ANNHILATOR | 18 Octubre | Madrid – Sala But
Annihilator se da un festín en Madrid

Poco más de noventa minutos fueron suficientes para convencer al público de la capital. Brutal, bestial, enorme, increíble,… eran palabras que se repetían entre los asistentes cuando la descarga de los canadienses hubo terminado. Encabezados por el guitarrista y líder de la banda, Jeff Waters, Annihilator engulleron a la sala But y siguen demostrando que en directo son uno de los mejores de la escena metalera. Cabe preguntarse por qué no ocupan posiciones más altas en festivales internacionales o los motivos por los que la sala en donde tocan no completa el aforo cuando éste es el millar. Annihilator es Waters, el hombre de todos los instrumentos y que compone todas las canciones. Su creatividad ha pasado por periodos oscuros. En ocasiones ha perdido el rumbo con ritmos desconcertantes, para otras intentar acercarse con escaso acierto a las obras de comienzos de los noventa. Aún así, siempre sigue adelante, con o sin compañeros. La voz, Dave Padden, parece haberse asentado después de diez años. Un complemento para un líder que domina todas las áreas de su proyecto, incluidas las del escenario.
Las directrices para la noche eran claras: desatar el ánimo de los presentes con una contundente ráfaga de las mejores muestras de una carrera que se acerca al trigésimo aniversario. Primero las más brillantes, las de los discos ‘Alice Hell’, ‘Never, Neverland’ y ‘Set the World on Fire’. Clásicos que no fallaron y que golpearon las paredes del local con contundencia. Los focos se apagaron tras ‘Refresh the Demon’ y la batería de Mike Harshaw resplandeció bañada por una fría luminiscencia azul que envolvía el regalo de Waters: ‘Never, Neverland’. “Es para vosotros”, dijo. Pausada y melódica calmaba el mar de cuernos y algunos lo aprovecharon para surfear. Luego se embravecería con mosh y circle pits. Los primeros arpegios limpios y sin distorsión de Bliss, de cierta similitud al comienzo de su último single, introdujeron ‘Second to None’ con el que se volvió invencible. Las cuerdas de su ígnea Ephipone eran sacudidas por un feroz riff. El solo, nítido y melódico, apareció como un remanso de paz continuado por bellos acordes que iluminaron la frenética y demencial canción. Con ella se había apoderado del micro como en aquel 1994 en el que decidió ser el vocalista de Annihilator. ‘King of the Kill’ es completamente suyo.
Padden no estaba dispuesto a arrebatárselo y por debajo en la jerarquía mantuvo la rítmica en un rincón. La cabeza visible de Annihilator estaba a gusto en su patio de recreo. Él era quien mandaba. A veces el bajista, Alberto Campuzano, parecía fuera de lugar deambulando sin saber en qué zona colocarse. El centro se convertía en un privilegio, un pasillo para que el virtuoso guitarrista corriera sin ningún obstáculo. La aséptica conexión entre los miembros de la banda contrastaba con la cálida reacción de Waters con los seguidores, chocando los puños como símbolo de camaradería y estrechando algunas manos lo más rápido posible para no perder la estrofa. Marcaba los tiempos y quería otorgar un descanso. La balada ‘Phoenix Rising’ fue coreada por casi un millar de voces. Y a elección del respetable le siguió ‘Snake in the Grass’, que superó en votos a ‘Sounds Good to Me’. Desde la batería Harshaw fue testigo del plebiscito. Un portentoso solo de impecable definición su continuación. Pero hay alguien que decidió no conformarse, romper las reglas y arrojar a los pies de Waters un vaso de cerveza, cortando ‘No Way Out’.
Enfadado, el canadiense se cruzó de brazos y mandó que encontraran y sacaran de la sala al que lo hizo. Pero no podía dejar que el clima se enfriara y subió a los suyos de nuevo en una ola de veloces y atroces riffs. Padden pidió más circle pits. Sonaron las nuevas, ‘No Way Out’, ‘Smear Campaign’ y ‘Deadlock’, acompañadas por ‘Time Bomb’ y ‘Ambush’. Una sólida combinación de afiladas notas para descoyuntarse el cuello. Manteniendo el frenético ritmo enfilaron el final sin que nada les parase. Se unieron los tres instrumentos de cuerda en el centro como uno solo. Una fuerza invisible parecía haberse apoderado de las manos de Waters con ‘Ultra-Motion’. Estaba desatado, desprendía gran energía moviéndose de un lado para otro. Enfrente del escenario, círculos de invocación que pedían una intensa tormenta de metal le acompañaban. Y tronó. No se olvidaron de su clásico ‘King of the Kill’ con el que dejarían paso a palabras que coincidían: brutal, bestial, enorme, increíble,… Una locura ni siquiera imaginada en las pesadillas del jefe Jeff Waters.
Set List: ANNIHILATOR:
1. Alison Hell
2. W.T.Y.D.
3. Knight Jumps Queen
4. Reduced to Ash
5. Set the World on Fire
6. Refresh the Demon
7. Never, Neverland
8. No Zone
9. Bliss
10. Second to None
11. I am in Command
12. Phoenix Rising/Snake in the Grass
13. No Way Out
14. Smear Campaign
15. Time Bomb
16. Ambush
17. Deadlock
18. Ultra-Motion
19. King of the Kill

Texto y Fotos: Pío Antonio Puente Bernaldez




