Barcelona quería Deathcore y recibió su merecido

Crónica THY ART IS MURDER’S + CARNIFEX + FIT FOR AN AUTOPSY | 5 de febrero | Razzmatazz 2 (Bacelona)

Barcelona quería Deathcore y recibió su merecido

Llegado a la sala corriendo desde el trabajo me dio tiempo de entrar 10 minutos antes que FIT FOR AN AUTOPSY iniciase. Según los comentarios, lo tenían complicado porque las dos anteriores propuestas habían encajado a los que ya llenaban la mitad de la sala mediana de Razzmatazz.

No tenían más que media hora y los niveles de energía ciertamente estaban bien altos. No se puede negar que el quinteto de Nueva Jersey hay ya cierto número de seguidores y que ellos están dispuesto a corresponderles y dar la talla.

Muestra de ells “Heads Will Hang” golpea a todos y “Saltwound” provoca ve un espacio central circular devastador que rodea gran parte de la zona delantera. Cuando ya se detecta el técnicamente magistral “Still We Destroy” ya se vio que querían estar a la altura de las circunstancias.
Actuación que se mantiene impresionante. Corta pero emocionante y por ello FIT FOR AN AUTOPSY están contentos con la respuesta que han recibido.

Vinimos a buscar Deathcore y nos viene la segunda taza. Más calentita y sabrosa que la primera directamente desde San Diego. CARNIFEX ha sido durante mucho tiempo una banda de death metal e incluso, a medida que su producción musical se ha vuelto más tradicional y menos «core», inspiran más pogos.

Con clásicos como «Drown Me in Blood» y el éxito «Lie to My Face» golpearon a los fanáticos mientras que «Hell Chose Me» fue una canción para siempre comparable a cualquier canción de metal con gruñidos. Un setlist tan explosivo es difícil de superar.

Con 45 minutos de concierto, los americanos aceleraron desde el primer momento para corromper nuestras cabezas. Una explosión en directo en respuestas al potente y lo increíble de esta banda en directo. Un combinación perfecta de riffs violentos y desarrollos aplastantes junto a los alaridos del cantante fue la tónica de su actuación.

El último y cabeza de cartel, THY ART IS MURDER’S después de despejar el escenario saltaba a las tablas. El escenario con grandes pantallas y grandes juegos de luces de led que junto con el humo generaban el entorno idóneo para las duras canciones.

Toma control sobre el mar de cuerpos reunidos en la sala. El vocalista CJ McMahon con una camisa animal print de leopardo sonaba supremo. Solo les había visto un par de veces antes y si soy sincero hoy ha sido la mejor. Con canciones como «Dear Desolation» , «The Purest Strain Of Hate» o la enorme “Chemical Christ” demostraron la potencia propia de un líder dentro del death metal australiano.

La bestia detrás de la batería Jesse Beahler fue perfecta y verlo era una clase magistral absoluta sobre cómo se mueve un baterista y como nos aturdía con su incasable doble bombo. Ellos mismos pueden sentirte orgullosos de lo que han hecho. Una reverencia se merece por parte de la comunidad metal. Excelentes en todo.

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