FITO & FITIPALDIS

 

Redactor y fotógrafo: Carlos Coronil

FITO & FITIPALDIS
17 – Noviembre – 2007
Palau Sant Jordi (Barcelona)

GRANDE FITO
El Palau Sant Jordi se viste de gala para recibir a Fito Cabrales. Durante dos días, Fito congregó a casi 40.000 personas en los alrededores del anillo olímpico de Montjuic. Al artista le acompaña 5 trailers para transportar el escenario de 16 metros de boca más 14 de altura, 75.000 watios de sonido, 200.000 w. de iluminación, además de proyectores, ciclocámaras,  dos pantallas de video de 12 metros cuadrados cada una, merchandising, producción, 2 autobuses de gira, 6 furgonetas, etcétera. Todo preparado para disfrutar dos noches de música perfectas.

El público estuvo activo durante todo el concierto, a pesar de que tardó bastante en aparecer al recinto. La apertura de puertas estaba preparada para las 20:00, y la actuación de Sol Lagarto media hora mas tarde. La gente, escarmentada de la espera del día anterior, sabía que los Fitipaldis no aparecerían en escena hasta las 22:30, por lo que hasta 10 minutos antes del inicio el público se encontraba en masa por los alrededores del estadio recogiendo tranquilamente sus localidades.

Entre un gran griterío, comienza el video de presentación del concierto en las pantallas gigantes. 3 minutos de espera donde presenta entre otros a toda su banda, técnicos, realizadores, amenizado todo con música blues de fondo, lo que sirvió para impacientar un público con ganas de ver la boina del cantante. Entre dos enormes cortinas rojas aparece el vasco escoltado por toda su banda.

“Un buen castigo”, del disco “Lo Más Lejos A Tu Lado” -136 semanas en lista de los más vendidos en España-, sirve de inicio a la actuación, todo el mundo corea la canción. El espectáculo de luz y sonido se hace notar y no dejan indiferente a la gente. Los colores que dan vida a los asientos de la famosa foto de la portada de su último disco aparecen por todo el estadio. Cuando la canción de presentación concluye, se produce un apagón en todo el Palau que queda tapado por los aplausos del público.

Como se puede ver en el disco que sacó en directo, “Vivo Para Contarlo”, Fito en sus directos disfruta mucho de su música. Alarga la mayoría de sus canciones pasando de ser en el disco de 4-5 minutos hasta los 8-9 que dura en los conciertos. Los solos de guitarra de Fito, las apariciones espectaculares de Carlos Raya, y la imprescindible actuación de Javier Alzola a manos del saxo no hacen eterna las canciones, sino todo lo contrario. Así, las siguientes canciones del concierto como “Viene y va”, “Por la boca vive el pez” o “Donde todo empieza” sirvieron para que el público bailara.

“Haber si pasamos una bonita noche de Rock and Roll”, fue la proposición que hizo el cantante mientras cantaba una de sus canciones. Rock, rock and roll clásico, baladas, blues y sonidos nuevos se escucharon de forma perfecta en Barcelona, la acústica del Sant Jordi era la idónea.

Su último single “Me equivocaría otra vez”, “Como pollo sin cabeza”, y una versión de Los Rebeldes, dedicada en directo a su amigo Pablo Carbonel “estrella del rock” sirvieron para darnos cuenta de una cosa. Fito es muy grande. Y quizá el fruto de su éxito no se deba a la suerte o la casualidad. Ese dejar la piel en el escenario, un cantar sentido, su fuerte pisoteo al suelo de rabia contenida, letras profundas y pegadizas, y ritmos muy profesionales y clásicos contribuyen a ello.

Después de la versión de Los Rebeldes –que se atrevió a cantarla entera de espaldas al público-, cambió de tono para tocar en versión acústico “Cerca de las vías”. Descanso de dos minutos para tomar un trago y sobre el escenario toda la banda sentada en sillas. Entre ellos, se suma un nuevo instrumento, el acordeón. Este protagoniza un pique con el saxo de Alzola en la canción de “El funeral”. Durante este rato, Fito se atrevió arrancarse por bulerías al final de la canción “Fascinante”.

Tras unos segundos de espera para recoger las sillas, el cantante hace una pelea de gritos con el público. Uno grita cada vez de forma más complicada, y el graderío le responde imitándole. A continuación, sólo de guitarra de Fito en “Trozos de cristal”, de nuevo actuación espectacular del saxo y de Carlos Raya tocando la guitarra en posición vertical.

Presentación de la banda al completo… 1, 2, 3… y “La casa por el tejado”. Ahora si, todo el mundo corea la canción, a Fito casi ni se le oye. La gente a pesar de que a estas altura ya está cansada, lo da todo en las canciones más sonadas de los discos; “Medalla de cartón”, y “Soldadito marinero” del que fueron suficientes dos acordes para que la gente la reconociera. Si la parte rock es un puro sonido, y el roll es puro baile, la parte de las baladas no serían lo mismo si la gente sacase sus mecheros o pantallas de móviles a relucir. Sobre todo, en una de las partes mas emocionantes de la actuación, cuando aquello de “después de un invierno malo, y una larga primavera… una lágrima en la arena”, sonara cantado sólo por el público entre el eco de la acústica del Sant Jordi.

Con un guión muy cuidado, los Fitipaldis se despiden por primera vez, a pesar de que el batería del grupo (El Niño Bruno) hiciera fotos con su cámara personal mientras que el resto de la banda se habían marchado. Después de tres minutos de espera, sale a escena con una sola silla y junto a Carlos Raya para tocar una versión de Extremoduro, “Abrazado a la tristeza”. La realización muestra que las inscripciones que el cantante tiene en su guitarra es la misma que la letra de esta canción: “Me da pena que se admire el valor en la batalla”.

El público sigue muy participativo a pesar de que el concierto está llegando a su final. “Acabo de llegar” sirve para hacer una nueva despedida ante el público. La canción acabó con un sketch en que el saxo seguía tocando a su bola mientras el resto de la banda se van cansados de escucharles.

Tras volver, Fito cita que “han sido dos días inolvidables en Barcelona”. Se despiden de todo el Palacio con muchos gestos, varios recorridos a lo largo del escenario, y enseñando todo su cuerpo, la banda arrodillada y diciendo adiós. Mientras, todo el Palau grita Oe!! Oe!! Oe!! Oe!! Oe!! Oe!! Oe!! Oe!! Oe!!

Más de 800.000 personas han disfrutado del bilbaíno tan sólo durante la gira de “Por la boca vive el pez”, y ”2 son multitud” junto Andrés Calamaro. No puede ser casualidad, que un artista bata tantos records en tan poco tiempo. A su multitudinaria gira, le añade el mérito de haber vendido 300.000 copias de su último disco, además de haber sido premiado como Mejor Canción y Mejor Álbum de Rock en la pasada edición de los Premios de la Música y haber recibido el disco de Diamantes por haber logrado vender más de un millón de copias durante su trayectoria. Grande Fito.