Por mucho que busquemos difícilmente podríamos encontrar mejor remedio para amenizar una dura semana que asistir en su ecuador a un buen concierto de metal. Y si, por añadidura, el cartel viene encabezado por uno de los grandes pilares del Death Metal Melódico, In Flames la fórmula se antoja inmejorable.
El calentamiento de motores recayó sobre los jóvenes SONIC SYNDICATE. Los antaño denominados "Fallen Angel" ofrecen un Metalcore claramente influenciado por el metal melódico norteamericano. Sin grandes artificios, su música es potente y directa, recurriendo a los recursos propios del estilo. Llama la atención que, a pesar de tener dos cantantes y dos guitarras, decidan disparar partes grabadas como teclados y coros. Una pena dada la naturaleza de su música y más aún cuando aparentemente, si lo trabajaran, podrían suplir esas carencias con sus propios medios. Lo más característico de su show fue la tremenda fuerza que transmiten sus dos frontman, Richard Sjunnesson y Roland Johansson. Sin embargo, el trabajo tanto a las seis como a las cuatro cuerdas fue, quizás, algo flojo. Roger Sjunnesson se esmeraba algo más en aportar cierta variedad técnica y presencia en el escenario, pero tanto su hermano Robin, como la joven Karin Axelsson, denotaban claras carencias con sus instrumentos. A pesar de estas deficiencias la actuación fue entretenida y cumplió su función como banda soporte.
¿Quien no conoce al emblemático Daikaiju que ha inspirado terror y admiración en Japón durante más de cincuenta años? Provenientes de tierras galas, y no del País del Sol Naciente, llegó este terrible monstruo en forma de cuatro jinetes del Apocalipsis con la intención de sembrar el caos y la destrucción en nuestra capital. Impresionante la contundencia y precisión rítmica de los GOJIRA, que hacen un Death Metal muy poderoso con complejos cambios rítmicos. La calidad de Mario Duplantier, a la batería, es algo inefable, y se convierte en el potro desbocado que tira del resto de la banda. Sin embargo esto no debería justificar que los técnicos de sonido coloquen sus baquetazos tan por encima de todo los demás instrumentos, que en ocasiones aparentan ser más una actuación de Mayumana que una banda de metal. Una lástima el deficiente sonido, pues realmente los franceses demostraron ser un gran conjunto. Jean-Michel Labadie se dejaba el alma mientras aporreaba su bajo con rabia intentando futilemente hacerse oír, mientras sus compañeros Joe Duplantier y Christian Andreu hacían lo propio con sus hachas. Algunos de sus riffs son realmente interesantes, sobre todos aquellos en los que combinan armonizaciones a terceras con tapping y falsos armónicos tras diversos golpes de palm mute a los siempre efectivos acordes de quinta. Sin duda el dinosaurio mutante puede hacerlo mejor en condiciones más favorables.
Y la novia nos hizo esperar, como dictan los cánones. Ocultos tras una gran lona blanca, IN FLAMES tardó en entrar en escena, pero sin duda, como en las mejores citas, la espera fue fructífera. Aprovechando los efectos visuales que provocan varias luces bien colocadas detrás de ellos, y permaneciendo ocultos tras la lona, las sombras de los suecos descargaron el primer corte de la noche, "The chosen pessimist". Es algo que se utiliza mucho en performances de balé contemporáneo y el resultado es muy vistoso pues permite agrandar, empequeñecer e incluso duplicar ó triplicar las sombras. Lejos quedaron los trajes blancos y las bolas de discoteca, saliendo los músicos de negro con pocos elementos decorativos en el escenario. La evolución de la banda ha sido evidente desde "Clayman" y se nota tanto en el directo de la banda cómo en el aspecto del público. Pantalones y camisetas anchos y gorras y pañuelos delataban el gusto de gran parte de los asistentes que, por otra parte, acabaron por llenar la sala. In Flames están sumergidos en la presentación de su nuevo trabajo "A Sense Of Purpose…", y se dedicaron a ello de pleno, pues fueron tocando prácticamente todas las canciones del disco como "I'm the highway", "The mirror's truth", "Alias" ó "Sleepless again". Probablemente el momento cúlmen llegó con "Only for the weak", que el público llevaba pidiendo incansablemente durante toda la actuación y que los de Goteborg tuvieron la delicadeza de regalar a los madrileños. Según ellos, estaba fuera del repertorio. Los reyes del Death Metal Melódicos, con permiso de Dark Tranquility, hicieron valer su veteranía y su saber hacer sonando compenetrados y compactos, como una maquinaria bien engrasada y puesta a punto que lleva tiempo funcionando a la perfección. Otra vez se pudieron escuchar ciertas partes pregrabadas como efectos de teclados y sonidos varios, así como algún coro. Del mismo modo, los cambios de sonido de las guitarras también estaban controlados por los técnicos de sonido. Los años no pasan en valde y a In Flames se les pudo apreciar menos enérgicos que antaño. Mas maduros y bien trabajados, pero transmitiendo menos de ese tremendo poderío que enarbolaban giras atrás. Pero, como canta el viejo bolero, siguen siendo los reyes.
Redactor: Iván Díaz
Fotógrafo: Javier Bragado

















