LOS SUAVES + ECO

 

Redactor: Javier Guillén
Fotógrafo: Carlos Coronil

LOS SUAVES
ECO
23 – Noviembre – 2007
La Riviera (Madrid)

NO, NO PUEDEN DEJAR EL ROCK
Los Suaves tienen el espíritu de una banda de veinteañeros que comienzan. Energía a raudales, fuerza inagotable, explosividad con los instrumentos, placer en el escenario… con estos ingredientes y un público fiel, hacen de cada concierto un espectáculo. Y de cada espectáculo una fiesta para los que tienen la suerte de contemplarlo en directo. La veterana banda ourensana volvía a Madrid (La Riviera) para dejar patente que todavía queda cuerda para rato.

Pasadas las ocho de una friolera tarde, comenzaba lo que sería una noche inolvidable para los amantes de una de las principales bandas de rock en España. ECO saltaba al escenario de la sala la Riviera interpretando "De pie". El grupo de Alberto Cereijo dejó un buen sabor de boca en la capital. Canciones muy coreados y con la energía de un grupo que lleva camino de coger el legado de la banda liderada por Yosi. Piezas rápidas y contundentes frente a otras más melódicas pero siempre con estribillos muy pegadizos. En menos de una hora tocaron nueve canciones, finalizando con "Al alba", un gran tema que sirvió de calentamiento para lo que se avecinaba en unos minutos.

Entre cánticos al grupo, LOS SUAVES pisaban el escenario a las 21:15. Preparados era el preludio de lo que venía a continuación. El quinteto tocó de corrido "Judas", "San Francisco Express" y "Palabras para Julia". Con el poema de José Agustín Goytisolo el público que abarrotaba la sala terminó por encenderse por completo. Yosi, por el que parece que sólo pasan los años en el aspecto físico, daba la bienvenida al público madrileño mientras pasaba a interpretar "Jardines" y "Dulce castigo" y comenzar su número particular con "Maldita sea mi suerte". El veterano compositor se puso una camiseta que le tiraron y a partir de ahí sufrió una lluvia de prendas de ropa. Pero para no desmerecer a nadie, se puso una por una hasta terminar con tres camisetas y una sudadera con la palabra Galiza, que lució orgulloso. Pasan los años pero con las ganas de un niño con zapatos nuevos, el carismático cantante seguía con su sueño en "Si pudiera".

En pleno ecuador del concierto, Los Suaves expresaron los versos más sinceros de toda la noche en "No puedo dejar el rock". Para “relajar” un poco al respetable, Yosi se aventuró a tocar con una guitarra española "Malas Noticias" y "Ourense-Bosnia". Pero como tampoco era esa la intención, el grupo volvió a exhibir su rock más enérgico en "Pardao", para después rendir tributo a los presentes con Madrid. Tras "Massacre", donde las guitarras de Cereijo y Fernando brillaron a un gran nivel, llegó el punto álgido del espectáculo. El quinteto se lució en "Dolores se llamaba Lola", un himno para muchos amantes del rock. Entre la apoteosis y la lluvia de confeti y serpentinas, Yosi sacó una bandera de la Comunidad de Madrid y a continuación una gallega. El gato negro, logotipo del grupo, también se unió a las dos señas colgando del micrófono.

Parecía el fin de la fiesta pero al grupo aun le quedaba gasolina por quemar. Sentenciaron con "Mi casa es el rock and roll", donde las miradas de la sala se centraron en un joven en silla de ruedas que fue alzado al aire y al que Yosi, en un gesto que le honra, le regaló una de las numerosas camisetas que portó durante la actuación.

Antes de que los ourensanos se despidieran aun tuvieron tiempo para tocar "Ese dia piensa", "Afilador", unos de lo temas más bailados y "Peligrosa María". Los Suaves agradecían de corazón la asistencia al público con el típico amago de despedida. Pero el fin de la fiesta tenían que anunciarlo con "Ya nos vamos", poniendo el punto y final con "Chaquetas", donde Yosi culminó su show particular. Ataviado con una camiseta del Atlético de Madrid, intentó tirarse sobre el público pero tras agarrarle los miembros de seguridad acabó arrojando el micrófono.

Los asistentes a la Riviera disfrutaron durante dos horas con los mejores temas de Los Suaves, que dejaron su rúbrica para confirmar con pruebas evidentes que no pueden dejar el rock.