquellos que no alcanzaron la gloria ni encontraron el camino al Valhala, aquellos que cayeron en el Helheim, reino de la oscuridad y las tinieblas, se encontraron en un lugar tenebroso, oscuro, sin literatura ni filosofía. Es la casa de CHILDREN OF BODOM y Alexi Laiho estaba ahí con sus hermanos para abrir la puerta. La recepción fue nebulosa, fría, perezosa. Los temas se iban sucediendo sin piedad: “Not My Funeral”, “Hate Me!”, «Was It Worth It?», etc. El lugar que marca el límite entre la vida y la muerte te oprime el pecho para después sesgártelo. Y Janne Wirman lo sabe. Para colmo, Alexi no paraba de escupir Metal en la herida, aumentando el dolor y la necesidad de más dolor. Ya éramos parte de la nueva generación de Children of Bodom: más potente, más salvaje, más desgarradora, más carnívora. Con Relentless, Reckless Forever grabado en la frente llegó la hora de la vieja escuela: “Needled 24/7”, “Children of Bodom” donde se palpa una melodía más jugosa, un teclado más afilado… el dulce beso de la muerte. Hubo momentos en los que el sonido no fue el adecuado, aunque esto dependía de tu ubicación en la sala. La última prueba a superar fue una provocación directa de Alexi. La megafonía regurgitó un tema comercial que ni me atrevo a nombrar. Se hizo un silencio mortífero. “¿Queréis esto o queréis más temas?”. La locura se apoderó de las masas, la locura se apoderó de Children of Bodom. El verdadero Alexi hacía su aparición compaginando la rabia con el virtuosismo que le caracteriza. Era su saludo de bienvenida al clan. Éramos una manda furiosa, éramos una oleada de rabia y buen rollo. Diez veces morimos y cada vez nos gustó más que la anterior.

   Que el círculo comience de nuevo.

 

 

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Fotos: -IVN-

Texto: Ángel Díaz